San Valetín. Día de los enamorados. 14 de Febrero
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Fiestas de España y Portugal

San Valentín, cinco viajes de leyenda

La Palma

La pared de Roberto

Las leyendas de la isla de La Palma están indefectiblemente ligadas al  amor. Tal es el caso de la Pared de Roberto, un dique basáltico que se levanta en la Cumbre de los Andenes a modo de pared y que está envuelta, desde los albores de la historia palmera, en una escalofriante leyenda.
Cuentan los mayores que en las cercanías de Taburiente habitaba una bellísima joven, enamorada de un igualmente joven de Tijarafe. Sus citas amorosas tenían lugar bajo la sombra de un cedro en la Cumbre de los Andenes. Los jóvenes vivían su amor hasta el día en que se unieran para siempre en los lazos del matrimonio, sin embargo Lucifer hubo de interponerse entre ambos. Celoso de la felicidad de los jóvenes elevó, en una sola noche, desde el borde del precipicio una pared inexpugnable de manera que los amantes no se pudieran reunir. Así, los jóvenes se vieron separados por un murallón de piedra. En esta tesitura y cansado el joven varón de Tijarafe de recorrer arriba y abajo la longitud de la pared y aún tratar de escalarla, gritó: "va el alma por pasar", respondiendo al desafío solo el rumor del viento. Con ánimos desesperados volvió a gritar "va el alma y el cuerpo por pasar".
Entonces comenzaron a surgir pequeñas llamaradas de la pared, adquiriendo tal magnitud que el cedro, refugio del amor de los jóvenes, cayó, abriéndose grietas en el suelo  por la que salían seres infernales que arrastraron al joven hacia el abismo junto con el cedro. Inmediatamente la pared se abrió en el medio dejando sitio para pasar.
Al día siguiente unos pastores de un pueblo cercano acertaron a pasar por el lugar, encontrando el cadáver de la bella joven cubierto por la escarcha. La muchacha fue enterrada en las inmediaciones del Roque de los Muchachos, donde todos los años florece el pensamiento azul (Viola palmensis). Cuenta la leyenda que el cuerpo del joven forma parte de una enorme columna de basalto en el fondo de la Caldera con forma de palmera. Los retoños de un pequeño cedro crecen hoy junto a la mil veces maldita Pared de Roberto.

Caminar en La Caldera de Taburiente es una de las mejores maneras de atisbar la realidad histórica de la Isla. Este accidente geográfico que la erosión ha ido forjando en toda su magnitud a lo largo de varias centurias, tiene más de 20 kilómetros de circunferencia, y su altitud oscila entre los 100 y 1.500 metros de altitud sobre el nivel del mar.
 

Antequera (Málaga)

La Peña de los Enamorados 

Cuenta la leyenda que un joven cristiano de Antequera se enamoró de una doncella mora de Archidona. La imposibilidad de su amor, los llevó a tirarse juntos desde los alto de una peña que ha tomado el nombre de Peña de los Enamorados. Desde Antequera se puede realizar una ruta en dirección hasta esta peña de unas dos horas de duración. El itinerarios permite contemplar importantes vestigios prehistóricos andaluces, así como disfrutar del bello entorno de la Hoya de Antequera.
 

Teruel

Los amantes

Juan Martínez de la Marcilla, enamorado desde niño de Isabel de Segura, pertenecía a una familia modesta, muy al contrario que su amada. El padre de Isabel le concedió cinco años para enriquecerse si quería desposar a su hija. Justo el día que cumple el plazo Juan regresa con riquezas y fama a Teruel y escucha campanas de boda. La boda entre Isabel y Pedro de Azagra. Marcilla acude al encuentro de su amada y le pide un beso. Esta se lo niega por pertenecer a otro hombre. Juan cae fulminado y muere. Al día siguiente, la comitiva que lleva el cortejo fúnebre se sorprende al ver como una mujer con la cara oculta se acerca hasta el féretro, dando un beso al fallecido. En ese momento, Isabel cae muerta. Se dice que ambos murieron de amor y por eso sus restos permanecen juntos. 
Una buena oportunidad para descubrir esta ciudad de contrastes, con su magnífico mudéjar y sus casas modernistas.
 

Covadonga (Asturias)

Munuza y Ormesinda

Ormesinda, hermana de don Pelayo y prometida de don Alonso, es amada  con pasión por el guerrero agareno Munuza. Al ver que la cristiana le desprecia, la rapta, haciendo también prisionero a su prometido, cuando éste intenta liberarla. Munuza pone en un dilema a Ormesinda: . Alonso sólo sobrevivirá si se casa con él. La doncella acepta el trato y cuando van a casarse, aparece don Pelayo, dispuesto a matar a su hermana para que no se case con un infiel. Antes pide abrazarla. En ese momento, la damisela le explica que ha tomado un veneno antes y cae al suelo muerta. Alonso y Pelayo logran matar a Munuza. Ambos se retiran a Covadonga llevando el cuerpo de Ormesinda.
 

Granada

La Bella Zaida

Existía en los últimos tiempos de la dominación árabe en la ciudad  de Granada una tienda en la calle Elvira donde se reunían los soldados árabes. Al fondo de la tienda la bella mora Zaida que era cortejada por todos aquellos que se paraban en la tienda, aunque ella no respondía a los cortejos. Se formó un motón la tienda fue quemada, sacando del lugar a la bella mora. A dos leguas de Granada se encontraba Isabel y el Gran Capitán le comentó lo sucedido y le describió la belleza de la mora. Isabel quiso conocerla y éste prometió llevársela. Un cautivo llamado Juan estaba enamorado de la bella Zaida y ésta le había entregado, antes de su partida a la guerra, una cinta como presente de su amor. El Gran Capitán contacto con Juan y éste le entregó la cinta de Zaida, partiendo en busca de la bella mora, disfrazado como un árabe. Encontró a Zaida y le mostró el presente que le había dado a Juan y esta no vaciló en huir con el cristiano hasta el campamento de la Reina Isabel. Tras conocer la historia, el prisionero fue liberado ayudando la reina a organizar la boda entre el cautivo y la mora con gran esplendor. 

 
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