Octava del Corpus. Peñalsordo (Badajoz)
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El Corpus de Peñalsordo
(Badajoz)

Cuenta la leyenda que el general Cachafre y su lugarteniente Palenque no conseguían arrebatar a rebeldes moriscos el Castillo de Capilla. Corría el siglo XVI y ambos militares no sabrían que se iban a convertir en los fundadores de una de las fiestas de mayor interés en Extremadura.
El fracaso constante ante las huestes moriscas, llevó a Cachafre a implorar al santísimo Sacramento el Triunfo, bajo la promesa de fundar un Cofradía si conseguía su objetivo. De esta manera, reunió a todos los carneros de la zona, mandó quitarles los cencerros y ordenó colocar bengalas en sus cornamentas, conduciéndolos hacia el castillo guiados por la caballería. Los moradores de la fortaleza, al ver tal número de luminarias creyeron que se les aproximaba ante si un enorme ejército y huyeron despavoridos. De esta manera Cachafre y Palenque se hicieron con tan codiciado recinto. En el vacío castillo tan sólo encontraron un abuelo, una abuela y a un niño llamado Rafaelito.
Tras la victoria, el general cumplió su promesa. Un sargento a caballo recorrió el pueblo invitando a los soldados a que se unieran.
Era la víspera de la Octava del Corpus. Y tal representación se ha ido poniendo en escena a lo largo de los años.
Destaca la singular y colorida vestimenta, compuesta por blusa o chambra estampada, al igual que el pantalón, el pañuelo de cien colores o mantón de manila y una particular montera adornada con florecillas. El calzado lo componen unos zapatos negros. Del pañuelo de la espalda cuelgan campanillas o cencerras.
Singulares son también las representaciones del abuelo y la abuela, que simbolizan a los dos ancianos que encontraron en el castillo, así como a un muñeco de tela que representa al niño Rafaelito abandonado por sus padres. Los dos viejos llevan unas enormes castañuelas que no cesan de tocar.

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