Camino a Güemes
Partimos de Colindres rumbo a Güemes en el término municipal de
Bareyo. Esta es la etapa más larga ya que el recorrido abarca casi 36
kilómetros, pero lo compensan los maravillosos paisajes que
descubriremos a cada paso. Saliendo de Colindres camino de Cicero y Gama
cruzaremos por el famoso puente de hierro diseñado por Eiffel y
seguiremos hacia Escalante, localidad en la que se encuentra el convento
de San Sebastián que se caracteriza por su hospitalidad ya que desde el
siglo XV han acogido a los peregrinos que han necesitado de sus
cuidados. Este lugar, además, ofrece una singular vista como es la
panorámica de Montehano, una elevación cónica que se encuentra en las
marismas de Victoria y Joyel y que nos conduce a bordear el estuario
para cruzar Argoños hasta la playa de Berria en Santoña. Esta villa
conocida por su industria conservera de anchoa y, además de aprovechar
para hacer algunas compras, podemos disfrutar de un agradable paseo y
recordar algo de su historia relacionada con el Camino de Santiago ya
que allí se encontraba el hospital Nuestra Señora de la Consolación que
atendía a los peregrinos que provenían de Italia, Francia, Castilla o
Valencia, entre otros lugares. Salimos de la villa por el puente
medieval y dirigimos nuestros pasos hacia Noja donde se encuentra la
iglesia de San Pedro junto a la cual se encontraba otra casa para
atender a los caminantes.
Abandonamos Noja para
adentrarnos en el barrio de Tregandín, lugar en el que se muchas casas
señoriales que muestran el abolengo de estas tierras en tiempos pasados.
Una de estas construcciones es la fortaleza medieval conocida como la
Torre de los Velasco que en su sencilla fachada se erigen unos
ostentosos escudos del siglo XVIII en los que se utilizan como principal
motivo la cruz de Santiago.
Continuamos esta ruta por la
comarca de Trasmiera recorriendo las localidades de San Miguel de
Meruelo y Bareyo. En este último se encuentra la Iglesia de Santa María,
un templo de finales del siglo XII que destaca por la mezcla de estilos.
Esta iglesia, a lo largo de su historia, ha sido ampliada en varias
ocasiones pasando de ser un templo románico a añadírsele detalles
góticos que permitieron ampliar su espacio y envergadura. Se trata de un
hermoso santuario junto al que, además, podremos hacer nuestra última
parada hacia Güemes.
Termina un día duro en el
camino hacia Santiago con la llegada a Güemes. En esta localidad, se
encuentra la Ermita de San Julián, otro de los lugares de culto hacia el
jubileo. Adosado a este acogedor lugar se encontraba un antiguo hospital
de peregrinos cuyo uso se prolongó hasta el siglo XIX. Tras la visita
cultural, es momento de descansar. Güemes dispone de un amplio albergue
de peregrinos en el Barrio Gargolla. Se trata del Albergue de Peregrinos
“El Cagigal” que tiene una capacidad de 40 plazas (Teléfono: 942 691
122).
Rodeando la Bahía de Santander
Dejamos el albergue de Güemes para iniciar el camino hacia la
capital, una etapa de 13,2 kilómetros en la que tendremos la oportunidad
de disfrutar de unas vistas incomparables como son las de la Bahía de
Santander. Atravesamos el barrio de Gargollo en nuestro camino hacia
Galizano, localidad en la que se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora.
En este mismo lugar, hace cuatrocientos años, estaba el antiguo hospital
de San Andrés. Pero las reminiscencias al Camino en nuestro paso por
Galizano también se encuentran junto al cementerio cuya pradería anexa
se llama: Campo de Santiago.
El camino hacia Santander nos
conduce por pequeñas localidades rústicas, marineras y de gran atractivo
turístico hasta llegar a Somo, uno de los municipios más conocidos por
su espectacular arenal: El Puntal. Allí, nos dirigimos hasta el
embarcadero para atravesar la Bahía en barco. Se trata de un breve paseo
desde el que descubriremos una de las panorámicas más impresionantes de
Santander.
