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Den Haag, popularmente
La Haya, disfrutó en su pasado de la protección y los privilegios que le
fueron otorgados por los Príncipes de Orange. También la clase
aristocrática y el cuerpo diplomático promovieron la construcción de
edificios señoriales y palacios que todavía hoy dotan de ese
característico aire aristocrático en Voorhout y a lo largo de Hofvijver.
Hoy, la histórica
ciudad de la Haya es un conjunto admirable de museos, áreas expositivas
y lugares de interés que hacen de ésta un destino indispensable entre
toda la oferta cultural europea. Sobresale el colorido de Mauritshuis,
el Gemeentemuseum, (Museo Municipal) o las perspectivas inexplicables de
la exposición permanente del artista Escher, en el Paleis Lange Voorhout,
entre otras salas, En el centro urbano se localizan los anticuarios, las
concurridas librerías y los animados cafés de Dennneweg, así como las
tiendas de lujo y de reconocidas firmas en los alrededores del Palacio de
la Reina, o Paleis Noordeinde.
En la ampliación más
actual de la ciudad, en el barrio Spui se levanta el edificio del
Ayuntamiento, de espacios blancos y líneas paralelas, y el asimétrico
Lucent Danstheater, obras de vanguardia de los arquitectos Richard Meier
y Rem Koolhas, respectivamente.
Ya, a las afueras, a
tan sólo quince minutos de viaje en tranvía, se extiende el barrio
costero de Sheveningen, reconocido centro vacacional le la costa
holandesa. Como tal, en él se encuentra una buena selección de
restaurantes y marisquerías al pie de la playa. Llama la atención el
señorial edificio Kurhaus, de estilo imperio, construido en 1885 y que
hoy se ha convertido en un lujoso hotel. A medio camino entre la ciudad
y la playa, se encuentra el recinto Madurodam, una singular exposición
que representa toda Holanda en miniatura, a escala 1:25, hasta el más
mínimo detalle. Son réplicas de las casas señoriales al borde de los
canales de Amsterdam o el mercado de quesos de Alkmaar, molinos que
giran, barcos turísticos navegando por los canales y modernos trenes que
recorren toda la ciudad sobre la red de ferrocarriles en miniatura más
grande de todo el mundo.
Perspectivas, colores y grafías en Den Haag (La Haya)
Mauritshuis.
Las cromáticas salas de Pinacoteca Real, repartidas en tres plantas, se
encuentran repletas de cuadros, aparentemente con una disposición
desordenada. No obstante, la exposición recoge los mejores trabajos del
Siglo de Oro. El ambiente que desprenden las salas, el colorido y la
extraordinaria belleza de las obras, esta mezcla de formas y armonía
hace que el Mauritshuis sea uno de los mejores museos de Europa.
En su catálogo destacan
pinturas como la Vista de Delf y la Joven de la perla, de Verrneer, sus
dos preciadas joyas. También, La lección de anatomía, de Rembrant; La
comedora de ostras, de Jan Steen; El toro de Potter o El pequeño
jilguero de Fabritius, entre otras que atraen igualmente a estudiosos
del arte y al público en general. Una valiosa y extensa muestra de
retratos, naturalezas muertas, vistas de ciudades y paisajes del XVII.
Más reducida, pero
también interesante, es la colección de los maestros flamencos del siglo
XVIII como Van Dyck, Rubens, Jan Brueghel el Mayor; y otras muestras
tempranas de Alemania y Flandes: Vander Weyden y Memling, Holbeing y
Cranach.
Escher
en el Palacio Lange Voorhout.
“Hasta la eternidad” bajo este epígrafe se expone una muestra temática
de los trabajos del famoso artista holandés Cornelis Escher (1898 –
1972). Cada sala recoge un tema o un motivo diferente, pero siempre con
alguna referencia a la eternidad y el infinito, sus dos grandes
inquietudes. O sea tiempo, eternidad, y espacio infinito.
En las representaciones del trabajo de Escher,
estas dos vertientes siempre se explican y contemplan por separado.
“Escher hasta la eternidad” deja ver, por primera vez, la conexión entre
sus primeros y sus últimos trabajos...
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Gemeentemuseum (Museo
Municipal).
El edificio que acoge la exposición es proyecto del arquitecto H. P.
Berlage. Es él se recoge una extensa colección de Arte Moderno. Sus
obras pertenecen a destacados pintores, especialmente Van Gogh, Monet y
Jongkind, aunque la más importante colección referida a un artista es la
que corresponde a Piet Mondrian, con obras de las diferentes épocas del
pintor. Destaca entre ellas Victory Boogie Woogie (1943). Además, se
exponen también trabajos de Weissenbruch y de los hermanos Maris Josef
Israëls, todos ellos representantes de la escuela de La Haya, la cual se
inspiró especialmente en el paisaje costero.
En 1998, tras una
compleja renovación, el museo reabrió sus puertas. A partir de entonces,
el público puede disfrutar también con la contemplación de esa otra obra
de arte, el edificio en sí mismo, de diseño, su color y su iluminación.
Con la reinauguración,
se amplió la galería dedicada a la moda, que en la actualidad cuenta con
más de mil metros cuadrados. Se encuentra en el subsuelo del edificio, y
desde entonces es escenario de numerosas muestras temporales en donde se
exhiben los más logrados diseños de moda actual.
Otra de las novedades
es la mayor presencia de la corriente de Arte Noveau que caracterizó al
año 1900 en adelante. En el espacio de arte industrial, se exponen
muebles provenientes de Oriente y una colección de objetos de vidrio,
plata de La Haya, porcelana de Delft y también la tradicional porcelana
de la China.
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