Enrique Sancho

Sumérgete en las Islas Espóradas

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A través de sus calles, se rodó una de las películas con más éxito de los últimos quince años. Mamma Mia! guardó sus mejores secretos en las Islas Espóradas y enamoró a todos los espectadores con sus paisajes. Ahora, te mostramos los escenarios más impresionantes de este largometraje.

 

Cuentan las leyendas que estas tierras estuvieron habitadas en otros tiempos por los dioses. Figuras míticas como Hermes o Apolo se dejaban caer desde el Olimpo para convivir con los humanos. La belleza de las insólitas islas Espóradas les sedujo. Y ahora ellos forman parte de su historia.

Los paisanos del lugar no cuentan nada de gigantes de un solo ojo ni creen ser hijos de los mitos. Sin embargo, hablan por los codos sobre la excitación de tener, como vecinos temporales, a Meryl Streep o Pierce Brosnan. Porque si algo no le falta a este lugar es arte. Y qué mejor que unirlo a las canciones del conocido grupo de música ABBA para crear Mamma Mía!

Cada uno de ellos recuerda el pequeño bar con un nombre poco original, Jazz Club, en el empinado casco antiguo de Skopelos. Allí, Meryl Streep pasaba las horas muertas si no tenía que madrugar al día siguiente. También rememoran el plato favorito de la directora de la película, Phyllida Lloyd, la kakaviá, una típica sopa de pescado que recibe el nombre por la cazuela en que se sirve. Incluso, más de uno dice haber visto, y lo que es peor, oído, los gallos del incansable Pierce Brosnan tratando de entonar sin éxito pese al profesor de canto que contrató.

Espectaculares escenarios en las Islas Espóradas

Pese a que buena parte de la película se filmó en Pinewood Studios, a una hora del centro de Londres, la mayor parte de los exteriores y todas las escenas con mar, se filmaron en Skiathos y Skopelos. La elección de estas no fue fácil, ya que se recorrieron 21 islas griegas antes de decidirse y, además, hubo que superar diversos problemas. Entre ellos, el traslado por barco de cantidades ingentes de material y alojar a un equipo técnico y artístico de 210 personas.

El telón de fondo de Mamma Mia! incluye algunos lugares realmente fascinantes, como el viejo puerto de Skiathos, donde se conocen Sam, Bill y Harry. Por otro lado, Tanya canta “Does Your Mother Know” en la playa de Kastani en Skopelos. También es el escenario de la apasionada “Lay All Your Love on Me” antes de que les interrumpan los chicos, y de la despedida de Donna y de los tres padres con “I Have a Dream”.

Gracias a la magia del cine, los estudios Pinewood y Grecia se mezclaron hasta formar un todo. El número de “Dancing Queen”, que comienza en el dormitorio de Donna, sigue en el patio y continúa más allá de Villa Donna. De esta forma, la secuencia sigue hacia el pueblo, pasando por un olivar, por las escaleras que bajan al puerto y acaba en el malecón situado en el pueblo de Damouhari.

Un recorrido por las islas

A diferencia de las muy conocidas islas Cícladas (Mykonos, Santorini…), las Espóradas están aún por descubrir. Esto se debe, en parte, a que las comunicaciones no son tan cómodas, aunque hay que admitir que el esfuerzo merece la pena.

Por un lado, Skiathos destaca por sus excelentes playas, 44 kilómetros de costa y más de 60 playas idílicas, destacando las de Lalaria y Kukunaries. En su vegetación, predominan los bosques de pino mediterráneo y los olivos. Tampoco hay que dejar de visitar el monasterio de Evangelistria y de Nuestra Señora de la Anunciación en el monte de Karaflitsanaka y los de Agios Jarálambos y de la Santísima Virgen de Kejria.

En la capital del mismo nombre abundan las casas blancas con tejas rojas y patios floridos, que junto a sus callejuelas, balcones y la policromía de sus rincones componen el encanto del pueblo. Y luego, aparte de la capital, en la isla hay dos pequeñas localidades veraniegas, Canapiza y Cucunaries.

Al norte destaca la ciudad fortificada de Castro, hoy abandonada, donde todavía pueden verse tres de las treinta antiguas ermitas que existieron. También merece la pena hacer un pequeño recorrido en barca, sobre todo a las cuevas azules, conocidas como Galazia Spilia. Éstas, impactan con su intensa tonalidad azul y con las formas que el viento y el agua ha tallado en sus muros interiores.

