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¿Se puede vivir viajando?

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Viajar es una de las grandes aspiraciones para millones de seres humanos en el mundo. Conocer nuevos destinos y acumular experiencias, enriquecerse a través de nuevas culturas y, en definitiva, demostrar que es posible salir adelante sin estar apegado a un territorio, resulta muy atractivo para numerosas personas.

Este propósito va más allá de hacer turismo, ya que cuando una persona viaja temporalmente, en periodos de pocos días o semanas, a un destino exótico o diferente a su lugar de residencia, en realidad no está empapándose de ese nuevo territorio, sino que simplemente está conociendo lo que esos lugareños o su gobierno nos quiere enseñar.

Vivir viajando
Vivir viajando

Vivir viajando es ir un paso más allá, hacer de los cambios constantes de residencia una forma de vida, lo que implica perder el miedo a fracasos laborales, a posibles incidencias durante los viajes y a asumir un alto grado de incertidumbre que está muy lejos de la seguridad que supone establecerse de manera definitiva en una ciudad o un país concreto.

Los nómadas digitales… y los no digitales

Por fortuna, el impulso de la tecnología permite plantearse esta forma de vida como una posibilidad asumible. Los denominados nómadas digitales son personas que se ganan la vida gracias a internet y las nuevas tecnologías. La clave es que pueden trabajar de forma remota, lo que facilita un estilo de vida nómada, vivir viajando.

Estas personas, muchos de ellos emprendedores, únicamente necesitan una conexión potente a internet y el equipo de trabajo propio para desempeñara su función. La clave con este estilo de vida es que no es una profesión en sí, sino una forma de vivir que aúna los cambios que se están dando a nivel laboral junto con la decisión de tomar el control de la vida propia para viajar continuamente.

En estos perfiles, claramente vinculados al ámbito tecnológico y de la informática y las nuevas comunicaciones, hay también una potente capacidad de adaptación. No basta con especializarse en una determinada área (por ejemplo ser streamer o experto en redes sociales), sino que hay que estar continuamente formándose para adaptarse a las necesidades del mercado.

Esta misma idea también la llevan a cabo personas que están más alejadas del mundo tecnológico, o las que complementan esta fórmula con trabajos físicos. Así, hay mucha gente que vive viajando, desarrollando trabajos en sectores como la agricultura, la prestación de servicios, la hostelería, el turismo… y cambian constantemente de residencia.

¿Cómo vivir viajando?

Un aprendizaje esencial que hay que interiorizar es que para vivir viajando hay que asumir ciertas renuncias. La red familiar o de amigos va a quedar muy lejos, luego no pueden servir de apoyo emocional del mismo modo que cuando se vive de manera sedentaria.

Por otra parte, es importante ganar cierta soltura con los idiomas, especialmente con el inglés, pues este abre muchas puertas. Como tercer aprendizaje, las vivencias no van a ser siempre agradables, luego hay que aprender a vivir con la frustración.

Estas experiencias poco enriquecedoras, al menos en un primer momento, pueden experimentarse en un destino que causa satisfacción en mucha gente, un viaje a Nueva York. La ciudad más poblada de Estados Unidos es todo un emblema del cine y la televisión. Prácticamente todo el mundo conoce algunos de sus escenarios, pero, como decimos, vivir en la ciudad que nunca duerme puede no ser tan ideal como aparece en muchas películas.

La clave está, en definitiva, en tener una buena capacidad de adaptación y fusionarse con el lugar de destino. El refranero popular español es muy sabio para este escenario: allá donde fueres, haz lo que vieres. Si traducimos esta idea al objetivo de vivir viajando no es más que tratar de superar las vicisitudes en los lugares por los que se transita.

Ajustarse siempre a lo que exige la ley

Hemos dejado para el final la cuestión más normativa, que es la menos atractiva. Convertirse en un nómada, ya sea digital o asumiendo trabajos físicos, implica viajar a esos lugares a los que está permitido ir.

Por mucho deseo que se tenga en conocer Indonesia, si no se tiene el pasaporte en vigor y no se obtiene un visado que permite pasar tiempo allí, la empresa será imposible. Igualmente, hay que tener muy presente la importancia de viajar asegurado, tanto en el desplazamiento como en materia sanitaria.

Muchas compañías de seguros ofrecen opciones combinadas, de modo que al desplazarse a un destino concreto, el viajero cuenta tanto con el seguro de viaje como el de salud una vez llegue a su nueva residencia. Aquí podemos interesarnos por el descuento IATI que ofrece hasta un 5% de rebaja en el precio total.

Recuperando el tema de la sanidad, el seguro médico es imprescindible, tanto si el país al que se viaja tiene convenio o no con el país de origen. En España, por fortuna, contamos con un sistema de sanidad pública que es universal, lo que implica una liberación importante en materia económica. Pero esto no sucede así en muchos otros países, de ahí la relevancia de cumplir con este requisito.

Como vemos, es posible vivir viajando, pero hay que asumir muchos esfuerzos y hacer ciertas renuncias. A cambio, la recompensa es descubrir nuevos lugares en el mundo y fusionarse con ellos, un aprendizaje que es riqueza vital.

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