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Al margen de las interpretaciones que tienen las estelas,
bien como testimonios religiosos o funerarios, continúan ofreciendo a
los investigadores numerosos interrogantes sobre su funcionalidad y
cronología. Las estelas cántabras fueron declaradas Bien de Interés
Cultural en el año 1985 y desde esa fecha su imagen forma parte del
escudo de Cantabria.
Estelas de Barros (Barros)
Sin duda alguna, la estela cántabra más famosa es la Estela de Barros,
que puede verse en el Parque de las Estelas de la localidad de Barros,
en Los Corrales de Buelna (Cantabria). Además de ser la más conocidas de
la región, es el símbolo patrimonial e histórico más representativo de
la Comunidad Autónoma, puesto que desde 1985 aparece recogida su imagen
en el escudo de Cantabria. Las dos estelas de Barros se inscriben en el
periodo prerromano, y suelen situarse en los siglos inmediatamente
anteriores a la romanización, entre los siglos III y I a.C. Para poder
contemplar en toda su plenitud estas estelas se creó el Parque de las
Estelas en el año 2001, que puede visitarse gratuitamente, y está
situado junto a la ermita de Nuestra Señora de la Rueda. Ambas están
realizadas en piedra arenisca. La más importante, la que aparece en el
escudo de Cantabria, tiene grandes dimensiones. Cuenta con un diámetro
de 1,70 metros y 0,32 de espesor. Presenta forma discoidea con
decoración de “dientes de lobo”, a modo de rayos solares, en la franja
exterior, y dos bandas lisas interiores. Está situada sobre una base de
1 metro de altura y 0,80 de ancho, unas medidas impresionantes en este
tipo de símbolos. Aunque es la estela discoidea más famosa de Cantabria,
no es la mayor.
La otra estela que se expone en este parque fue hallada durante unos
trabajos de restauración del retablo en la cabecera de la ermita de
Nuestra Señora de la Rueda, que se estaban realizando en 1994. Se cree que señalaba la tumba de un guerrero
de finales de la Edad de Bronce o principios de la Edad del Hierro. Esta
estela tiene un diámetro de 1,90 metros.
Estelas de Lombera (Los Corrales de Buelna)
También ubicadas en el municipio de Los Corrales de Buelna, Lombera
acoge tres estelas. Dos de ellas fueron encontradas en 1937. Las estelas
de Lombera están realizadas en el mismo material que las de Barros, en
piedra arenisca, y son ligeramente más pequeñas, aunque también las
diferencias radican en los motivos ornamentales.
Los Corrales de Buelna
Al margen del interés cultural que tiene la visita al Parque de las
Estelas y de las estelas de Lombera, Los Corrales de Buelna es un
municipio con numerosos atractivos y un bello paisaje. Este municipio
comprende un rico y variado patrimonio histórico-artístico y muchas
manifestaciones las podemos ver a lo largo de sus calles. Desde las
tradicionales casonas del pueblo de Coo, al magnífico palacio de los
Condes de Mansilla y a los restos de la calzada romana en el Monte
Fresneda. En todos los pueblos y rincones del municipio podemos observar
vestigios de otras épocas pasadas. Pero Los Corrales de Buelna también
es naturaleza, por su rico y variado monte que le rodea. En sus
alrededores los amantes del senderismo pueden disfrutar de diferentes
rutas a través de bosques autóctonos, rodeados de robles, hayas,
castaños y al mismo tiempo gozar de unas vistas espléndidas.
Estela de Luriezo (Luriezo)
En el pueblo de Luriezo, en Cabezón de Liébana, en la Comarca de
Liébana, se encuentra en el interior del pórtico de la iglesia
parroquial una gran estela de origen cántabro-romano, que presenta una
inscripción con restos de las dos culturas de ambos pueblos. La
inscripción que presenta se puede leer fácilmente y recoge el siguiente
texto: “Monumento a Ambato Pentovieco, de la tribu de los Ambáticos,
hijo de Pentovio de 60 años. Este monumento lo erigieron Ambatus y
Doiderus, hijos suyos”. La estela de Luriezo es de forma circular y
falta un segmento por la base. Tiene metro y medio de diámetro y está
tallada en piedra arenisca silícica procedente de las canteras que están
próximas al pueblo. Además de esta gran estela se conserva un gran
fragmento de otra que está incrustada en un muro que rodea el cementerio
parroquial. Dado que está partida, es difícil su interpretación y
solamente se puede leer alguna letra que está enmarcada sobre molduras
talladas en la piedra.
La visita a la estela de Luriezo se puede completar con un paseo por el
pueblo de Piasca, en la que encontraremos la Iglesia de Santa María de
Piasca, una de las mayores joyas arquitectónicas de la comarca
lebaniega. Alrededor del monasterio e iglesia de Santa María giró gran
parte de la historia del valle. Esta iglesia es un monumento nacional
desde el año 1930.
Estela de Toranzo (Espina del Gallego)
La estela de San Vicente de Toranzo es una estela cántabra discoidea que
fue hallada al pie del castro de la Espina del Gallego. Solamente se
conserva un fragmento en el que se puede ver, por un lado, un jinete
armado, relacionado con ritos funerarios, y por el otro, una esvástica
de brazos curvos entre anillos concéntricos.
San Vicente de Toranzo pertenece al municipio de Corvera de Toranzo y
está situado en la comarca Pas-Miera. Los grandes atractivos de este
municipio son su patrimonio natural y artístico. En cuanto a la riqueza
natural destaca la ribera del río Pas, un río truchero y salmonero con
una gran tradición de pesca. También llaman la atención los montes Cildá
y Espina del Gallego, que han sido escenarios de las Guerras Cántabras,
y tampoco podemos olvidarnos de los numerosos conjuntos arbóreos de gran
belleza que rodean todo el municipio. En cuanto al patrimonio artístico,
destaca la arquitectura civil. En la zona hay un buen número de casonas
y palacios blasonados como los de las familias Ceballos, Ruiz
Bustamante, Ruiz de Villegas, además de la Torre de Agüero, en San
Vicente de Toranzo y la Casona Azul.
Estela de Zurita (Zurita)
Esta estela cántabra discoidea gigante fue encontrada en Zurita, en el
municipio de Piélagos. Tiene unas grandes dimensiones, 2 metros de
diámetro, y está realizada en piedra arenisca labrada con bajorrelieves.
Está datada entre finales del siglo I aC y principios del siglo I dC, en
la época prerromana. Esta imagen forma parte del escudo del municipio,
aunque se sabe que fue transportada a Zurita desde otro lugar,
probablemente desde el valle de Buelna, ya que las estelas de ese lugar
presentan grandes similitudes con la de Zurita. La ornamentación de la
estela de Zurita presenta en uno de sus lados círculos concéntricos con
dos guerreros armados que parecen están cubiertos con pieles de animales
y un caballo, probablemente un jinete y su escudero, y en un nivel más
inferior un militar muerto que está siendo devorado por un buitre. En el
otro lado aparecen círculos concéntricos que contienen unos motivos
geométricos de simbología astral, representando cuatro lunas crecientes.
Probablemente podría tratarse del paraíso al cual llegaría el guerrero.
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