Atracamos junto al Palacete
del Embarcadero, un singular edificio en el que habitualmente se
organizan exposiciones. En nuestra meta, tenemos la oportunidad de
descubrir la capital de Cantabria. Dar un paseo por el Sardinero para
acercarnos hasta el Palacio de La Magdalena y, después, tras una leve
jornada, disfrutar de la gastronomía y de los numerosos establecimientos
en lo que lo más típico es pedir unos pinchos y unas rabas.
Santander dispone también de
un albergue de peregrinos. Es el “Santos Mártires” que se encuentra en
pleno centro de la ciudad, muy cerca del Ayuntamiento (C/Ruamayor, 9.
Teléfono 942 219 747) Dispone de 16 plazas en total. Este albergue
además se encuentra muy cerca de la Catedral de Nuestra Señora de la
Asunción, cuya estructura es principalmente gótica aunque a lo largo de
su historia ha sido ampliada y reformada hasta configurar el templo
singular que es hoy día. Anexa a la Catedral, en su parte inferior, se
encuentra la Iglesia del Cristo, un pequeño y hermoso templo cuya
decoración está dominada por los motivos vegetales.
Hacia
la villa de las letras
Tras la visita a la Catedral, iniciamos de nuevo el camino hacia
Santiago. Esta etapa, la central del recorrido, atraviesa ancestrales
sendas de peregrinos. Desde la capital dirigimos nuestros pasos hacia
Santa Cruz de Bezana hasta Piélagos, localidad en la que podremos
disfrutar de unos maravillosos paisajes como los de la Playa de
Valdearenas o el Parque Natural de las Dunas de Liencres.
Antaño, en la localidad de Boo
de Piélagos, se tomaba una barca hasta Mogro que cruzaba la ría y era
gratuita para los peregrinos. Sin embargo, en la actualidad, el camino
bordea este pequeño estuario y atraviesa Arce y Oruña, dos pequeñas
localidades en las que aún se conservan las típicas casonas montañesas.
Tras dejar a un lado Mogro,
llegamos hasta la localidad de Cudón, en el municipio de Miengo. Este
lugar es ideal para hacer una pequeña parada antes de llegar a Polanco,
una de las villas cántabras destacada por el mundo de las letras ya que
allí nació José María de Pereda, considerado como uno de los mejores
novelistas del siglo XX. Merece la pena visitar en Polanco las dos casas
vinculadas a la vida del escritor así como las iglesias de San Pedro Ad
Vincula en cuyo interior alberga una pila bautismal románica.
Acaba la etapa en Requejada,
localidad muy cercana al municipio de Polanco. Allí encontraremos las
instalaciones del albergue “Regato de las Anguilas” de seis plazas
(Barrio Rolises. Teléfono 942 824 028).
Etapa
hacia la Abadía Cisterciense de Cóbreces
Poco más de 20 kilómetros nos separan en esta etapa del pequeño
pueblo de Cóbreces, en el municipio de Alfoz de Lloredo, que, entre
otros atractivos, cuenta con uno de los templos más singulares de la
región. Se trata de la Abadía Cisterciense de estilo neoclásico que,
actualmente, está habitada por los Monjes de Viaceli que gestionan una
hospedería y una fábrica de quesos. Pero, para llegar a este recóndito
lugar, primero, habremos de iniciar el camino desde Requejada hacia
Santillana del Mar atravesando las localidades de Barreda, Hinojedo,
Ongayo y Puente Avíos.
En Santillana del Mar, merece
la pena hacer un alto en el camino para disfrutar de sus calles
empedradas, de sus misteriosos rincones y de los atractivos de la villa.
Esta localidad, que conserva intacto su encanto, el peregrino tiene la
oportunidad de visitar lugares tan hermosos como la Colegiata de Santa
Juliana, uno de los ejemplos más significativos del románico en
Cantabria.
