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Hace dos años, la región vivía
su gran momento al acoger los Juegos Olímpicos de Invierno, cuya sede
oficial estuvo en Sestriere, a poco más de una hora de Turín, entre
desafiantes montañas de 3.000 a 4.000 metros y punto ideal de partida
para explorar todas las actividades de esta zona de los Alpes. Las
elegantes cumbres, sus crestas contra cielo y las vertiginosas
pendientes son un hermoso espectáculo a contemplar en cualquier época
del año, desde cada uno de los rincones del valle, pero es en la cima
del Monte Motta donde el escenario de vuelve grandioso. Para
complementar el día en la montaña, lo mejor son las visitas culturales y
gastronómicas a la región. Visitas a sus iglesias románicas, tiendas de
anticuarios o paisajes bucólicos, por ejemplo.
Piamonte sabe ofrecer simultáneamente pasado y futuro, arte y cultura de
la alimentación, artesanía e investigación. Es una región con un potente
sector productivo que está en continua expansión, pendiente de la
innovación y las nuevas tecnologías, y, al mismo tiempo, con una
extraordinaria riqueza natural y paisajística, donde los eventos
culturales se conjugan con una amplia oferta para disfrutar del tiempo
libre.
La región de Piamonte, con más de trescientos millones de años, es lo
suficientemente antigua como para narrar una larga historia de guerras,
trabajo, tradiciones y cultura; pero también es lo suficientemente joven
como para manifestar energía y vitalidad productiva. De hecho, en esta
tierra de abundantes recursos humanos y paisajísticos, la gente ha
creado y producido con gran habilidad importantes empresas y actividades
artesanales. Piamonte siempre se ha considerado la región alpina por
excelencia; su propio nombre, "a los pies del monte", evoca
inmediatamente un escenario sugerente en el que sobresalen cimas
perennemente cubiertas de nieve y macizos que se encuentran entre los
más altos de Europa como el Monte Rosa, mencionado en su día por
Leonardo, y el Monviso, el lugar donde nace el río Po.
Paisajes protegidos
Aunque en la región los grandes protagonistas son los Alpes, la más
importante cordillera europea, hay numerosos lugares que ofrecen
espectaculares paisajes, incluyendo dos Parques Nacionales: el Gran
Paradiso, instituido en 1922, y el Val Grande, creado en 1992 y varios
Parques Regionales, desde los Apeninos hasta los Alpes Lepontinos, desde
Capanne di Marcarolo hasta Alpe Devero, además de una considerable
variedad de ambientes, naturaleza y paisajes. Desde el Parco delle Alpi
Marittime (Parque de los Alpes Marítmos), reino del granito, hasta el
Parco Alte Valli Pesio e Tanaro (Parque Alte Valli Pesio e Tanaro),
caracterizado por un extenso sistema calizo. Desde el Parco Orsiera
Rocciavré (Parque Orsiera Rocciavré), oasis de naturaleza salvaje cerca
de Torino, hasta los Sacromontes, donde la naturaleza se funde con el
arte, la arquitectura y la devoción. Todo ello es el escenario perfecto
para cualquier deporte.
Bajadas sumamente empinadas en pistas, deportes de agua en velero o en
canoa, deportes de aire colgado de un paracaídas, así es la montaña
piamontesa, el lugar ideal para relajarse y divertirse. En la temporada
de invierno, la zona alpina se transforma en la "galaxia blanca", un
gran sistema dedicado a los amantes de los deportes de nieve, capaz de
ofrecerles más de mil kilómetros de pistas y estructuras de vanguardia.
Quien practica el esquí nórdico puede programar una travesía para
descubrir los valles alpinos, gracias a los numerosos recorridos que
comunican los diferentes valles. En la estación veraniega cambian los
colores. Despojados del blanco uniforme, los valles se cubren de plantas
multicolores con aromas de flores y frutas salvajes que atraen a
animales de variadas especies.
