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Tel Aviv nació con el sueño
profético de la Bauhaus, desde un punto de vista pagano. También supuso
el mayor desafío para los diseñadores urbanos del movimiento “Garden
City”, partidarios de buenos pulmones de oxígeno para cualquier ciudad
del futuro. Máxime teniendo en cuenta que, para deshogar la ocupación de
Yafo, que con el tiempo acabó en su demarcación municipal, trazaron los
planos de Tel Aviv en la geografía sionista de lo que se conoce como
“Silikon Wadi”. El término semítico “wadi” se traduce como “río”, pero
además establece parentesco fonético con la voz anglófona “Valley”.
Silikon Valley se denomina la zona californiana donde hicieron fortuna
los pioneros del negocio on line y las novísimas tecnologías. Silikon
Wadi se llama la tierra de promisión, en el Creciente Fértil, donde el
“milagro” de la edificación y economía israelíes se hizo más patente. Y,
por las mismas, dado el clima tropical del que disfruta, Tel Aviv
significa literalmente “La Colina de la Primavera”, más por las vistas
que el promontorio de Jaffa ofrece de ella que por su altitud.
Ben Gurion decretó en Tel
Aviv la creación del estado israelí, hace sesenta años, estableciendo
allí su capital provisional durante dos años, hasta ver el momento de
trasladarla a Jerusalén. Desde entonces, no sólo Tel Aviv se postuló
como motor de las finanzas y el desarrollo económico israelí, en el
centro geoestratégico del país, sino además como pirámide de población
sostenida, en una latitud donde el término pirámide alude sólo a
monumentalidad histórica… No tendrá Tel Aviv un patrimonio que mueva a
peregrinación turística o religiosa, pero a cambio apuesta por la
confianza en el futuro de la “medina” a la occidental.
Más que las áreas de skyline, en Teal Aviv, a vista de pájaro llaman la atención las
barriadas de casa cuadrangular con techo blanco, modelo bahuaus,
exportado por los arquitectos europeos que huían de la persecución nazi.
De ahí el sobrenombre de “ciudad blanca” que ganó Tel Aviv, cuyo caserío
contemporáneo viene a ser Patrimonio de la Humanidad desde el año 2003 y
no por la kasbah encalada que incluye su perímetro, con el callejero
secular de Jaffa. Porque allí son 1.500 las edificaciones que atienden,
con bastante espíritu armónico, a lo que se denominó Internacional Style,
años treinta. Y eso con independencia de los datos que sitúan la capital
israelí en la órbita del Libro Guinness. Su parque denominado Iarkon
supera las 350 hectáres que mide el Central Park neoyorkino, a la hora
de ofrecer esparcimiento a la mayor concentración de ciudadanos que
presenta el estado sionista. Y para que sus desplazamientos religiosos,
laborales o personales se presenten fluidos, también Tel Aviv ha puesto
en funcionamiento la terminal de autobuses interurbanos más grande del
mundo. .
Sesenta fincas
constituyeron allá por 1909 el núcleo fundacional de Tel Aviv, rifadas
entre los clanes emigrados de Yafo, localidad con baja calidad de vida,
sobre la que pesaba además el decreto Muhram, que pedía a sus habitantes
cambiar de domicilio anualmente.. Así que el segundo día de Pésaj, ese
mismo año, ya podían ocupar sus casas, gracias a las construcciones de
la cooperativa Ajuzat Bait, que dio originalmente nombre al barrio
seminal de Tel Aviv. Si bien la decisión de fundar Tel Aviv se tomó tres
años antes, durante la Convención de Judíos en Yafo, se ha tomado de
común acuerdo la fecha de 1909, a partir de la cual festejar los
aniversarios oficial de la ciudad. Una urbe que enseguida contempló en
torno a sí el nacimiento del fenómeno kibutz y terminó expandiéndose sin
perder el norte ni el “lejano oeste”, del que comenzaron a venir al poco
familias del éxodo judío. Al norte, Tel Aviv se desarrolló
residencialmente, en tanto su industria apuntaba hacia el oeste,
salvando la prohibición de establecer ningún tipo de factoría en el
barrio que le dio origen.
Tel Aviv, a día de hoy,
brilla con luz propia, bajo el sol mediterráneo que incluso reverbera en
su caserío blanco. Y, en lo tocante a vida cultural, atesora no sólo la
gran Casa de la Ópera, sino además los museos más importantes del país,
dedicados al arte moderno, el diseño gráfico y fotografía, así como a la
rica etnografía hebrea en el denominado Museo Eretz. De ahí que, ya en
tiempo real, el barrio de Kerem aglutine en la metrópoli israelí
restaurantes yemenitas, los cafés rusos sirvan vodka helado en las
inmediaciones de Allenby y el humus haga fortuna entre las callejas
periféricas de Yaffa, en tanto la calle Sheinkin reúne a los judíos más
ortodoxos, frente a los escaparates de la ultima moda. No, en absoluto
la cocina kosher manda en la ciudad.
Poco sorprende, por
tanto, que entre las ciudades del mundo con las que suscribió
hermanamiento se encuentre incluso la Franja de Gaza, aparte de ciudades
culturales del Asia Menor como El Cairo o Esmirna, así como de capitales
bajo higthlight futurista, caso de Moscú y Nueva York, Almaty, Milán y
Colonia. Además, Tel Aviv puede presumir de laicismo en sus calles
preferentemente comerciales, no lejos de las cuales se mantiene la
embajada americana, única que no emigró de Tel Aviv a Jerusalén, con la
capitalidad del país. Incluso presume Tel Aviv de tolerancia sexual,
llegados al Medio Oriente, desde donde su equipo de baloncesto, el
Macabbi, compite en eurocopas. Ahí es nada el circuito de clubs,
discotecas y bares que mantiene Tel Aviv insomne.. Y los desfiles
anuales en el Día de su Orgullo Gay. Si no existiera la ciudad de Tel
Aviv habría que inventarla...
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Cómo
ir:
Iberia cuenta con vuelos directos a Tel Aviv, a partir de 400 euros (www.iberia.es).
También El Al vuela entre las capitales española e israelí (www.elal.co.il).
Dónde
dormir:
La web www.tourism.gov.il informa sobre relaciones calidad-precio en los
alojamientos de Tel Aviv.
Hotel Cinema (1,
Zarmenhoff Street. 64373-Tel Aviv): Edificio bahuaus, con trato
servicial y personalizado a la clientela
Vital Hotel (105,
Hayarkon Street. 63000-Tel Aviv): Situado a 500 mts. del mar, también
tiene a mano la Ópera y el Museo de Tel Aviv.
David Intercontinental
(12, Kufman Street. 61501-Tel Aviv): Acaso el más prestigioso de la
ciudad, con su equipamiento moderno y funcional.
Dónde comer:
Molly Blooms (2, Mendele Street. 63907-Tel Aviv Tel.
+97235221558 y www.molly-blooms.com Cocina Internacional, para todos los
bolsillos.
Gordon
Beach (Herbert Samuel Street. Tel. +97235240353): Buenos
pescados a la plancha, a la altura de Jaffa.
Yakimono (5, Yordey
Hasira Street. Tel. +97235443864): Recetas de nutritiva cocina japonesa. |