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De viaje por...
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| La
Palma |
La
pared de Roberto |
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Las
leyendas de la isla de La Palma están indefectiblemente ligadas al
amor. Tal es el caso de la Pared de Roberto, un dique basáltico que
se levanta en la Cumbre de los Andenes a modo de pared y que está
envuelta, desde los albores de la historia palmera, en una
escalofriante leyenda.
Cuentan los mayores que en las cercanías de Taburiente habitaba una
bellísima joven, enamorada de un igualmente joven de Tijarafe. Sus
citas amorosas tenían lugar bajo la sombra de un cedro en la Cumbre
de los Andenes. Los jóvenes vivían su amor hasta el día en que se
unieran para siempre en los lazos del matrimonio, sin embargo Lucifer
hubo de interponerse entre ambos. Celoso de la felicidad de los jóvenes
elevó, en una sola noche, desde el borde del precipicio una pared
inexpugnable de manera que los amantes no se pudieran reunir. Así,
los jóvenes se vieron separados por un murallón de piedra. En esta
tesitura y cansado el joven varón de Tijarafe de recorrer arriba y
abajo la longitud de la pared y aún tratar de escalarla, gritó:
"va el alma por pasar", respondiendo al desafío solo el
rumor del viento. Con ánimos desesperados volvió a gritar "va
el alma y el cuerpo por pasar".
Entonces comenzaron a surgir pequeñas llamaradas de la pared,
adquiriendo tal magnitud que el cedro, refugio del amor de los jóvenes,
cayó, abriéndose grietas en el suelo por la que salían seres
infernales que arrastraron al joven hacia el abismo junto con el
cedro. Inmediatamente la pared se abrió en el medio dejando sitio
para pasar.
Al día siguiente unos pastores de un pueblo cercano acertaron a pasar
por el lugar, encontrando el cadáver de la bella joven cubierto por
la escarcha. La muchacha fue enterrada en las inmediaciones del Roque
de los Muchachos, donde todos los años florece el pensamiento azul
(Viola palmensis). Cuenta la leyenda que el cuerpo del joven forma
parte de una enorme columna de basalto en el fondo de la Caldera con
forma de palmera. Los retoños de un pequeño cedro crecen hoy junto a
la mil veces maldita Pared de Roberto.
Caminar en La Caldera de Taburiente es una de las mejores maneras de
atisbar la realidad histórica de la Isla. Este accidente geográfico
que la erosión ha ido forjando en toda su magnitud a lo largo de
varias centurias, tiene más de 20 kilómetros de circunferencia, y su
altitud oscila entre los 100 y 1.500 metros de altitud sobre el nivel
del mar.
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| Antequera
(Málaga) |
La
Peña de los Enamorados |
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Cuenta
la leyenda que un joven cristiano de Antequera se enamoró de una doncella
mora de Archidona. La imposibilidad de su amor, los llevó a tirarse
juntos desde los alto de una peña que ha tomado el nombre de Peña de los
Enamorados. Desde Antequera se puede realizar una ruta en dirección hasta
esta peña de unas dos horas de duración. El itinerarios permite
contemplar importantes vestigios prehistóricos andaluces, así como
disfrutar del bello entorno de la Hoya de Antequera.
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| Teruel |
Los
amantes
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Juan Martínez de la Marcilla, enamorado
desde niño de Isabel de Segura,
pertenecía a una familia modesta,
muy al contrario que su amada. El padre de Isabel le concedió cinco
años para enriquecerse si quería desposar a su hija. Justo el día
que cumple el plazo Juan regresa con riquezas y fama a Teruel y
escucha campanas de boda. La boda entre Isabel y Pedro de Azagra.
Marcilla acude al encuentro de su amada y le pide un beso. Esta se lo
niega por pertenecer a otro hombre. Juan cae fulminado y muere. Al
día siguiente, la comitiva que lleva el cortejo fúnebre se sorprende
al ver como una mujer con la cara oculta se acerca hasta el féretro,
dando un beso al fallecido. En ese momento, Isabel cae muerta. Se dice
que ambos murieron de amor y por eso sus restos permanecen
juntos.
Una buena oportunidad para descubrir esta ciudad de contrastes, con su
magnífico mudéjar y sus casas modernistas.
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Covadonga (Asturias)
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Munuza
y Ormesinda
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Ormesinda, hermana de don Pelayo y
prometida de don Alonso, es amada con pasión por el guerrero agareno
Munuza. Al ver que la cristiana le desprecia, la rapta, haciendo
también prisionero a su prometido, cuando éste intenta liberarla.
Munuza pone en un dilema a Ormesinda: . Alonso sólo sobrevivirá si
se casa con él. La doncella acepta el trato y cuando van a casarse,
aparece don Pelayo, dispuesto a matar a su hermana para que no se case
con un infiel. Antes pide abrazarla. En ese momento, la damisela le
explica que ha tomado un veneno antes y cae al suelo muerta. Alonso y
Pelayo logran matar a Munuza. Ambos se retiran a Covadonga llevando el
cuerpo de Ormesinda.
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Granada
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La
Bella Zaida
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Existía
en los últimos tiempos de la dominación árabe en la ciudad de Granada una tienda en la calle Elvira donde se reunían los soldados
árabes. Al fondo de la tienda la bella mora Zaida que era cortejada
por todos aquellos que se paraban en la tienda, aunque ella no respondía
a los cortejos. Se formó un motón la tienda fue quemada, sacando del
lugar a la bella mora. A dos leguas de Granada se encontraba Isabel y
el Gran Capitán le comentó lo sucedido y le describió la belleza de
la mora. Isabel quiso conocerla y éste prometió llevársela. Un
cautivo llamado Juan estaba enamorado de la bella Zaida y ésta le
había entregado, antes de su partida a la guerra, una cinta como
presente de su amor. El Gran Capitán contacto con Juan y éste le
entregó la cinta de Zaida, partiendo en busca de la bella mora,
disfrazado como un árabe. Encontró a Zaida y le mostró el presente
que le había dado a Juan y esta no vaciló en huir con el cristiano
hasta el campamento de la Reina Isabel. Tras conocer la historia, el
prisionero fue liberado ayudando la reina a organizar la boda entre el
cautivo y la mora con gran esplendor.
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