Y junto a la montaña, el agua es la reina de Piamonte. En esta región,
cruzada por ríos, torrentes y riachuelos, nace el río más largo y
emblemático de Italia, el Po. En Val Formazza, el Toce, con un salto de
143 metros, da origen a la segunda catarata más alta de Europa. Y entre
sus lagos, el más importante es el Lago Mayor. El Distrito Turístico de
los Lagos, que comprende el Lago Maggiore, el Lago D'Orta y el Lago
Mergozzo, representa un punto de partida único para descubrir Piamonte y
sus vías acuáticas. En el Lago Maggiore se pueden visitar las Isole
Borromee y admirar los espléndidos jardines a la italiana de la Isola
Bella o de la Isola Madre, o bien respirar la romántica atmósfera de la
Isola dei Pescatori.
Pero un viaje a la búsqueda de las vías acuáticas en Piamonte no sería
completo sin la visita a un glaciar. En Valsesia, entre los glaciares
del Monte Rosa, se ha creado uno de los pocos senderos glaciológicos
italianos que permite conocer la historia y la evolución de los
glaciares locales, y estudiar las curiosas formaciones originadas por su
acción en el curso del tiempo, como las características "caldaie del
Sesia" y las "marmitte dei giganti".
Conocidas ya desde la Antigüedad, las numerosas fuentes termales
presentes en el territorio piamontés constituyen un verdadero atractivo
no sólo por las propiedades curativas del agua, sino también por el
contexto natural en que se encuentran. Valles, montañas y colinas para
los amantes del excursionismo son el marco ideal para relajarse
recuperando la energía y el buen humor. Una estancia en los centros
termales es la ocasión perfecta para pasar unas vacaciones de relax y
diversión. La amplia oferta termal de Piamonte se extiende por un
territorio caracterizado por su tradición, su larga historia y sus
innovaciones. Los lugares más concurridos son cuatro: Acqui Terme, en la
provincia de Alessandria; Agliano Terme, en la provincia de Asti;
Garessio, Lurisia, Valdieri y Vinadio, en la provincia de Cuneo;
Bognanco y Crodo, en la provincia de Verbano Cusio Ossola.
Un fecundo pasado
El Piamonte es un territorio con extraordinarios recursos naturales
donde el paso de los siglos ha dejado una huella indeleble: un
patrimonio arquitectónico y artístico de enorme valor que va desde la
época romana hasta el Liberty y por último, el periodo contemporáneo. En
toda la región, tanto en las pequeñas ciudades de arte como en las
capitales de provincia, se pueden admirar palacios, villas, castillos,
fortalezas, residencias reales y edificios sagrados, auténticas joyas de
la arquitectura.
Pero los tesoros más valiosos son de la época barroca: desde el circuito
de las Residenze Sabaude (Residencias Sabaudas), a los Sacri Monti
(Sagrados Montes), muchos de los cuales han sido proclamados por la
Unesco Patrimonio de la Humanidad, sin olvidar los numerosos palacios y
plazas turinesas diseñados por destacados arquitectos. Pero también el
siglo XIX ha dejado su huella, basta recordar que Turín vivió
intensamente la influencia del art noveau y del liberty, estilos
plasmados en las residencias burguesas, avenidas, plazas y en algunas
partes de la ciudad. Será en esa época en la que se construirá el
edificio-símbolo de la ciudad: la Mole, inaugurada en 1889 y creada - al
igual que otras muchas construcciones turinesas - por el ingenioso
Alessandro Antonelli.
En la capital
Hay mucho por ver y recorrer en Piamonte, pero al menos hay que dar una
pincelada sobre su capital, Turín, conocida por su pasado industrial,
por su fábrica Fiat, su equipo de fútbol y la Sábana Santa. Pero gracias
a los Juegos Olímpicos y a la voluntad de los turineses de ofrecer lo
mejor de sí mismos, la ciudad se ha modernizado convirtiéndose en una
interesante propuesta hacia el arte y la cultura donde además se puede
disfrutar de uno de los mayores eventos gastronómicos, su maravillosa
EatItaly --una antigua fábrica reconvertida en la mayor tienda
gastronómica de Europa-. Cafés, locales de copas, arquitectura de
vanguardia y pequeños rincones con encanto al más puro estilo piamontés
completan la propuesta.
