Hoy día, el pequeño archipiélago de las
Chafarinas, situado a dos millas al norte del pueblo marroquí de Ras El
Ma, y a veintisiete de la ciudad de Melilla, constituye uno de
los últimos reductos casi vírgenes del Mediterráneo. Está formado por
tres islas de origen volcánico: la Isla del Congreso, la más grande y
occidental, eleva su superficie hasta los 137 m, lo que la hace ser además, la más
elevada de las tres. Sus costas rocosas y escarpadas en su mayoría impracticables, la
convierten en un refugio ideal para numerosas especies. La Isla de Isabel II
es la única actualmente habitada asentándose en ella la guarnición militar de soldados
regulares.
El
archipiélago lo componen isla del Congreso, refugio ideal para numerosas especies; la
isla de Isabel II, la única actualmente habitada, asentándose en ella la guarnición
militar de soldados regulares, y la isla del Rey, la de menor superficie y de perfil más
irregular. Estuvo unida un día con la anterior a través de un muelle que quedó
destruido por un temporal
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La Isla del Rey, la de menor
superficie y de perfil más irregular, estuvo unida un día con la anterior a través de
un muelle que quedó destruido por un temporal. Actualmente solo quedan de él algunos
bloques de piedra sumergidos que sirven de refugio a diferentes especies. Sobre esta isla
se localizan en primavera centenares de parejas de gaviotas que construyen sus nidos en
ella.
La
existencia de este archipiélago había quedado casi olvidada hasta hace algunos años en
que fueron de nuevo objeto de atención, cuando "Peluso",
la foca monje española actualmente desaparecida, que escogió estas islas como morada,
quedó atrapada en el aro metálico de una nasa de pesca viendo amenazada su vida. Para su rescate se montó una espectacular campaña, que gracias a los
esfuerzos aunados de numeroso personal, le devolvió la libertad.
Debido
a su condición de aislamiento y su configuración rocosa, son uno de los lugares
preferidos por ciertas especies de aves consideradas hasta hace poco en peligro de
extinción. La presencia de estas aves fue motivo suficiente para declarar las islas como
"Refugio Nacional de Caza" en 1979, y posteriormente declaradas como ZEPA (Zona
de Especial Protección para las Aves)
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Esta especie de pinnípedo (Monachus monachus),
era antes frecuente en el Atlántico, desde Mauritania a Canarias
y en todo el Mediterráneo. El aumento de actividades humanas en las
zonas costeras y la contaminación de las aguas derivada de actividades industriales han
provocado la desaparición progresiva de esta especie en todo el Mediterráneo,
quedando actualmente solo algunas poblaciones en aguas del Mediterráneo
oriental. Tras la desaparición de "Peluso", hace ya
dos años, se han avistado esporádicamente algunos individuos de esta especie, por lo
que, debido a las buenas condiciones del archipiélago, se cree que puede volver a
albergar alguna pareja.
Sin embargo, no fue solamente la presencia de esta foca la que hizo de estas
islas un lugar privilegiado. Debido a su condición de aislamiento y su configuración
rocosa, son uno de los lugares preferidos por ciertas especies de aves consideradas hasta
hace poco en peligro de extinción. La presencia de estas aves fue motivo suficiente para
declarar las islas como "Refugio Nacional de Caza" en 1979, y
posteriormente declaradas como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).
Esta protección es debida a tres especies de especial importancia: la
pardela cenicienta, el águila pescadora y la gaviota de Audouin.
La primera, denominada por los científicos Calonectris diomedea,
alcanza en la isla más abrupta una población que oscila entre dos y tres mil individuos,
que encuentran entre los acantilados una buena localización para sus nidos subterráneos.
En la misma isla se localiza también cada año el nido del águila pescadora Pandion
haliaetus, el ave rapaz con mayor peligro de desaparición de todo el territorio
español dada su extrema sensibilidad a la presencia humana. Su aparición en las islas
constituye una muestra del estado de conservación de las Chafarinas.
Pero la especie de mayor importancia la alberga la Isla del Rey, donde se
concentran cada año miles de individuos de Gaviota de Audouin, Larus
audouinii, una especie que ha llegado a estar considerada en peligro de extinción.
Durante muchos años ha encontrado en estas islas un inapreciable refugio, llegando a
acoger una de las mayores colonias del mundo. Actualmente, esta población ha disminuido,
coincidiendo con el aumento de otras colonias españolas.
