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Entre las ciudades imperiales de Viena y Salzburgo se extiende uno de
los recorridos más bellos de Europa y, con frecuencia, algo olvidado por
el poderío de las urbes de salida y llegada. El camino ya fue recorrido
por romanos y celtas en sus andares comerciales y reyes y emperadores lo
han utilizado para sus desplazamientos en la época de máximo esplendor
del Imperio Austro-Húngaro. Se llama la Ruta Romántica y en ella es
posible encontrar una treintena de lugares de gran interés cultural,
como palacios, museos, monasterios, abadías, y también reservas
naturales, lagos, ríos y grutas.
Varios de estos lugares han merecido el honor de formar parte del
Patrimonio de la Humanidad y muchos de ellos tienen como principal
protagonista la música, con diversos festivales de primavera y una
especial dedicación a Mozart. Las escalas musicales nos llevarán a Grein,
Melk y Klosterneuburg y también a Bad Ischl, Bad Hall y Steyr. Todo ello
en una ruta perfectamente señalizada y en la que también se podrán
descubrir riquezas gastronómicas, original artesanía y un folklore que
sabe trasmitir la alegría de las montañas.
A lo largo de los 380 km de la Ruta se encuentran conocidas localidades
como Mondsee, Hallstatt, St. Wolfgang, Bad Ischl, Steyr, Krems o Melk
sucediéndose como una sarta de perlas. Y entre ellas los maravillosos
paisajes de la ribera del Danubio y la región subalpina, con seculares
monasterios, guardianes de una tradición centenaria, e inexpugnables
castillos y palacios que nos saludan desde el pasado.
Obertura musical
Pensar en la música y evocar Salzburgo, comienzo de la Ruta Romántica,
es inevitable. Como lo es recordar la figura de Wolfgang Amadeus Mozart,
sin duda el más ilustre de sus habitantes, cuando se habla de esta
preciosa ciudad austriaca a los pies de los Alpes. Pero aunque la
vinculación del genial compositor con Salzburgo es evidente, no es la
única. Otro de sus ciudadanos populares y geniales fue Herbert von
Karajan que nació justo enfrente de la casa de Makarsplatz 8 en la que
vivió la familia Mozart. O Michel Haydn, el hermano del gran Joseph
Haydn. Y también en Salzburgo, y en la misma pila bautismal de Mozart,
fue bautizado un año después el que sería el humilde párroco que compuso
la célebre "Noche de paz", la melodía más reproducida y vendida del
mundo. Más recientemente, Salzburgo fue el escenario del célebre musical
"Sonrisas y lágrimas" que dirigió Robert Wise y que inmortalizó la
romántica historia del capitán Trapp y su familia.
Apenas a treinta kilómetros de Salzburgo aparece Mondsee y su antigua
abadía benedictina cuyos orígenes son de 748. Hoy muestra su colegiata
gótica de 1487 con una suntuosa decoración barroca en su interior.
También de ese estilo, que aquí llaman "barroco campesino" son las
fachadas de las casas que dan a su animado mercado.
Un poco más adelante está el primero de una larga serie de lagos que
pueblan esta Ruta Romántica y que, acorralados por las cumbres de los
Alpes, crean preciosos paisajes con todos los tópicos austriacos:
cumbres nevadas, verdes prados, aguas trasparentes, impetuosos
torrentes, pueblos de madera y pizarra... St. Gilgen, Strobl y St.
Wolfgang roden al lago Wolfgangsee y son los puntos de partida para
infinitas excursiones por las montañas.
Sin duda estos atractivos, junto a la calidad de las aguas termales
próximas, hizo que el emperador Francisco José eligiera Bad Ischl, a 19
kilómetros de St. Wolfgang, como residencia de verano. Su palacio y la
Villa Lehár, donde componía sus célebres óperas Franz Léhar, son sus
principales atractivos. En honor de este compositor, se celebra en julio
y agosto las "semanas de la opereta".
Una ciudad sobre un lago
Aunque hay que desviarse ligeramente de la ruta, vale la pena dirigirse
hacia el sur desde Bad Ischl, para penetrar en el entorno histórico de
Hallstatt-Dachstein, que comprende las ciudades de Hallstatt, Gosau,
Obertraun y Bad Goisern, y que forma el núcleo del Salzkammergut
interior. Toda la región fue declarada Patrimonio de la Humanidad en
1997 y Hallstatt ha sido designada como la "población más bella a
orillas de un lago".
