Redacción

Museo Victorio Macho

Decrease Font Size Increase Font Size Text Size Print This Page

El Museo Victorio Macho se levanta sobre el promontorio de Roca Tarpeya, con espectaculares vistas al Tajo, fue el lugar elegido por el palentino Victorio Macho para crear su propio taller y a la vez su hogar. Hoy día, de la mano de la Real Fundación de Toledo, el recinto de donde salieron las enormes creaciones de Macho, acoge retazos de la vida del autor, así como gran número de sus obras.

Desde su casa de Lima, Victorio Macho siempre tuvo presente su infancia en Palencia y las semblanzas de Toledo. Por ello, no es de extrañar que eligiera esta última ciudad para instalar su casa y lugar de trabajo. Pero mucho antes de conseguir un pedazo privilegiado dentro de la Ciudad Imperial, Victorio Macho ya había recorrido mundo y había sido reconocido tanto en España como en el resto del mundo.

Sus primeros pasos los dió entre Palencia y Santander, destacando en las artes de forma prácticamente inmediata. Es por ello que sus padres deciden matricularle en la escuela de Bellas Artes y Oficios de Santander, donde comenzó a aprender a esculpir. En 1903, con 16 años se traslada a Madrid, continuando sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. No tardó en destacar ni en expresar nuevas inquietudes formando parte de un movimiento renovador que luchaba contra la mediocre escultura del XIX. Desde este momento, su carrera comienza a ser imparable: recibe numerosos encargos, expone en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid y es elegido para representar a España en la Bienal de Venecia de 1924.

Exito latinoamericano
En 1936, con el comienzo de la guerra civil, se traslada a Valencia y posteriormente a París y Rusia, instalándose en Lima. En Perú se casará con Zoila Barrós y además de satisfacciones en su vida personal su vida profesional se ve plagada de encargos y reconocimientos.

Por estos años ya comienza a plantearse el establecerse en la Ciudad Imperial, concretamente en Roca Tarpeya, iniciando un largo proceso de negociaciones que finalizan en 1952, poco antes de su vuelta a España.

Desde su casa de Lima, Victorio Macho siempre tuvo presente su infancia en Palencia y las semblanzas de Toledo. Por ello, no es de extrañar que eligiera esta última ciudad para instalar su casa y lugar de trabajo

Victorio Macho regresó a su país cargado con más de quince toneladas de su más apreciadas esculturas. Obras que, posteriormente donará al pueblo español. Desde entonces y hasta su muerte en 1966 realizará algunas de sus obras más emblemáticas, como las esculturas de su esposa Zoila y del Doctor Marañón. Su última obra fue el busto de Raúl Porras. Fue enterrado a los pies de una de las esculturas más colosales y, a la vez, más apreciadas por el autor: el Cristo del Otero.

El Museo Victorio Macho
Tras la muerte del genio palentino se instala el Museo Victorio Macho y la Fundación que lleva su nombre. La falta de medios humanos y económicos lleva al edificio al abandono, cerrando el museo en 1984. La fusión de la fundación Victorio Macho con la Real Fundación de Toledo ha permitido recuperar tanto el edificio como la apertura al público de la colección de Victorio Macho.

Ochenta y ocho escultura y treinta y ocho dibujos elaborados en diferentes etapas de su vida componen la colección que alberga el dicho museo. La visita se inicia con el Autorretrato en bronce del artista y la figura de su esposa Zoila, junto con dos autorretratos en carboncillo de ambos y el retrato del autor realizado por Maroussia Valero. Esta última es la única obra que se exhibe que no pertenece a Macho.

Los retratos de Pio Baroja, León Felipe o Unamuno, entre otros, amigos todos ellos del escultor palentino, sorprenden al visitante. Un poco más adelante, aparece con gran fuerza expresiva la estatua sedente de La Madre, en piedra gris y caliza. El itinerario prosigue con obras como Pasionaria o bocetos de monumentos para España y América.

En el segundo de los tres espacios que componen el museo destaca Torso Gitano, además de una interesante selección de dibujos.

Por último en la Cripta, bajo la casa, se encuentra Mi Hermano Marcelo, una de las obras más queridas y que le dio mayor renombre al autor.

El jardín es una verdadera delicia. En él se mantienen las obras que el escultor tenía expuestas, además de haber incluido algunas nuevas.

El Museo Victorio Macho forma parte de un conjunto gestionado por la Real Fundación de Toledo.
Roca Tarpeya
Plaza de Victorio Macho, 2,
45002 Toledo
Tfn. 925 28 42 25

 

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Te gustaría aparecer en revistaiberica.com?

¿Te atreves?

Ven a disfrutar de los Itinerarios más bellos del pirineo

Más propuestas