Para sumergirse en el alma de la ciudad lo primero es respetar las
tradiciones y comenzar degustando un bicerin, un chocolate caliente con
café y nata que sirven en Al Bicerin, una antigua confitería con un
encanto especial situada en la piazza de la Consolata frente a la bonita
iglesia del mismo nombre. Desde aquí se puede abordar la concurrida Via
Garibaldi hasta la Piazza Castello, un gran cuadrilátero barroco creado
con el fin de establecer la sede del poder dinástico de los Saboya.
Destacan las edificaciones la gran construcción del Palacio Madama, en
parte medieval y en parte barroco, construido en el s.XIII en el lugar
de una antigua puerta romana y que en el XVII adoptó este nombre por ser
la residencia de María Cristina, viuda de Amadeo I. La rica fachada
barroca fue añadida por Juvarra entre 1718 y 1721, así como la escalera
interior. Se cuenta que una de las razones para las reformas del palacio
que tuvieron lugar en el siglo XVIII fue acomodar las proporciones de
las estancias y sobre todo de la escalera a las grandes faldas que
portaban las mujeres de la época.
Actualmente se pueden visitar las dependencias de la madama así como la
interesante pinacoteca. Otro de los símbolos de la ciudad, quizás el más
conocido, es la silueta de hierro y aluminio de la Mole Antonelliana que
se alza muy cerca de la Via Po. Esta torre de 167 metros de altura se
divisa desde toda la ciudad --destaca la bella imagen desde el palazzo
Madama-- y es un singular observatorio desde el que contemplar Turín. Un
elegante y futurista ascensor se eleva por encima de los tejados
piamonteses hasta una terraza donde el panorama es de lo más romántico.
Los puentes que se tienden sobre el Po parecen acariciar suavemente las
orillas entre verdes parques. De noche el panorama se vuelve más
entrañable. La Mole además alberga el Museo Nazionale del Cinema, único
en el país.
Los cafés y el aperitivo (aquí nació Martini) son dos de las costumbres
más arraigadas en la población junto con el chocolate. La hora sagrada
del cóctel junto con un bufé de tapas es la cita obligada en los cafés
más populares como el Mulassano, una joya del art nouveau, el Café
Torino, uno de los más elegantes de la ciudad con sus arañas de cristal
y los frescos de sus paredes, o el Café San Carlo, que ha sido el lugar
donde se citaban los nacionalistas del Resorgimento. Los entendidos de
café son habituales de San Tomaso 10 donde degustar café Lavazza en
alguna de sus variedades más sorprendentes como un capuchino a la
naranja o un espresso al tiramisú.
Para completar el recorrido histórico por Turín, donde existen más de
ciento treinta museos, aún faltan al menos tres visitas, una es al Museo
Egizio, el más importante tras el de El Cairo, fundado en 1824 por Carlo
Felice, quien adquirió la colección del arqueólogo Drovetti, y se
enriqueció con los hallazgos de Ernesto Schiaparelli, hoy alberga una
colección de unas treinta mil piezas; otra es la Sábana Santa que, a
pesar de sus polémicos orígenes, es un punto de referencia para muchos y
un lugar curioso para otros. El lienzo está en la Museo de la Sindone,
en la Via San Doménico. Finalmente, el arte moderno también tiene cabida
en la ciudad y prueba de ello son las importantes colecciones que
encontramos en la Pinacoteca Giovanni e MarellaAgnelli --de un diseño
arquitectónico espectacular--, con un preciado muestrario de obras de
Matisse y el impresionante Nu couché de Modigliani, además de las de
Picasso, Klee o Warhol que se encuentran en la Galería Cívica d´arte
moderna e contemporánea, junto con las obras de relevantes artistas
piamonteses.
Más
información:
www.regione.piemonte.it -
www.piemontefeel.org
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