Quizá Elche
sea de esas pocas ciudades donde en cada rincón el viajero encuentra algo que le resuena
en la mente. El correveidile, la herencia en los textos y una solera permanente hacen que
el nombre de Elche sea extremadamente popular y a la vez familiar. Una afamada dama, con
una historia milenaria, que deja entrever su riqueza arqueológica; la
representación del conocido Misteri de Elche, y su centro
histórico son de sobra mencionados, pero seguramente no tan conocidos. Mas, la
aparición de la denominada Dama de Elche, en L'Alcudia, hizo que el nombre de esta ciudad
alicantina recorriera y siga recorriendo el mundo entero, patente queda en la retina del
visitante que esta ciudad se define como un inmenso palmeral.
 |
Empecinados en adornar la ciudad conquistada
con palmeras, los árabes son los "culpables" de haber convertido este pedazo de
tierra en el que se considera el mayor palmeral de Europa
|
Empecinados en adornar la ciudad conquistada
con palmeras, los árabes son los "culpables" de haber convertido este pedazo de
tierra en el que se considera el mayor palmeral de Europa. Las palmeras serán las guías
en la visita a la ciudad. Se disponen en los denominados horts, huertos de palmeras que se
hayan protegidos por ley desde Jaime I.
Estos
huertos envuelven la ciudad y se extienden en una superficie de dos
kilómetros de ancho por uno de largo, con tal número de ejemplares que se
estima que existe una palmera por cada habitante de la ciudad, un total de
doscientas mil. Sin embargo, el Palmeral no es un bosque natural, sino un
paisaje cultural tan racional en su diseño como los jardines del
Renacimiento, creado con una finalidad productiva, que no puede ser
comprendido sin tener en cuenta el complejo sistema de regadío que lo
estructura.
 |
La visita por los
palmerales dejará un sabor melancólico que se transmite a través de las casas de los
huertos y las acequias. Y si es época de Semana Santa, será posible ver en la calle a
verdaderos artesanos de las palmas que confeccionan las figuras más variopintas que
compiten en belleza el Domingo de Ramos. Y por supuesto no faltará el dulce sabor de los
dátiles
|
La visita por los palmerales dejará un sabor
meláncolico que se transmite a través de las casas de los huertos y las acequias. Y si
es época de Semana Santa, será posible ver en la calle a verdaderos artesanos de las
palmas que confeccionan las figuras más variopintas que compiten en belleza el Domingo de
Ramos. Y por supuesto no faltará el dulce sabor de los dátiles.
 |
De todos los huertos de palmeras de Elche, sin
duda, el más famoso es el del Huerto del Cura, declarado Jardín Artístico Nacional. Fue
creado en 1875 y debe su nombre a su segundo propietario José Castaño, que fue
sacerdote. Tiene un gran atractivo botánico del que destaca su fantástica colección de
cactus
|
De todos los huertos de palmeras de Elche, sin
duda, el más famoso es el del Huerto del Cura, declarado Jardín Artístico Nacional. Fue
creado en 1875 y debe su nombre a su segundo propietario José Castaño, que fue
sacerdote, aunque dicen que nunca llegó a ser cura párroco. Tiene un gran atractivo
botánico del que destaca su fantástica colección de cactus.
 |
Ha sido la palmera imperial
la que en principio dio fama a este espectacular jardín. En el último tercio del siglo
XIX, de una palmera datilera brotaron ocho brazos que se alimenta de un mismo tronco. En
1894 Elisabeth de Wittelsbach, la famosa Sissí, aprovechando un amarre forzoso en el
puerto de Alicante, quiso conocer esta curiosa palmera. En honor a tan insigne visita el
propietario decidió denominar a este singular árbol palmera Imperial
|
Pero ha sido la palmera imperial la que en
principio dio fama a este espectacular jardín. En el último tercio del siglo XIX, de una
palmera datilera brotaron ocho brazos que se alimenta de un mismo tronco. En 1894
Elisabeth de Wittelsbach, la famosa Sissí, aprovechando un amarre forzoso en el puerto de
Alicante, quiso conocer esta curiosa palmera. En honor a tan insigne visita el propietario
decidió denominar a este singular árbol palmera Imperial, nombre que ha llegado hasta
nuestros días.
También atrajo la belleza del palmeral a los pintores del romanticismo por
su innegable atractivo oriental y, como no, a los impresionistas. Así le
ocurrió entre
otros
al gran pintor Joaquín Sorolla. La Hispanic Society le encargó pintar varios
paisajes españoles. Elx fue uno de los lugares elegidos. El 30 de noviembre
de 1918, Sorolla escribía en una carta a su familia. "... El hombre que
viene cargado con los dátiles, su luz y el conjunto es algo admirable;
además, la monotonía de los troncos de las palmeras con los dátiles resulta
deliciosa de color; es una gama ex profeso para que los dátiles tomen un
color más hermoso que el mismo naranjo... yo lo que quisiera es no
emocionarme tanto, por que después de unas horas como hoy me siento
deshecho, agotado; no puedo con tanto placer; no lo resisto como antes..."
En estos trece mil metros cuadrados de jardín
entre las numerosas especies subtropicales y mediterráneas, y los centenares de
palmeras, se hacen un pequeño huecos los estaques las rocallas y los paseos.
Un singular vergel decorado por un imponente
patrimonio arqueológico, un dulce sabor a dátil, un bello conjunto monumental. Todo ello
sin perder la suave luz y la salada mirada del cálido Mediterráneo.
|