Luis Medina

El buitre, tímido y poderoso

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Tímido y poderoso, el buitre es el carroñero de mayor tamaño del viejo continente. Dotado con un pico capaz de rasgar cualquier piel y arrancar vísceras y carne pegada a los huesos, este ave se muestra, por contra, extremadamente cariñosa con su única cría. Su típica estampa, habitualmente asociada a la presencia de un cadáver, ha creado una mala imagen sobre un animal muy tímido.

De la mayor rapaz ibérica, hay que distinguir el leonado o común y el negro. El primero es el más pequeño, con un peso entre seis y nueve kilos. El largo cuello, la cabeza estrecha y la gorquera blanca ofrecen la típica estampa de este ave. En vuelo, el negro de las alas contrasta con el color leonado del resto del cuerpo, distinguiéndose del negro. Desde más lejos, se aprecia del anterior por llevar las alas algo más hacia arriba.

El buitre leonado es una especie euroasiática presente en toda la geografía Ibérica, excepto en Canarias y Baleares, aunque nidifica también en el norte y el noroeste africano. Las buitreras ocupan terrenos calizos, como hoces y cortados, y abundan en las cabeceras del Duero y del Ebro, por Andalucía y Extremadura.

El buitre común se alimenta de carroñas de grandes ungulados domésticos y salvajes, aunque puede cebarse en animales más pequeños como perros, zorros, gansos…, mas nunca cazan una presa viva. Eligen las masas de carne y las vísceras, evitando competir con el buitre negro. Y, a diferencia de éste, busca el alimento en grupos más o menos laxos. Así, si un individuo descubre un cadáver, desciende en círculos para avisar al resto, que no tardan en concentrarse y bajar a comer. Los nidos se agrupan en colonias, donde las aves más inexpertas ocupan los lugares más expuestos a la metereología. El cortejo tiene lugar en vuelo: los machos planean sobre las hembras y bajan las patas hasta casi tocarlas.

Las cópulas suceden entre diciembre y febrero. Como dependen del muy variable alimento, sólo ponen un huevo que incuban unos cincuenta y ocho días. Macho y hembra se turnan para dar calor al huevo, aunque ésta permanece más tiempo. Los pollos crecen a un ritmo lento, pero determinado e, incapaz de frenar su crecimiento, muere si no come con la frecuencia precisa. Los pollos pasan en los nidos entre ciento diez y ciento veinte días. Ambos cónyuges alimentan al pollo, que siempre está acompañado en las cuatro primeras semanas. Alrededor de la séptima semana, pasan más de la mitad del tiempo sólos y, a los tres meses y medio, dejan el nido, moviéndose cerca de la colonia, hasta independizarse. Cuatro o cinco años más tarde buscará pareja y críará.

El buitre negro
Oscuro y poderoso, el buitre negro alcanza casi los tres metros de envergadura y pesa entre siete y trece kilos. El color de los jóvenes es negro pardo, aunque se aclara en mudas sucesivas hasta el pardo fuliginoso de los adultos. Extendido por el sur europeo, el norte africano y Asia central, la población española alcanza casi el ochenta por ciento de la europea, aunque sólo es una pequeña muestra de la existente antaño, cuando era la especie más difundida en el Guadarrama y en otras áreas boscosas.

Especie forestal por excelencia, nidifica en sierras y media montaña cubiertas por pinares o, raramente, sobre árboles dispersos siempre que el suelo esté cubierto por intrincado, espeso y alto matorral mediterráneo. Buscan diariamente sustento por sierras y llanos, pero evitan los ecualiptales.

Especie necrófaga, come desde cadáveres de grandes mamíferos hasta invertebrados. Vacas y caballos son un porcentaje pequeño, frente a ovejas y cabras, aunque también se citan perros, cerdos, caballos, mulos y burros. Ocasionalmente, caza él mismo.

Si no es época de cría, buscan el alimento por parejas. Cuando tienen huevo o pollo, uno de los padres queda en el nido, mientras otro busca, solo, el sustento, aprovechando las corrientes térmicas (son grandes voladores a vela) para recorrer decenas de kilómetros. Exploradores minuciosos, vuelan entre los diez y los ciento veinte metros. Los jóvenes, más gregarios, forman grupos, uniéndose a buitres leonados. El buitre negro domina sobre otros carroñeros, escogiendo, sin oposición, las masas musculares, la piel, la carne adherida a los huesos y los grandes trozos esparcidos alrededor de la carcasa.

Necesita unos setecientos gramos de carne diaria, aunque puede ingerir, de una sola vez, cuatro veces esa cantidad, almacenando en el buche para la cría o para vivir los días en los que las condiciones climáticas no son favorables. Tiene problemas para volar con niebla, lluvia y bajas temperaturas.

El nido es una gran masa de palos que, usado año tras año, puede superar los tres metros de diámetro y dos de grosor. La hembra pone sólo un huevo, que pesa entre los doscientos diez y los doscientos ochenta gramos. El color es blanco o, raramente, crema, con tonos rojizos, verdosos y/o violetas. La puesta se inicia en la segunda semana de febrero, aunque la mayoría ocupa entre finales de este mes y mediados de marzo. La incubación dura entre cincuenta y sesenta días y la comparten ambos sexos (cinco o seis días por ave, con un tiempo medio de unas cuarenta horas).

Necesita unos setecientos gramos de carne diaria, aunque puede ingerir, de una sola vez, cuatro veces esa cantidad, almacenando en el buche para la cría o para vivir los días en los que las condiciones climáticas no son favorables. Tiene problemas para volar con niebla, lluvia y bajas temperaturas

Tan fuerte es la querencia por el nido que pueden pasar sólo dos horas cuando llegue un adulto a relevar. Si el incubador se niega a dejarle el sitio, el relevante opta por echarse en posición de incubar a su lado, como si cubriera el huevo. Ante la falta de reacción de la pareja, dejará el nido para intentar cubrir el ansiado huevo más tarde. El éxito suele estar entre el noventa y el cien por cien de los huevos, si no les molesta el hombre.

El pollo pesa unos ciento setenta gramos al nacer y alcanza, con cien días de edad, algo más de nueve kilos. Los dos adultos están con él, salvo en la fase final. Los padres son realmente mimosos con él, soportando fuertes lluvias cubriendo a un pollo diminuto y teniendo cuidado de no pisarle al levantarse para sacudirse el agua que empapa el plumaje.

En agosto, los jóvenes inician sus primeros vuelos, siguiendo a los padres por árboles y rocas, mendigando el alimento. Un mes después, se independizan y crían, por primera vez, cinco años más tarde y hasta unos treinta años más.

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