Las Islas
Chafarinas constituyen uno de los últimos reductos vírgenes del Mediterráneo, que
alberga representantes de todos los grupos animales marinos, y que se ha mantenido a salvo
gracias a la escasa presencia humana
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Aunque la mera presencia de ciertas especies de aves y
el ejemplar de foca monje, resultara motivo suficiente para establecer una figura de
protección, quizá la mayor riqueza ecológica resida bajo sus aguas. Hasta hace unos
años, cuando se comenzaron estudios científicos de ciertos representantes submarinos,
estos parajes eran prácticamente desconocidos, aunque se habían citado especies de gran
valor ecológico, mencionándose alguna actualmente extinguida en el resto del litoral
mediterráneo español. A través de un estudio en el que se pretendía dejar constancia
de la diversidad e importancia biológica de la fauna submarina, se ha llegado a la
conclusión de que las Islas Chafarinas constituyen uno de los últimos
reductos vírgenes del Mediterráneo, que alberga representantes de todos
los grupos animales marinos, y que se ha mantenido a salvo gracias a la escasa presencia
humana. Sin embargo, toda figura de protección acaba en la misma orilla, de modo que la
fauna marina queda desprotegida y a merced de los pescadores marroquíes, que no dudan en
utilizar artes de pesca tan agresivas como los arrastres o la dinamita, incluso a escasos
metros de la costa.
La fauna marina, muy influenciada por las
corrientes atlánticas que penetran por el Estrecho, se reparte en los
tres tipos de fondos representados en Chafarinas: los acantilados
rocosos, las praderas de Posidonia y los fondos fangosos. Los primeros aparecen en
las caras norte y oeste de las tres islas. También aparece un importante bajo al norte de
Congreso, en el que las paredes rocosas descienden verticalmente desde
los doce hasta los cincuenta metros, apareciendo profundas grietas que albergan multitud
de especies distribuidas según sus preferencias medioambientales, siendo la intensidad de
luz y la profundidad, factores muy importantes para la elección del hábitat. Tapizando
las paredes y extendiéndose como minúsculos árboles, se localizan las gorgonias,
cazadoras de diminutos organismos a través de sus pólipos portadores de sustancias
urticantes. Alternándose con las gorgonias aparecen otros pólipos solitarios, también
llamados animales flor por su similitud con representantes del reino vegetal, entre los
que destacan Leptosamia pruvoti, de un color amarillo vivo, y Astroides
calycularis, formando amplios tapices anaranjados. A mayor profundidad, en contacto ya
con el fango, encontramos colonias del apreciado coral mediterráneo Dendrophylia ramea
comunmente llamado coral naranja.
Dada la configuración del fondo, donde las grietas y cuevas son
abundantes, es fácil la localización de peces que encuentran ahí su mejor refugio,
destacando por su abundancia y tamaño, y recordando la riqueza de nuestras costas
peninsulares hace 50 ó 60 años.
En cuanto a los invertebrados, además de las innumerables especies de
corales y gorgonias, destacan los moluscos en general, representados por varias especies
de pulpos, nudibranquios o babosas marinas, liebres de mar, y gasterópodos, de gran
importancia por manifestarse aquí la gran caracola del género Charonia, y la lapa
gigante Patella safiana, de hasta quince centímetros de diámetro.
La proximidad del rio Muluya aporta una
gran cantidad de sedimentos a los fondos chafarinos, habiendo sido el responsable de la
creación del fondo de fango, donde se localizan formas de vida especializadas. Entre
ellas destaca la gran gorgonia Elisella paraplexauroides, cuyas ramas erguidas
llegan a alcanzar los dos metros de altura.
En la cara sur de las tres islas, sobre sustrato arenoso y a poca
profundidad, se extienden amplias praderas de Posidonia oceanica, una fanerógama
marina esencial para el ecosistema marino, puesto que aparte de proporcionar una buena
parte del oxígeno al agua, sirve de refugio y protección a multitud de especies, siendo
por todo ello uno de los sistemas de mayor productividad biológica del Mediterráneo.
Debido a los cada vez más altos índices de contaminación, y a determinadas actividades
humanas, es una especie en constante regresión en todo el Mediterráneo que necesita una
labor inmediata de protección.
La extensión y buena conservación de estas praderas en los fondos
chafarinos, pone de manifiesto una vez más la importancia ecológica de las islas.
Respecto a la fauna pelágica, es común la
aparición esporádica de grandes bancos de barracudas Sphyraena sphyraena y
serviolas Seriola dumerilii en busca de alimento. Tampoco es extraño avistar en
ocasiones algún delfín incluso dentro del puerto, y todavía se recuerda cuando una orca
atravesó nadando entre las islas de Isabel y Congreso. Estos ejemplos
muestran el estado de conservación del archipiélago, que no obstante, peligra cada dia
más. La política conservacionista española ha olvidado durante mucho tiempo los
espacios marinos, aunque actualmente tiene en su haber importantes logros.
Hoy día, el control sobre las Islas Chafarinas se
lleva a cabo a través del Ministerio de Defensa. Este ejerce su labor de
vigilancia sobre la citada plaza militar, además de decidir el número y época de
visitas, la instalación de determinados elementos destinados a la investigación de las
especies, y las limitaciones con respecto a la pesca, departamentos dirigidos previamente
por el ahora desaparecido ICONA. Sin embargo, es necesario mantener una
gestión que asegure la máxima protección a las islas, cada vez más amenazadas, y una
infraestructura que permita labores controladas de investigación, vigilancia y
divulgación, con el objeto de mantener vivo el último reducto virgen del Mediterráneo
español.
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