El conjunto es realmente espectacular. Las casas blancas con tejados de
pizarra, la torre de la iglesia, los jardines y los balcones de madera
cargados de flores se funden en el reflejo de las montañas sobre el agua
del lago. Una belleza que ya supieron apreciar nuestros antepasados hace
miles de años, ya que se trata de un importante sitio arqueológico, con
un testimonio de cuatro milenios de continuo patrimonio cultural.
La actividad humana en este espléndido paisaje natural, con una flora y
una fauna únicas, comenzó en la época prehistórica con la explotación de
sus depósitos de sal, 2000 años antes de Cristo. Esta fuente de riqueza
ha constituido la base de la prosperidad de la región hasta mediados del
siglo XX, y se muestra en la bella arquitectura de la ciudad de
Hallstatt, donde la sal fue "el oro blanco". La mina de sal más antigua
del mundo puede ser visitada, así como el Museo Prehistórico Regional.
Las cascadas del valle de Echerntal y el glaciar Hallstätter son otras
visitas imprescindibles. La parte final de este desvío es Obertraum,
donde se encuentran impresionantes grutas de hielo y estalactitas.
Retomando la Ruta Romántica que conduce a Viena se descubre Gmunden, una
encantadora ciudad de ambiente mediterráneo, rodeada de villas y
palacetes. Entre ellos destaca el de Seeschloss Ort, con patio
renacentista de soportales. Una experiencia original es hacer un
recorrido por el lago en el "Gisela", uno de los barcos de rueda de
vapor más antiguos de Europa. Este es también uno de los mejores lugares
para disfrutar de la gastronomía local.
Un poco más adelante hay una nueva abadía benedictina en Kremsmünster,
también del siglo VIII y con importantes colecciones de arte,
especialmente la llamada copa de Tassilo. Un nuevo desvío nos lleva a
Wels, una dinámica ciudad de ferias y centro de compras que ha sabido
conservar, su centro histórico y mantiene la placidez de una pequeña y
encantadora ciudad. a destacar su plaza histórica Stadplatz con sus 64
casas burguesas de distintas épocas y estilos, desde el gótico al
modernista, que, sin embargo, guardan una rara armonía. Es uno de los
conjuntos arquitectónicos más bellos de Austria. Vale la pena dedicar un
poco de tiempo a pasear por sus calles peatonales o a descansar en
alguna de sus terrazas saboreando una cerveza servida, naturalmente, en
gigantescos y decorados vasos de cristal o jarras de barro.
Tras pasar por Bad Hall, un apreciado lugar termal en las estribaciones
de los Alpes, muy concurrido desde 1855, y con uno de los parques
termales más grandes (34 hectáreas) y bonitos de Europa, se llega a
Steyr, corazón de la Ruta Romántica, una joya de la arquitectura
medieval que conserva muchas de sus seculares tradiciones, como los
célebres serenos nocturnos, que ahora se dedican a mostrar la ciudad de
noche a los turistas, pero siguen vestidos con sus ropas tradicionales y
portan alabarda y candil.
Una serie de pequeñas poblaciones salen al encuentro, cada una con su
atractivo particular. Enns, la ciudad más antigua de Austria con derecho
municipal que se remonta a 1212; Grein, una romántica ciudad medieval a
orillas del Danubio y con el teatro más antiguo del país, que conserva
su forma original; Maria Taferl, con su imponente y milagrosa basílica
barroca y Melk, con otra importante abadía benedictina sobre un
promontorio rocoso que desciende a pico sobre el Danubio.
El más bello tramo del Danubio
Nos adentramos un poco más adelante en la región de Wachau, un corto
tramo del Danubio, de apenas 36 km., sobre un total de 2.800 km, que
adquiere un relevante valor como comarca histórica, por sus variados
paisajes, por sus monumentos culturales y por su conjunto de pequeñas
ciudades. Toda la zona es también Patrimonio de la Humanidad desde el
año 2000. Aquí todo se complementa, desde los paisajes naturales, como
pueden ser el serpenteante valle del Danubio, los bosques de ribera, las
abruptas formaciones rocosas, con los elementos construidos por la mano
del hombre como las terrazas para el cultivo de la vid, las localidades
típicas, los monasterios, los castillos...
