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M ucho se ha hablado
y escrito sobre el río Duero que ya desde antiguo se transforma como elemento vital para
la historia de nuestro país. Frontera entre musulmanes y cristianos durante más de dos
siglos, vía de comercio y desarrollo en la edad media, y frontera actual entre dos
países, en la agreste e impresionante zona de "los Arribes del Duero".
Precisamente es aquí, en Fermoselle, una de las zonas más remotas y desconocidas
de nuestro país, donde por sorpresa aparece la figura de Tomás Marcos Gómez,
zamorano emprendedor. Tomás se dedica, entre otras cosas, a una actividad artesanal poco
habitual en estas latitudes: " la porcelana". Cuando hospedados en el Hostal
rural de su propiedad, le preguntamos por las muñecas que adornan
De su palabra se desprende, retoque arriba,
retoque abajo, la precisión en una pestaña, la mezcla de tonos en los coloretes y,
especialmente, un trato especial a cada muñeca, que tan sólo sabe darle su propio
creador
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el coqueto comedor, rápidamente su mirada
desprende entusiasmo, mostrando la historia de cada una de ellas no sólo con la mirada.
De su palabra se desprende, retoque arriba, retoque abajo, la precisión en una pestaña,
la mezcla de tonos en los coloretes y, especialmente, un trato especial a cada
muñeca, que tan sólo sabe darle su propio creador.
Más tarde, en su bodega, amparados por un vaso de vino, Tomás revela que lleva media
vida dedicado a la artesanía. El gusto por el arte y las ganas de desarrollar su
habilidad con las manos, le impulsaron cierto día a iniciarse en la aerografía y el
carboncillo. Parece mentira que este zamorano no tenga ningún antecedente familiar,
como increible resulta su afán por aprender. Su amor propio le llevó a desplazarse
durante varios meses unos 60 kilómetros para aprender a pintar pestañas, ojos, coloretes
y labios, que luego darían excelentes resultados en sus particulares muñecas.
En la comarca de los Arribes del Duero, no es muy frecuente la actividad artesanal, por lo
que no cuenta con ninguna ayuda a nivel institucional, aun siendo el único artesano de
esta modalidad en la misma, incluso en su
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Más tarde, en su bodega, amparados por un vaso
de vino, Tomás revela que lleva media vida dedicado a la artesanía. El gusto por el arte
y las ganas de desarrollar su habilidad con las manos, le impulsaron cierto día a
iniciarse en la aerografía y el carboncillo
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pueblo la gente no tiene excesivo interés en
su actividad pues, a parte de poco conocida, también resulta difícil triunfar en tu
tierra, nos comenta. La comercialización de todas sus obras la realiza actualmente por la
provincia y en alguna feria de manera particular, también de este modo y siendo esta un
complemento a su actividad hotelera, organiza cursos a diferentes niveles con hospedaje
incluido. Conocedor del sector y trabajando en este desde 1978, no es lo único que
organiza, pues tiene rutas de senderismo, cruceros por el Duero en paquetes de fines de
semana, además de cursos intensivos de porcelana de más duración, y en breve cursos de
mimbre, este año también ha organizado en colaboración con una agencia madrileña,
jornadas de vendimia.
Parece mentira que este zamorano no tenga
ningún antecedente familiar, como increíble resulta su afán por aprender. Su amor propio
le llevó a desplazarse durante varios meses unos 60 kilómetros para aprender a pintar
pestañas, ojos, coloretes y labios, que luego darían excelentes resultados en sus
particulares muñecas
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Para aquellos que no conozcáis esta modalidad
artesanal, hay que decir que la evolución es constante pues, a diferencia de otras
modalidades, el artesano adquiere el derecho a efectuar trabajos cada vez más complejos,
cuando va demostrando que el acabado y la pulcritud de las piezas realizadas anteriormente
llegan al nivel de perfección necesario para ascender al siguiente nivel, y adquirir los
derechos para comprar el siguiente molde, siendo el propio artesano el que tiene que
desembolsar todo el dinero para la adquisición del mismo, así como las pinturas y los
materiales, que además de sofisticados, resultan costosos, de este modo se asegura que
las piezas adquiridas en este exigente mercado mantienen un estándar de calidad,
eliminando la posibilidad de intrusismo pseudo artesanos, teniendo cada uno de ellos una
marca característica que colocan en zonas poco visibles, y que hacen fácil su
identificación por éste y otros especialistas.
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