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 Luis Medina

El Pallars Sobirà, mucho más que esquí

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Formando parte del Parque Natural del Alto Pirineo, la comarca leridana del Pallars Sobirà, también en invierno, ofrece interesantes alternativas para disfrutar de su excepcional entorno. En esta época del año, el paisaje nevado que observa la cumbre de la Pica d’Estats, de 3.143 metros de altitud, se transforma en un maravilloso escenario en el que la práctica del esquí se complementa con otras actividades en contacto con la naturaleza y con el descubrimiento de su rico patrimonio artístico y cultural.

Las laderas nevadas del Pirineo, presentan un paisaje blanco extraordinario en el que los rápidos cursos de los ríos y estrechas carreteras van enlazando los pequeños núcleos rurales que amenizan los recorridos. En sus valles se diseminan un buen número de lagos de origen glaciar como el Certascan –el mayor del Pirineo Catalán- y de sitios mágicos frecuentados por brujas para celebrar sus aquelarres, como el Pla de Negua o els Plans de Boavi, y otros lugares, como el pueblo de Tor, en donde un halo de misterio envuelve recientes episodios de disputas vecinales y asesinatos.

Se añade a este espectáculo la admirable arquitectura de montaña de sus poblaciones, que conservan ermitas, iglesias y sólidos edificios románicos, así como otras construcciones pastoriles ya utilizadas en el medievo, que enseñan la vida ganadera en perfecta armonía con el turismo rural de montaña y las distintas opciones de actividades de aventura y turismo activo.

Aventura invernal del Pallars
Por su propia orografía de montaña y las infinitas posibilidades que brinda su paisaje, los pueblos del Pallars se convirtieron en pioneros del turismo de aventura, con los concurridos descensos de rafting, hidrospeed, canoas, rutas a caballo, descenso de barrancos, escalada, etcétera. Pero, también en invierno, continúan ofreciendo otras actividades igualmente sugerentes aprovechando la presencia de la nieve y las muchas posibilidades que ésta permite, además y como complemento a los habituales descensos por las pistas de las estaciones de esquí alpino.

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Así, los bosques, laderas y senderos del Pallars Sobirá pasan a convertirse en improvisados circuitos blancos, inmejorables instalaciones naturales en las que poder practicar senderismo, travesías con raquetas de nieve, esquí de fondo y de montaña, ascensiones, rutas en trineo con perros, orientación e interpretación de la naturaleza, disfrutando y saboreando con paso lento del grandioso paisaje invernal que exhibe la cordillera pirenaica.

Entre estas opciones, las rutas en trineo tirado con perros es una buena alternativa. En la estación de esquí nórdico Bosc de Virós, en los alrededores del refugio Gall Fer es un marco ideal para pasear utilizando este antiguo sistema de transporte por la nieve. Es una de las actividades invernales que facilitan el contacto con la naturaleza, los circuitos recorren caminos y bosques de gran belleza y la fuerza que se utiliza para arrastrar los trineos es la de perros que han sido debidamente entrenados para esa función y que disfrutan haciendo su trabajo. Son animales muy fieles y con un instinto especial para encontrar el camino más seguro. Las excursiones en trineo se hacen en grupos reducidos; en esta actividad cada uno conduce su propio trineo y siempre acompañados de un guía que comparte sus conocimientos sobre este deporte, sobre los animales y el entorno natural donde se desarrolla la actividad.

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También es posible practicar el esquí nórdico, el esquí de montaña y las rutas con raquetas por otros de los muchos senderos señalizados o en cualquiera de las otras zonas aptas para este tipo de deportes. El Pallars Sobirà dispone de una red señalizada de unos 400 km para hacer senderismo, con todo tipo de itinerarios, con los que describir su patrimonio natural y cultural. Estas pequeñas rutas y el GR-11, la Alta Ruta Pirenaica, completan las posibilidades para descubrir por los empedrados caminos una comarca sorprendente, sus fuentes, iglesias, edificios históricos, puentes medievales, dólmenes, sus tradiciones, cultura, gastronomía, rincones de ensueño y un paisaje inimaginable. En este contexto, el ambiente alpino cautiva irremediablemente al aventurero. Los refugios de montaña, perfectamente acondicionados, son muy aconsejables para pernoctar.

Gran dominio esquiable del Pallars
Port Ainé, Spot Esquí y Tavascán, estaciones muy próximas entre sí, configuran el gran dominio esquiable del Pallars. Bajo esta marca de Grand Pallars se aúnan un total de 70 kilómetros de pistas, 232 cañones de nieve, 6 telesillas, 7 telesquís, cinco cintas. Un fortfait único permite disfrutar de estos tres sectores, haciendo más amena y variada la estancia y la práctica del esquí alpino.