Lo más característico es que desde cualquiera de los monumentos pueden
divisarse los demás. Por ejemplo, desde el monasterio de Melk se divisa
el palacio de Schonbühel, las ruinas de Aggstein, Dürnstein y Hinterhaus
y hasta el monasterio de Gottweig. Una agradable excursión es tomar un
barco desde Melk a Krems; así se obtiene una impresión más viva y más
intensa si cabe del paisaje. La comarca de Wachau fue colonizada hace
varios milenios a causa de su ubicación. La célebre estatuilla de la
"Venus de Willendorf" fue encontrada aquí y tiene más de 26.000 años de
antigüedad; cada una de las épocas pasadas desde tiempos de los romanos
ha dejado tras de sí una rica herencia arquitectónica.
A propósito de rutas y leyendas románticas, a poca distancia se
encuentra Dürnstein, también en la orilla del Danubio, donde se conserva
el castillo donde estuvo encarcelado Ricardo Corazón de León, tras ser
hecho preso a su regreso de las Cruzadas y que sólo fue descubierto por
su fiel y enamorado juglar que recorrió media Europa buscando a su
señor.
Enfilando la recta final hacia Viena aparece Krems, otra idílica ciudad
que ha sabido conjugar diferentes estilos, desde el románico tardío
hasta el Biedemeier. Es un buen lugar para hacer un alto en el camino y
disfrutar de sus espléndidos vinos, muchos de los cuales se muestran en
el monasterio dominico convertido en Museo del Vino. Y en último desvío
de la Ruta Romántica, ya a las puertas de la capital de Austria, se
encuentra Atzenbrugg, conocido como el "municipio de Schubert" ya que en
su castillo residían Franz Schubert y sus amigos durante los meses de
verano entre 1820 y 1828, celebrando alegres fiestas conocidas como "Schubertiaden".
Klosterneuburg, con su Monasterio de los Agustinos de origen románico
del año 1114, pertenece a los tesoros culturales más importantes del
país. El conjunto monumental, a diez kilómetros de Viena, se conoce
también como "El Escorial Austríaco".
Broche final de lujo
Aunque el recorrido por la Ruta Romántica pueda resultar agotador por la
acumulación de bellezas, hay que dejar resuello para la meta final. La
antigua ciudad imperial, situada a las orillas del Danubio, invita a un
paseo a través de los siglos. Su centro histórico, también Patrimonio de
la Humanidad, es uno de los conjuntos urbanos más bellos de Europa. Tres
épocas diferentes han dejado su imborrable huella en esta ciudad
residencial de los Habsburgo: la Edad Media, representada por la
catedral gótica de San Esteban (Stephansdom), uno de los símbolos
vieneses por excelencia; el barroco, cuyo legado más importante es el
palacio imperial Hofburg con sus abigarradas cúpulas; y las postrimerías
del siglo XIX, que han quedado inmortalizadas a lo largo de la avenida
Ringstrasse, calle de trazado circular, en cuyo recorrido se pueden
contemplar magníficas edificaciones como son la Staatsoper (Opera
Nacional) y el Museo de Bellas Artes (Kunsthistorisches Museum), que se
alzan donde antes estaba la antigua muralla urbana. Las innumerables
iglesias, palacios y parques contribuyen a realzar ese aire imperial,
propio del casco histórico de Viena, acentuado por las valiosísimas
colecciones reunidas por acaudalados regentes, y la centenaria tradición
musical de la banda imperial de la corte, además de la música clásica de
Mozart y los valses de la dinastía Strauss.
Mención aparte merece el palacio de Schonbrunn, residencia de verano de
los Habsburgo con su afamado zoológico, que constituye uno de los
máximos atractivos de Viena. Los jardines imperiales que rodean el
palacio con sus anexos y sus amplios jardines constituyen una de las
expresiones artísticas e histórico-culturales más importantes del
barroco en Europa. Desde una glorieta cercana situada por encima del
palacio se puede disfrutar de una visión realmente imperial de Viena.
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