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Hay platos de la
cocina española que por sí solos son motivo de un estudio detallado, desde el punto de
vista histórico, culinario y sociológico.
El pisto es palabra castellana que significa algo muy
troceado, pero tiene tan bellas acepciones como darse el pisto o vaya pisto, referenciando
a aquel que presume con altanería o cuando las cosas se encuentran revueltas o liadas.
Dicen los tratadistas que en época califal llegó a Al-Andalus
el gran Zizyag, en el año 206 de la Egira, 822 de
nuestra era, procedente de Bagdad e impregnó la sociedad española de
nuevas modas, cual Petronio en la época de Nerón.
Zizyab dio a conocer en España
la receta del plato que se sirvió en la boda de la princesa Al-Buran con
el califa abbasi Al-Mamün, hijo de Harum-al-Rasid,
califa de Las Mil y Una Noches. Este plato creado para tal ocasión, al
cual se le llamó al-burmayya, en honor a la princesa desposada, llegó hasta nuestros
días con el nombre de alboronía y se confeccionaba con una fritura en aceite de oliva de berengenas, calabacines, cebolla y membrillo, cambiando en el siglo XVI el membrillo por
tomate y pimiento, naciendo así el popular pisto, siendo el manchego el más afamado.
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