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Qué hacer 3 días en París

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La ciudad del amor es uno de los principales destinos turísticos en cualquier época del año y para cualquier persona del mundo. Ya seas español, japonés o estadounidense, París es visita obligatoria al menos una vez en la vida.

Como en muchos otros destinos, es muy complicado dar con los días exactos que se necesitan realmente para conocer la ciudad de París por completo. En este post, nosotros intentamos desgranar la ciudad para que puedas verla en tan solo tres días, lo que se traduce en un fin de semana largo.

Puede que tú decidas pasar más tiempo o, por el contrario, que no puedas disfrutar ni tan siquiera de esos pocos días pero, sea como sea, tendrás que alojarte al menos una noche en la ciudad. Y, en ese caso, te recomendamos optar por uno de los apartahoteles París. Porque, ¿y si te enamoras del lugar y decides quedarte?

Los atractivos turísticos de la ciudad del amor

La ciudad en sí misma ya es un atractivo turístico. Sus calles, su ambiente, sus habitantes. Y, junto a todo eso, un conjunto de monumentos que convierten París en un lugar único. Aquí te dejamos algunos de los más destacados, pero te recomendamos que al llegar hagas una pequeña visita a la Oficina de Turismo de Paríspara que te ayuden a sacar el máximo partido a tu itinerario.

Torre Eiffel. Verla desde el avión o desde los barrios colindantes no sirve. Para que se considere que hemos visto esta impresionante torre, tenemos que acercarnos lo máximo posible a ella. Y, si volvemos con una foto como prueba, casi que mejor. Poco más podemos decir que no se sepa de esta maravilla arquitectónica, pero te recordamos que su creador, Gustave Eiffel, la diseñó con motivo de la Exposición Universal de 1889.

Museo del Louvre. Su increíble pirámide de cristal señala, sin necesidad de mapas, dónde se encuentra uno de los museos más conocidos del mundo. Mucho más reciente que la Torre Eiffel, fue construida en 1989, y contrasta con el propio museo al que, sin duda, merece la pena entrar para disfrutar de obras tan famosas como la Gioconda de Leornardo da Vinci.

Ópera de París. También conocida como la Ópera de Garnier es, en su interior, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Puede que, cuando la veas por fuera, no te de esa sensación. Para ver hasta dónde llega su «poder» tendrás que acceder al interior. Además, sus precios son bastante asequibles.

Montmartre. Este barrio suele ser uno de los favoritos entre los turistas. No hay plan mejor que perderse una tarde por sus calles y disfrutar de un buen café en alguna de sus plazas. Por ejemplo, la Place du Tertre, donde encontrarás también a algunos artistas vendiendo sus obras. De ahí que el barrio sea conocido también como «el de los pintores».

Los Campos Elíseos. La avenida es una de las principales arterias de la ciudad y su recorrido, que comienza en la Plaza de la Concorde, llega hasta el Arco del Triunfo, uno de los monumentos más famosos. Lo más característico es que en ella se encuentra la tumba de un soldado desconocido, que se construyó con motivo de la Primera Guerra Mundial. Junto a ella, una llama en señal de recuerdo que se enciende cada tarde a la misma hora. ¿Adivinas cuál?

Iglesia de Notre Dame. Cómo no conocer el principal escenario de una de las películas más famosas de Disney. Con más de 100 años de antigüedad, no ha pasado tanto desde que, un incendio en abril de 2019, causara grave daños a esta obra.

¿Dónde me alojo si viajo a París?

Es una maravilla que esta ciudad europea cuente con tantos monumentos. Sin embargo, lo que es tan bueno, también puede complicar nuestra estancia allí cuando buscamos dónde alojarnos. Al fin y al cabo siempre habrá algo que nos pille más lejos. Lo que hay que ver es qué zonas nos pueden ofrecer más, también a nivel económico.

Conocer París es, digamos, complicado. La ciudad cuenta con, nada más y nada menos, que 20 distritos repartidos en forma de espiral y atravesados por el Sena. En función de lo que priorices como viajero, te interesarán más unos barrios que otros.

Si el dinero no es un problema para ti, los distritos ubicados a orillas del Sena, que abarcan del 1 al 9, están considerados como los más seguros de la ciudad al vivir allí personas pertenecientes a la clase media-alta. Entre esos barrios encontramos el de Saint-Germanin-des-Prés, la Île de la Cité o la Plaza de la Concordia. Este último, el más caro al ser una de las zonas más elegantes.

Pero no te preocupes si quieres algo seguro sin ser extra caro. Conforme te alejas del «círculo», es todo algo más barato. Así que nosotros te recomendamos buscar un equilibrio. Algo que encontrarás por la zona del Canal St. Martin.

¿Y qué pasa si lo que queremos es salir de fiesta? Pues, por supuesto, que esa opción no puede faltar en la ciudad del amor. En este caso, lo mejor es buscar alojamiento en el Barrio Latino, repleto de un ambiente bohemio, estudiantil y con atractivos turísticos como los famosos Jardines de Luxemburgo.

En cambio, si eres más de viajar a París para ponerte «a la moda», busca un hotel cerca de los Campos Elíseos, en el distrito 8. Es en esta zona donde se concentran, a lo largo de 2 km, tiendas exclusivas, bares de copas y restaurantes de lo más chic.

Comer en París

No te vamos a recomendar ningún restaurante concreto porque todo dependerá de lo que estés dispuesto a gastarte y, por supuesto, de tus gustos. Aunque lo que sí te vamos a decir es qué platos no puedes dejar de probar cuando vayas, aunque tu viaje dure solo dos días.

Aunque lo normal es dejar los postres para el final, aquí vamos a empezar por ellos. Básicamente porque empezar el día con el pie derecho en París es sinónimo de hacerlo con un buen café y un croissant. Algo más mantecados que en otros países, no tendrás que buscar mucho para hacerte con uno. Y lo mismo pasa con las crepês, generalmente con chocolate derretido o helado por encima, o los macarons, muy de moda en los últimos años y elaborados a base de almendras molidas, claras de huevos, azúcar y rellenos con ganache.

Quesos. Los puedes comer como entrante o como postre en París. Allí, este producto es de los más famosos y tienen una gran variedad. Lo mejor es pedir una tabla, que encontrarás en cualquier restaurante, y darte un gustazo acompañado de un buen vino.

Sopa de cebolla frita. La cosa se pone interesante con este plato elaborado con mantequilla y aceita y a la que se añade, cómo no, queso gruyere. Esta receta se consume principalmente en los meses de invierno para entrar en calor.

Ratatouille. Los amantes de la verdura están de suerte. Berenjena, cebolla, tomate, calabacín y pimientos. Como ves, una especie de pisto muy sabroso y que se hace al horno en dos tiempos.

Coq au vin. No conocemos a nadie que no lo recomiende. Su ingrediente principal es el gallo marinado en vino tinto y perfumado con coñac. Un estofado que suele acompañarse con champiñones, cebolla o arroz.

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