Continuamos el camino hacia
Cóbreces atravesando las localidades de Arroyo, Oreña y Caborredondo
para adentrarnos en el municipio de Alfoz de Lloredo y sus maravillosos
parajes que nos conducen hacia el mar. Recorremos las localidades de
Caborredondo y Cigüenza, en esta última podemos visitar la iglesia de
San Martín, uno buen ejemplo de arquitectura barroca y el arte colonial
de la región que data del siglo XVIII.
Termina la etapa adentrándonos
en el pequeño valle hacia Novales, localidad en la que se encuentra la
iglesia de La Asunción, construida en el siglo XVI. Este templo se
encuentra a las afueras del pueblo en un lugar idílico y que destaca por
su maravilloso paisaje.
Tras la visita de Novales,
llegamos a la última etapa del camino: Cóbreces. Esta localidad, en la
que se encuentra la Abadía Cisterciense, podremos disfrutar también del
mar ya que, entre acantilados, se encuentra la playa de
de Luaña. Para descansar, la Abadía Cisterciense
dispone de 24 plazas (Carretera Santillana del Mar a Comillas. Teléfono:
942 725 017)
A San
Vicente de la Barquera
Nos encontramos muy cerca de la frontera con Asturias. Esta etapa,
de poco más de 20 kilómetros, recorre la costa pasando por dos de las
villas marineras por excelencia de Cantabria: Comillas y San Vicente de
la Barquera.
Saliendo de Cóbreces,
dirigimos nuestros pasos hacia La Iglesia, Pancho y Concha para
adentrarnos en la localidad de Comillas. En este lugar, merece la pena
hacer una visita al espectacular Capricho de Gaudí, obra del conocido
arquitecto catalán. Asimismo, se pueden visitar otros lugares de interés
como el Palacio Sobrellano o el Seminario Mayor, ambas construcciones se
levantaron bajo el mecenazgo del Marqués de Comillas.
Seguimos el camino por la
franja costera para observar los abruptos acantilados y los vastos
arenales de Comillas y seguimos en ruta hacia San Vicente de la
Barquera. En nuestro camino, se abre paso el Parque Natural de Oyambre,
uno de los ejemplos más destacados del ecosistema natural de la región,
en el que se mezclan los estuarios marinos, que incluso llegan a inundar
el bosque, con las verdes praderías de estos lugares.
Y de un ambiente marinero a
uno típicamente montañés, la ruta continúa atravesando las localidades
de El Tejo, Cara y Revilla en las que destacan las casonas ganaderas y
el verdor de los pastizales.
Concluye la etapa en San
Vicente de la Barquera. Esta localidad, además de por su sabor marinero,
destaca por su patrimonio cultural. Es sorprendente perderse por la
Puebla Vieja y descubrir singulares edificios de la época medieval como
el Castillo del Rey que cierra la muralla y actualmente acoge un centro
de interpretación. Asimismo, se puede visitar la iglesia de Santa María
de los Ángeles, uno de los mejores ejemplos del arte gótico en
Cantabria, o el Santuario de Nuestra Señora de la Barquera que en el
siglo XV tenía anexo una hospedería para transeúntes y peregrinos. Tras
esta visita, podremos destacar en el albergue de “Los Claretianos” que
cuenta con 45 plazas (C/Alta nº12. Teléfono: 942 219 747).
Última etapa: Unquera
El Camino de Santiago a su paso por Cantabria llega a su fin. Esta
última etapa de unos 15 kilómetros, tiene como meta la localidad de
Unquera atravesando las localidades de La Acebosa, El Parador, El
Hortigal y Estrada. En este último pueblo se puede hacer una pequeña
parada para visitar la torre de Estrada, una fortificación medieval de
características únicas en Cantabria. Su singularidad radica en que,
aunque se trataba de una infraestructura defensiva, se halla sobre un
montículo, en posición dominante.
Continuamos la ruta hacia
Muñorrodero atravesando la localidad de Serdio para continuar el camino
hacia Pesués. Allí, a sólo cinco kilómetros de Unquera, tendremos la
oportunidad de admirar la fuerza con la que el Nansa desemboca en el
Cantábrico y bordear las espectaculares rías de Tina Menor y Tina Mayor
hasta llegar a Unquera.