Skopelos en las islas Espóradas

Skopelos se encuentra entre Skiathos y Alonisos. Se trata de una isla cubierta por pinos y una vegetación exagerada. Gracias a su arquitectura tradicional, sus numerosas iglesias se encuentran dispersas por toda la isla. Además, sus frondosos bosques y playas ofrecen uno de los ambientes más buscados para unas vacaciones de ensueño.

Su capital, Skopelos, tiene la arquitectura típica de las islas de esta región, que se caracteriza por sus casas pintorescas de dos o tres plantas encaladas de blanco con tejados rojos o grises. Dentro del pueblo, en su barrio más alto, se conservan los restos de un castillo veneciano del siglo XII, sobre las ruinas de una antigua acrópolis.

Para disfrutar de esta zona, se recomienda alquilar una embarcación. A ser posible, una que resulte fácil de manejar, para disfrutar de cientos de calas y playas impresionantes imposibles de acceder desde la carretera.

De todos modos, en Skopelos, no es necesario utilizar las carreteras para desplazarse a las playas, ya que desde Skopelos y Lutraki salen continuamente barquitas que llevan y traen a las bañistas a casi todas las playas de las isla. Destacan por su belleza las playas de Panormos, Milia, Sares, Ayios Constantinos, Glisteri y especialmente Castri, Limonari, Pánormos, Stafilos y Velani, de larga tradición nudista.

Las islas menores

Un recorrido por las Espóradas no es completo sin la visita a Skyros y Alonnisos. La primera es la más alejada del archipiélago y también la más distinta. El norte posee tierras muy fértiles y está cubierto de vegetación, pinos y cultivos de todo tipo. El sur, completamente opuesto, se caracteriza por paisajes montañosos y es hogar de los caballos de Skyros. Que, aclaremos, no tienen parentesco con los famosos ponis.

Según las leyendas que corren, Skiros fue el refugio de Aquiles, cuando su madre lo ocultó allí disfrazado de mujer para que se confundiera con las hijas del rey Licomedes y así evitar su viaje a Troya. En estas mismas tierras, se dice que murió Teseo, rey de Atenas. Escenario de mitos ilustres, la isla es además un importante sitio histórico y arqueológico. Nada menos que 300 iglesias se desparraman en esta pequeña isla.

La más importante de todas es probablemente la consagrada a San Jorge, el patrono de la isla. La iglesia domina las vistas de la ciudad de Skiros, capital de la isla, que también cuenta con un inmenso castillo en las cercanías. Ambas construcciones componen un extraño cuadro en compañía de las pequeñas casitas blancas, típicas de la región.

Después de Skiathos y Skopelos, Alonissos es la tercera isla en importancia del conjunto. Una isla de tupida vegetación, cuyos pinares llegan en muchas ocasiones hasta la playa y que cuenta con los abismos más impresionantes del Egeo. La vieja capital, Hora, se encuentra al sur del territorio, en la cima de una colina que se recorta contra el azul cielo mediterráneo. Es un pueblo pequeño de arquitectura típica, muy bello pero apto sólo para una visita diurna. Las casas permanecen deshabitadas desde el terremoto de 1965, que causó estragos irreparables, aunque algunas comienzan a ser rehabilitadas, sobre todo por extranjeros. Sin embargo, aún funcionan cafés y tabernas en algunas residencias que conservan un buen estado y el estilo típico de la región.

A pesar de la juventud de esta zona, los edificios fueron diseñados siguiendo algunas costumbres antiguas, como su disposición en forma de anfiteatro. Esto brinda un panorama bellísimo en conjunto con el escenario natural que rodea al pueblo. El puerto, bañado de aguas color esmeralda, y los bosques de pino se conjugan con playas de arena ideales para veranear.

Sin embargo, su principal reclamo es el Parque Nacional Marítimo de Alonnisos. Nació en 1992 para proteger la colonia de focas monje y 33 especies de aves que habitan los ocho islotes que lo forman, un santuario de la vida silvestre, un lugar agreste y solitario de extraordinaria belleza, que abarca ecosistemas únicos en el Mediterráneo y el mundo.

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