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La
teoría más extendida acerca de la llega del chocolate a España es
que un monje que viajaba en una de las expediciones de Cortés, envió
al Monasterio de Piedra en Zaragoza tan preciado producto. Cierto o
no, fueron los españoles quienes introdujeron en Europa el cacao. En
Astorga, se encuentra un museo dedicado a la historia del
Chocolate.
Un particular rincón que muestra no sólo la
importancia de una industria chocolatera en los siglos XVIII y XIX,
sino multitud de objetos, fotografías, carteles y otros enseres, que
muestran parte de la historia del chocolate.
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De América
al Monasterio de Piedra |
Cuando
Colón llegó a una isla frente a a las costas de Honduras,
los habitantes de Guajaca, que así se denominaba, les
obsequiaron unas pequeñas nueces de color marrón. Era el
producto con el que elaboraban el xocolatl una bebida de
fuerte sabor que otorgaba gran energía. Dicho producto se
elaboraba con cacao que se tostaba y molía, añadiéndole
agua y calentándose para extraer la
manteca de cacao. La harina de maiz espesaba la mezcla. El
fuerte sabor lo ponían especias como la pimienta. Pero fue la
llegada de Hernán Cortés a México cuando se puede hablar de
descubrimiento del cacao, cuya semilla ya se utilizaba como
moneda de cambio por los mayas, quienes comenzaron a cultivar
el cacao hace más de dos mil años. Los aztecas consideraban
el cacao un regalo de los dioses, favoreciendo el conquistador
extremeño su cultivo. Se dice que alguno de los monjes que
viajaban en las expediciones de Cortés envió cacao al
Monasterio de Piedra en Zaragoza. Tuvo que pasar un siglo para
que se mezclara con azúcar y comenzara a ser preciado en la
corte europea, convirtiéndose en bebida de los reyes y la
corte española, costumbre que, con el tiempo, se extendió
por toda Europa. |
Astorga se ganó fama de importante centro de
producción chocolatera. La razón se debe principalmente a tres
motivos. Por un lado, la ciudad, parada obligada en el Camino de
Santiago, fue capital de una de las diócesis más extensas, pobladas
e importantes de España. Abundaban sacerdotes y monasterios. Se
sabe por los anales de la historia, que el
clero tuvo gran afición por el chocolate, lo que provocaría gran
demanda. Por otra parte, los arrieros maragatos, que dominaban el
transporte desde Galicia hacia el interior, comerciaban con el
chocolate de Astorga llevándolo a diferentes puntos de España
dándole especial renombre. Por último, el clima frío y seco,
permitía enfriar el chocolate sobre el suelo de forma rápida, antes
de la llegada de las cámaras frigoríficas.
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"A
brazo", una técnica secular |
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Durante
siglos el chocolate se elaboraba "a brazo", de forma
muy similar a como se elaboraba en México. De este modo, se
tostaba el cacao
a fuego de leña para decorticarlo en artesas de madera. El
grano limpio pasaba a una piedra de forma curvada denominada
"refinadera", bajo la que se colocaba un hornillo
con fuego. Mediante un rodillo de piedra o madera se exprimía
el jugo del cacao. A ello se añadía azúcar o especias muy
molidas. La mezcla se volcaba en moldes de madera o cinc.
La maquinaria facilitó el aumento de producción y la rapidez
en el proceso de elaboración, aunque, con ellos, perdió algo
de la calidad que todo trabajo artesano ofrece. |
La magnífica colección del museo da una idea de los
periodos de mayor esplendor de la industria chocolatera en la ciudad.
Las primeras máquinas los rodillos, artesas, moldes, tostadores y
morteros. Uno de los aspectos más destacables es la colección de
envoltorios y carteles que "guardaban" el chocolate. En cada
uno de ellos se aprecia la imaginación y el buen gusto de los
diseñadores y artistas locales, así como de otros puntos del país.
Sin duda, este es el rincón más dulce que se puede encontrar en
Astorga.
Museo del Chocolate de Astorga
(León)
C/ José María Gay, 5. Astorga.
Tel.- ( +34) 987 61 62 20
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