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Santo Toribio, un viaje al valle de Liébana para ganar el Jubileo

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El monasterio de Santo Toribio en Liébana, en pleno Picos de Europa (Cantabria), conserva el mayor pedazo de la cruz en que murió Cristo.

Dicen los descreídos que si se juntaran todos los pedazos de madera procedentes de la cruz en que murió Cristo, no sólo se podría reconstruir entera, sino que darían para completar, como mínimo, las tres que sostuvieron a Jesús y los dos ladrones aquel día en el monte Calvario y que, según la tradición, fueron halladas por Santa Elena en Jerusalén. Un pedazo de esa “Lignum Crucis” -el mayor del mundo, según los expertos- se venera desde el siglo VI en un pequeño monasterio del valle de Liébana en plenos Picos de Europa, y atrae este año a cientos de miles de peregrinos y curiosos en busca de la indulgencia total y la gracia del Jubileo.

Como ocurre en Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz, en Roma y Jerusalén, Liébana tiene el privilegio, concedido por Julio II, el papa de la Capilla Sixtina y de las broncas con Miguel Ángel, de celebrar su Año Santo cada vez que la festividad de Santo Toribio (16 de abril) cae en domingo. La primitiva iniciativa sólo concedía una semana para ganar el Jubileo, siglos más tarde, el papa Pablo VI amplió la gracia de la peregrinación a todo el año. Así ocurre en 2006 y las gentes de toda España y de muchos otros países acuden aquí a hacerse perdonar los pecados. El objetivo de todos ellos es contemplar ese pedazo de madera, perteneciente al lateral izquierdo de la cruz y que conserva el agujero en el que se incrustó el clavo.

La reliquia y el monasterio tienen una historia compleja. Al parecer en el siglo VI, un monje palentino llamado Toribio se retiró junto a cinco compañeros de ascetismo a estos valles perdidos en busca de soledad y comunicación con Dios. Según la leyenda, no debió encontrar mucha ayuda Toribio en las recias gentes del lugar, que no le dieron apoyo para construir la iglesia de su abadía. Un día, mientras el monje deambulaba sumido en sus meditaciones, topó con la feroz pelea entre un robusto buey y un gran oso, se acercó a ellos y con sólo la palabra logró el milagro de amansar la ferocidad y ganar la voluntad de las bestias, que consintieron en uncirse juntas para acarrear la piedra con que levantar el sagrado recinto. Hoy esa historia se recuerda en sendos capiteles del ábside mayor de la iglesia donde se representan las toscas cabezas de esos dos animales, motivo que se repite en otros tantos del coro, al otro extremo de la nave central.

Santo Toribio de Liébana (Cantabria)
Santo Toribio de Liébana (Cantabria)

El primer cenobio fundado por Toribio y sus compañeros lo dedicaron a San Martín de Tours, lo que dio el nombre inicial al valle de Turieno. Cuando, a partir del 711, los árabes invadieron la Península, los cristianos del sur fueron replegándose hacia las más seguras montañas del norte, con sus libros, ornamentos y reliquias. Entre ellas estaba el cuerpo santo de otro Toribio, obispo de Astorga, y un pedazo de Lignum Crucis que él mismo había conseguido en Jerusalén en el sigloV, cuando fue guardián del templo. Fue así como el monasterio pasó a llamarse de Santo Toribio, en honor del prelado de Astorga y no del fundador de Palencia.

Beato de Liébana
Gracias a la cruz sagrada, el monasterio prosperó y adquirió fama, siendo refugio de religiosos y estudiosos. Hasta allí llegó en el año 776 un monje llamado Beato autor de diversas obras, entre las que destacan sus famosos Comentarios al Apocalipsis en el que explicaba el último libro de las Sagradas Escrituras, y venía a ser como un manual o catecismo de la resistencia contra los invasores musulmanes en los que combatía las heréticas doctrinas “adopcionistas” que sostenía nada menos que el arzobispo de Toledo. La mayor virtud de sus escritos son, sin embargo, los dibujos y miniados que los ilustran. Beato fue el creador de la primera escuela de dibujo y miniado medieval español y sus obras causaron admiración y respeto entre los más cultos hombres de la corte de Carlomagno y de toda la Europa cristiana. Muchas copias se hicieron de los textos que escribió Beato que adornaron las mejores bibliotecas de Occidente. Hoy se conservan unas 30 copias originales y es, probablemente, el libro más copiado con técnicas modernas en la actual tendencia de recuperación de antiguos códices.

