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Un viaje diferente

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Recorremos algunas ciudades de Extremadura en autocaravana de la mano de Yescapa. La empresa, líder en el alquiler de este tipo de vehículos, nos sumerge en un viaje lleno de aventuras.

Pero, ¿qué es exactamente Yescapa? Cristina Ventosa, Country Manager de la empresa, nos descubre a lo largo de nuestro viaje lo que les hace tan especiales. Si quieres conocer todos los secretos de una marca que ha conseguido sumergirse en toda Europa, entonces no te pierdas el siguiente vídeo.

Extremadura en tan solo tres días

La Comunidad Autónoma de Extremadura es la gran olvidada. A pesar del amplio patrimonio histórico y cultural que guarda en todas y cada una de sus ciudades y pueblos, son muchas las personas que aún no han caminado por sus calles o recorrido sus carreteras.

Para cambiar esto, nos subimos en una autocaravana de la mano de Yescapa. Ellos quieren demostrarnos que hay otras formas de ver el mundo y que Extremadura está preparada para ello. A lo largo de toda la Comunidad encontramos una gran variedad de campings, aparcamientos o puntos de limpieza para este tipo de vehículos. Algo que cada vez se ve más en nuestro país.

Sin embargo, os estaréis preguntando cómo fuimos capaces de recorrer Extremadura en solo tres días. Por supuesto, es imposible. Eso no lo podemos negar. Lo que sí podemos aseguraros es que visitamos algunos de sus lugares más emblemáticos: Trujillo, Mérida, Los Barruecos y el pequeño pueblo de Cañamero.

Trujillo, la primera parada en el viaje

Comenzamos nuestro viaje en Madrid. Desde la capital pusimos rumbo a Trujillo en un trayecto que duraría casi tres horas. Allí nos esperaban para comer en la Plaza Mayor antes de enseñarnos todos los secretos de este municipio.

De esto último se encargaría Magdalena. Con un toque poético, nos transmitió todo lo que significa para ella Trujillo, sus calles y sus gentes. Y de todo lo que vimos y aprendimos nos quedamos con una serie de parajes que no os podéis perder si pasáis por aquí.

Plaza Mayor de Trujillo. Toda la vida del municipio se orienta aquí. En ella, encontramos una estatua ecuestre de Pizarro que tiene bastante historia. Y es que antes de ocupar un espacio imprescindible en esta plaza, estuvo expuesta en París.

Palacio de Juan Pizarro de Orellana. Esta construcción defensiva de uso militar es ahora un colegio. En su balcón, podemos vislumbrar los escudos de armas de Pizarro y Orellana.

Casa Museo de Pizarro. Es una visita indispensable si quieres conocer la historia de Trujillo. La planta principal recrea una casa tradicional del siglo XV. Mientras, en la planta de arriba, encontramos una exposición acerca del Imperio Inca, la conquista y la muerte de Pizarro a manos de Almagro.

Castillo de Trujillo. Posiblemente uno de los más sonados en los últimos años. Y es que la sala de armas de Aguasdulces, de la conocida serie Juego de Tronos, se creó aquí. Pero el Castillo no es solo eso. Inicialmente fue una alcazaba que adquirió elementos cristianos tras la reconquista. Cuenta además con dos aljibes y una pequeña capilla en honor a la Virgen de la Victoria, patrona del municipio.

Descansamos en Cáceres

Aunque aquí paramos simplemente para dormir en uno de sus campings, nos dio tiempo a recorrer sus calles bajo la luz de la luna. Merece la pena ver la Plaza Mayor iluminada mientras tomas unas tapas en los bares de alrededor. Y, aunque no pudimos disfrutar de mucho más, seguro que volveremos.

Mérida, segunda parada en nuestro viaje

Tras un viaje de aproximadamente una hora, aparcamos en nuestro segundo destino, Mérida. La capital de Extremadura sorprende gratamente por la convivencia de pasado, presente y futuro. Si caminas por sus calles puedes encontrar un puente de lo más moderno y otro que es considerado como el más largo de la antigüedad.

Nosotros pasamos una mañana entera descubriendo, de la mano de una maravillosa guía, los rincones más espectaculares de la ciudad. Gracias a todo lo que ella nos enseñó, podemos permitirnos el privilegio de recomendaros ciertas paradas.

Teatro Romano | Foto: Elena Vallejo

Anfiteatro y Teatro Romano. Si no has oído hablar de estas maravillas, entonces es que nunca te cruzaste con un extremeño y, mucho menos, con un emeritense. El Anfiteatro, declarado patrimonio de la UNESCO, fue testigo de peleas entre gladiadores o estos con animales. El Teatro Romano, por su parte, tiene más de 2000 años pero sigue siendo la casa de actores y actrices de todo el mundo.

Y es que, si algo tiene Mérida, es que no quiere convertir su historia en piedra. Quiere convivir con ella y disfrutar de todo lo que, miles de años después, les sigue ofreciendo.

Templo de Diana. Si paseas por la calle Sagasta, no podrás evitar encontrarte con este precioso templo. Con sus columnas casi en perfectas condiciones, es la única construcción religiosa que se conserva de la época.

Puente Romano. Ya lo comentábamos antes, y no es para menos. Icono de la ciudad de Mérida, cuenta con unas vistas espectaculares y mide 755 metros, lo que le convierte en el más largo de la antigüedad. Aunque ha sido restaurado varias veces, cuenta con partes originales.

Alcazaba. Se trata de la fortaleza defensiva musulmana más antigua que se conserva en la Península Ibérica. Aunque por fuera no parezca extremadamente llamativa, su interior alberga un pozo y puedes subir a la muralla.

Los Barruecos, monumento natural

Declarado monumento natural por la Junta de Extremadura, no es de extrañar que Juego de Tronos quisiera grabar allí uno de sus mejores episodios. Completamente rodeado de naturaleza, es ideal para los amantes del senderismo. Y es que Los Barruecos cuentan con seis rutas, cada una con una dificultad diferente, aunque todas llenas de sorpresas y fauna.

Y para sorpresas, una ruta muy especial. Llamada Los Sentidos, es una ruta de accesibilidad que comienza en el aparcamiento de Las Peñas del Tesoro. Está diseñada para ser utilizada por personas con alguna dificultad física. Asimismo, se complementa con abundante cartelería explicativa y los textos llevan una impresión en Braille, así como réplicas pequeñas de las peñas más singulares de cada zona.

Museo Vostell Malpartida | Foto: Elena Vallejo

Para cerrar esta visita, descubrimos a Wolf Vostell. Este artista alemán, también conocido como padre del ruidismo y perteneciente a la segunda mitad del siglo XX, fue uno de los grandes enamorados de Extremadura. Tanto, que se quedo a vivir aquí y tiene su propio museo en un antiguo lavadero de lana en Los Barruecos. Iniciador del movimiento Fluxus y del videoarte, criticaba la fiebre por los automóviles en los años 70 y la televisión.

Las pequeñas bodegas de Cañamero

No nos íbamos a despedir de Extremadura sin probar alguno de sus vinos. Para ello, nos adentramos en el pequeño municipio de Cañamero, más concretamente en las Bodegas Cañalva. Allí, pudimos aprender acerca de la elaboración de cada uno de sus vinos y saborear alguno de ellos para despedirnos de la mejor forma.

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