|
Viajes por el mundo
Proyecto Guédelon
Nace un bello castillo
en la Borgoña
francesa
|
Enlaces relacionados
|
|
El castillo de Guédelon es uno de esos proyectos que nacen de la nada.
En 1979, Michel Guyot, un borgoñón "amante de la piedra antigua", como
él mismo se define, adquirió y restauró el castillo renacentista de
Saint Fargeau en una localidad vecina. La obra de reconstrucción desnudó
los vestigios medievales del castillo inicial. Guyot no podía
recuperarlos sin destruir el château mas reciente. Este problema
insoluble dio nacimiento a la idea de edificar una fortaleza de la Edad
Media, como si hubiese sido descubierta. Para ello, el proyecto debería
respetar rigurosamente los cánones arquitectónicos de la época. Un
comité multidisciplinario de especialistas en el medioevo y de expertos
en poliorcética (disciplina centrada en la construcción de bastiones o
fortificaciones) se convertirá en el aval científico. Jacques Moulin,
arquitecto en jefe de Monumentos Históricos, diseñará los planos de un
castillo de talla media para la época.
Texto y Fotos: Rafael Calvete Álvarez de Estrada © revistaiberica.com
|
|
Al principio considerado como excéntrico o insensato, Guyot logra
convencer a los primeros inversores y la obra comienza en un lugar
estratégico, entre las localidades de Saint Sauveur y Saint Armand, en
Puisaye. Allí, una cantera y un bosque suministrarían los materiales
básicos: las piedras para los muros, la arcilla para la argamasa y la
madera para armazones y andamios. Una vez despejadas once hectáreas de
terreno, se erige la primera piedra el 20 de junio de 1997. Veinticinco
años más tarde se espera colocar la última, pero, ¿qué inversor
esperaría un cuarto de siglo para recuperar sus dividendos? Para darle
una existencia inmediata y obtener una parte del financiamiento,
mediando el pago de una entrada, los iniciadores deciden abrir la obra
al público en 1998. Tímidamente esperan unas 3000 visitas, pero ese
mismo año, la realidad superará ampliamente los cálculos más optimistas:
los curiosos serán 30.000. Internet y la información de boca en boca
harán el resto. Actualmente, Guédelon recibe 300.000 visitantes por
temporada.
El proyecto, calificado como de "obra experimental", tiene un rotundo
éxito ante múltiples públicos: amantes de la Edad Media, turistas
extranjeros, arqueólogos profesionales o iniciados, maestros en busca de
excursiones inolvidables, jubilados optimistas, esperando satisfacer en
Guédelon, fantasías y expectativas raras en nuestra época. Documentos
históricos u obras patrimoniales existentes son las fuentes consultadas
para certificar que los procedimientos empleados corresponden a los del
siglo XIII. Cada gesto y cada técnica son rigurosamente estudiados con
los métodos de la arqueología para reconstruir de manera idéntica el
trabajo de los artesanos del pasado. Las herramientas utilizadas son
fabricadas en los mismos talleres de Guédelon.
La obra funciona en autarquía: los herreros reparan y fabrican las
herramientas de talladores de piedra y carpinteros. Estos últimos
construyen los andamios que sostendrán a los albañiles, así como los
cordeleros suministran los materiales necesarios para atar las
estructuras de madera. El trayecto desde París lleva dos horas por la
autopista del Sur. Cuando detrás de mí queda la playa de
estacionamiento, con su parque de autos modernos, marcho impaciente por
el sendero que me llevará al fuerte, con la secreta sensación de que
viajo por el túnel del tiempo.
Una vez atravesada la hilera de árboles que esconde la obra, la primera
impresión es auditiva: herreros, carpinteros, talladores de piedras no
cesan de golpetear sus martillos sobre yunques y escoplos. Una mujer
joven, de aspecto intelectual, conduce una pesada carreta tirada por un
percherón, que no para de circular de un taller a otro, acarreando
gruesas piedras color siena, o bloques en roca calcárea, cuidadosamente
tallados. Todos los trabajadores portan túnicas medievales y ninguna
maquinaria o herramienta recuerda la tecnología actual. El cuadro
natural, los olores, el relincho de un caballo, lo transportan a uno al
pasado. Pero algunos turistas, vestidos con sandalias deportivas
sintéticas, gorras de béisbol y camisetas con publicidades estampadas,
desbaratan el espejismo.
Luego de once años de trabajo, la fortaleza va cobrando forma. En este
momento los obreros se concentran en la sala señorial. Un hombre camina
hacia el interior de una "caja de ardilla", la grúa utilizada en el
siglo XIII, para elevar cargas de 250 kilos hasta el torreón, que ya
cuenta con unos cuantos metros de altura. Un segundo obrero se apresta a
accionar el mecanismo de freno en caso de accidente. En la obra se
respetan las consignas de prevención, antiguas y modernas. Los artesanos
explican, un poco a la defensiva, que se vieron obligados a fijar los
andamios con bulones metálicos, en lugar de las cuerdas y lonjas de
cuero como en su momento. Deben calzar, además, pesados botines de
seguridad.
La excepción hecha a los cánones históricos porta sus frutos, porque
hasta ahora no se ha contabilizado ningún accidente de trabajo. Como un
reclamo turístico y un gran proyecto de investigación, en 1996 se
comenzó a construir en Treigny, Francia, el castillo “medieval” de
Guédelon. Este castillo es construido usando únicamente técnicas y
materiales usadas en la edad media (básicamente piedra y madera). A
mediados de la década de 2020, dicho proyecto espera ser finalizado,
teniendo como resultado una réplica exacta, tanto en apariencia como en
la manera de construirlo, de un castillo del siglo 13. Todos los
materiales son pues obtenidos en la zona de construcción del mismo
castillo. Jacques Moulin es el arquitecto jefe de este proyecto.
|
|
Más Información:
www.guedelon.fr
|
|
|
|