Beato fue también el precursor de la idea de la predicación en la Península de Santiago el Mayor, lo que fue considerado como premonición y vanguardia del casi inmediato hallazgo de la tumba atribuida al apóstol en Compostela y del origen de las consiguientes peregrinaciones jacobeas.

El monasterio que hoy acoge a viajeros y peregrinos en Liébana poco conserva de aquel que construyeron Toribio y sus compañeros. La iglesia actual ha sufrido muchas modificaciones. Tiene tres naves, siendo más ancha la nave central, que se cubre con bóveda de crucería, que las naves laterales. En la cabecera existen tres ábsides poligonales y en el izquierdo se puede contemplar la tumba y una estatua yacente de Santo Toribio, del siglo XIV, realizada en madera de olmo, que se conserva en una urna de cristal, debido a que antiguamente los peregrinos se llevaban trozos de astillas de la talla.

Abierta en el muro norte de la iglesia se encuentra la Capilla del Lignum Crucis, de estilo barroco y de planta circular. El pedazo de madera de la cruz procede, según una certificación científica, de “la especie botánica Cuprenssus Sempervivens y es extraordinariamente viejo, por lo que nada se opone a que alcance la edad pretendida”.
Se encuentra incrustado en una cruz de plata dorada con cabos flordelisados, de tradición gótica, realizada en un taller vallisoletano en 1778.

La última incorporación al monasterio es una red de pantallas de plasma y un circuito interno de televisión para que las grandes multitudes que acuden a la pequeña iglesia, hasta 5.000 personas al día, puedan seguir las Misas del Peregrino.

La primitiva abadía estuvo rodeada de todo un conjunto de capillas y minúsculas ermitas, algunas de ellas en cuevas, salpicadas por las cercanas cumbres y laderas, donde se retiraban los monjes en sus penitencias. Actualmente pueden visitarse a la vez que se disfruta de umbrosos paseos y preciosos paisajes.

Los cuatro valles
Porque, aparte de las motivaciones pías que muevan al peregrino, está plenamente justificada una visita al precioso valle de Liébana. A los valles, habría que decir, porque en realidad son cuatro los que se unen en este rincón cántabro custodiado por las montañas, la mayor parte dentro del Parque Nacional Picos de Europa, y cuyo eje central es Potes uno de los pueblos más pintorescos de la zona y el más concurrido. Sus calles, atravesadas por numerosos puentes, cuentan con edificios y monumentos con siglos de historia, como las torres del Infantado y la de Orejón de Lima (siglo XV). Su parte antigua está llena de callejuelas y caserones que son testigos del antiguo esplendor del lugar. A sus puertas, donde confluyen los cuatro valles, se acaba de instalar un Centro de Interpretación de los Picos de Europa, un cubo de madera de aspecto minimalista con los más complejos adelantos en este tipo de instalaciones. En la vecina iglesia gótica de San Vicente, recientemente restaurada, se ha alojado el Centro de Estudios Lebaniegos.

Información y visitas:

  • Monasterio de Santo Toribio Tel.: (+34) 942 73 05 50
  • Centro de Interpretación de los Picos de Europa Tel.: (+34) 942 73 81 09
  • Turismo de Potes Tel.: (+34) 942 73 07 87
  • Turismo de Cantabria Tel.: (+34) 901 11 11 12
  • Los peregrinos disponen de una red de 25 albergues en la región. Información: 902 99 92 22

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1 Comentario

  1. Hace apenas un mes (entre abril y mayo de 2019) recorrí los Caminos Lebaniego y Vadiniense. Unos Caminos tan maravillosos como solitarios. Para los que andan buscando salir de los Caminos ‘tradicionales’, son dos Caminos absolutamente imprescindibles.

    Mientras los recorría, publiqué diariamente mis experiencias en cada una de las etapas en mi página de Facebook y, ahora, estoy subiendo diariamente en mi canal de Youtube un video con la narración de dichos posts. La página web, la página de Facebook y el canal de Youtube comparten nombre: Guiasxabuma. Si alguien está interesado en estos Caminos, quizás le puedan interesar.

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