Spot Esquí es una estación acogedora y familiar, especialmente reconocida por quienes optan por huir de la masificación de las grandes instalaciones. Dispone de una zona habilitada exclusivamente para esquiar los niños y con un jardín de nieve, para que los padres puedan disfrutar con tranquilidad del resto de la estación. Todas las pistas están orientadas hacia el nordeste y rodeadas de bosque, lo que le dota de un encanto especial.

Port Ainé se encuentra en las inmediaciones del término de Rialp, a los pies del Pic l’Orrri, de 2440 m. A diferencia de otras estaciones, los esquiadores no expertos pueden subir hasta la cota más alta de la estación, a 2.440 m, y acceder a la pista Bellavista, apta para debutantes.

Tavascán es una estación también de carácter familiar, a diferencia de las anteriores, dispone de un sólo telesilla y un telesquí, es una pequeña instalación con grandes pistas. En ellas coinciden esquiadores de altísimo nivel, de esquí nórdico y travesía con practicantes de niveles inferiores y debutantes. La estación se encuentra a 10 km del pueblo de Tavascán, en un paraje de gran belleza. Se trata de un nuevo concepto de estación de alta montaña, en una zona privilegiada para la práctica de todas las modalidades de esquí, dónde durante todo el año también se pueden practicar otras actividades relacionadas con el mundo de la montaña.

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Entre pistas
Entre las instalaciones destinadas a la práctica del esquí y los deportes de invierno, los valles y montañas de esta porción del Pirineo acogen pueblos con especial encanto, con un valioso legado románico que se extiende por toda la comarca. La arquitectura característica del Pirineo queda también manifiesta en sus pueblos, caminos y puentes que aún conservan el estilo impuesto por el trabajo de ingenieros, escultores y pintores de otros tiempos.

Además de estos edificios heredados del románico, existe una extensa oferta museística y otros lugares de alto interés cultural, como el Ecomuseo de les Valls d’Aneu o la Serradora d’Areu, que muestran los usos y costumbres tradicionales de la comarca. Estas exposiciones coinciden con otras más actuales como el Museo de Mariposas de Cataluña o el Centro de Interpretación de Tavascán. Entre tantas y tantas opciones es recomendable no dejar pasar por alto algunas visitas de especial consideración, como son los conjuntos de Llesui, Gerri de la Sal o la localidad de Esterri d’Aneu.

En Esterri d’Aneu predomina el ambiente comercial que siempre tuvo, es la localidad más importante de esta zona, ya que se encuentra en una encrucijada de valles. Su casco antiguo lo configuran estrechos callejones con antiguos edificios, en cuya calle Mayor se encuentra la Creu de Terme. Se trata de una estela discoidal situada sobre una columna que según la tradición, fue erigida por los franceses. Junto al barrio del puente, sobre el río Noguera Pallaresa, se levanta un puente medieval de finales del siglo XIII con dos arcos y cerca de treinta metros de longitud. Cuenta también Esterri con uno de los principales ecomuseos de la zona, se encuentra en la Casa Gassia, en la que se muestra al visitante una panorámica de la forma de vida y las tradiciones de los habitantes allá por el siglo XIX, además de información útil sobre el entorno y la naturaleza.

Otro punto de interés es Llesui. Se localiza en las proximidades de Sort, municipio capital de la comarca del Pallars, en el valle de Assua, uno de los menos conocidos hasta que se construyó la estación de esquí de Llesui. Hace años que cerraron sus instalaciones, pero el pueblo, aunque fue notablemente transformado en aquel entonces, conserva detalles de su arquitectura de alto interés como la iglesia románica de Sant Pere.

Río abajo se encuentra Gerri de la Sal, declarado conjunto histórico artístico, con bellas manifestaciones de su antiguo trazado medieval como la muralla y la Torre de la Presó. Frente al pueblo se alza de monasterio de Santa María, otrora uno de los lugares de recogimiento espiritual más importantes del Pallars. El subnombre de La Sal proviene por la existencia de un manantial salino de la zona. Su explotación fue privilegio de los monjes benedictinos hasta el siglo XVIII. La organización monacal fue, en tiempos, una de las más enriquecidas del obispado de Urgell, ya que acaparaba terrenos en latifundio dominados por castillos y derechos de explotación de molinos, además de las mencionadas salinas.

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