La
historia del molino es tan antigua como la del hombre. Hasta hoy, han llegado restos de
máquinas elementales de cereales que alimentaron a pueblos de Babilonia y Egipto.
Molinos similares a los utilizados por los aborígenes americanos.
Mas los molinos que Manuel García Linares ha usado como
hieráticos modelos son los que pueblan la tierra de Navelgas, allí donde
predomina el sistema mecánico movido por agua. De ellos, los más primitivos son los de rodezno
horizontal, áun en funcionamiento sin haber sufrido grandes variaciones. Son molinos
similares a los que ya conocían los griegos en el siglo I a.C. y que los romanos
extendieron por todo el territorio imperial. De hecho, se hallaron molinos en las
excavaciones de Pompeya de 1742 y varias ruedas hidráulicas, que hacían pensar en
los molinos de aceña, en las ruinas de Tharsis.
Sin embargo, no fue hasta la Edad Media cuando el molino de agua
(existía también el molino de mar) alcanzó su máxima expansión, mantenida hasta
principios de siglo, cuando el desarrollo industrial y tecnológico le robó el
protagonismo. Sin olvidar el molino de aceña que, también movido por agua, goza
de un sistema más complejo que el de rodezno horizontal, pues posee un eje
transversal con un engranaje que transmite el movimiento al eje vertical que gira la muela.
Este molino se usó para escanda en el pueblo asturiano de Teverga. No obstante,
los árabes preferían el molino de viento, que mantenía un mecanismo similar, pero con
el eje invertido.
El agua también ofreció energía a los mazos que trabajaban el
hierro; a los batanes que daban textura a los tejidos y a las norias de los regadíos.
Mecanismos que, según Caro Baroja, ya eran conocidos por Herón de Alejandría,
aunque, documentalmente, en Europa no aparecen citados hasta el siglo XII.
Molinos pintados
De todos ellos, Manuel García Linares extrajo de la paleta una
serie de molinos que se encuentran en los pueblos de Navelgas, Arganza, Troncedo,
San Vicente, La Fanosa, Yerbo, Trespando, La Tejera, Ese
de Calleras, Veiga, Foyedo y Rellanos, en el concejo de Tineo.
Uno, conocido como el del Estudiante, situado en el río Barayo, en el
concejo de Luarca, completa una colección que, en el volumen "Molinos
de Agua y Maquila", ofrece un interesante recorrido por el constante giro de
las muelas y la vida de los molineros, preñada de pícaras coplas, de adivinanzas
y de dichos populares.
El interés de Linares se centra en "el estado en que se
encuentran los molinos hoy". Razón sobrada para mojar su pincel en la añoranza
y extraerlo con el color de una sentida queja: "estas primitivas máquinas han
estado extendidas por todas las zonas húmedas de la geografía. Allí donde había
posibilidad de una presa, había un molino. Tras haber contribuido durante siglos a la
mejora de las condiciones de vida de la sociedad, con el desarrollo industrial fueron
desapareciendo. Mientras en diversos países conservan estas preciadas piezas en museos de
antropología o en ecomuseos, en el occidente asturiano, Galicia o Portugal, nos
permitimos el 'lujo' de tenerlos aún en funcionamiento".
El funcionamiento del molino es de fácil comprensión. El banzao
o presa situado en medio del arroyo o del río desvía el agua hacia el canal por donde
ésta llega hasta el camarao o estanque donde queda retenida.
Luego, se pone el grano en la mu's'ega y se abre el 's'iplo
por donde el agua cae sobre el rodezno haciéndolo girar. A su vez, éste hace
girar el barrón que mueve la muela sobre el barranco tirturando el
grano que baja de la mu's'ega a través de la canarea, que se mueve por el molinete
que facilita el paso de grano. Una vez convertido en harina, ésta cae, por los conductos
del barranco, dentro del berendal.
La complejidad de la maquinaria contrasta con la simplicidad externa de
los molinos, que están hechos "en piedra de forma muy rudimentaria y unida por
barro o cal. La piedra suele ser de río o pizarra, dependiendo de las zonas. Algunos
molinos se han construido con piedra labrada por canteros. La maquinaria es en su
totalidad de madera, exceptuando la muela, el barranco y las abrazaderas. En el interior
del molino, entre las telas de araña, que cuelgan de las vigas y los pontones, se respira
un ambiente muy seco a pesar de su situación entre aguas"
El uso de los molinos dependía de sus condiciones de explotación
pública o privada. Los molinos comunales pertenecían a un pueblo y se usaban según
sorteo para la adjudicación de fechas. Los molinos de propiedad privada funcionaban como
explotación comercial, por lo que, a cambio del trabajo, se recibía una medida de grano
llamada maquila, motivo por el que se conocen como molinos de maquila.
Por último, existían molinos privados de propiedad noble,
eclesiástica, de caciques o de terratenientes. Atendían el uso de sus propietarios,
debido a la gran extensión de terrenos dedicados a los cereales. En ocasiones, también
podían maquilar.
Linares también se ha ocupado de recoger, sin exención de
melancolía, leyendas, cuentos, coplas y refranes populares. Tradición oral nacida en las
largas tardes de otoño e invierno en los molinos, donde aparece, comúnmente, las figuras
del demonio y el diablo, las brujas y las ánimas. "Ciertamente, en las leyendas
de los molinos nos encontramos frecuentemente con la transformación de los seres
demoniacos en animales como el macho cabrío relacionado con cultos y ritos de carácter
sexual", afirma Linares, mientras recuerda a la molinera con patas de
cabra o al diablo que ha tomado la forma de perro. Aunque también toma cuerpo el diablo
bueno o a la bruja buena, ante la imposibilidad de mencionar a Dios o a sus
ángeles, ingeniosa solución para que las leyendas populares corrieran de "boca
en boca con el mensaje de sus relatos sin incurrir en herejía".
UN ARTISTA INTERNACIONAL
Manuel García Linares nació en Navelgas, Asturias,
el 11 de julio de 1943. Cursó estudios de bachillerato en Oviedo, pasando a la Escuela
de Artes y Oficios y, después, se trasladó a Madrid para asistir a las clases
del Círculo de Bellas Artes. Desde muy joven, visitó estudios de pintores y
museos de Europa y América y expuso sus pinturas y dibujos en diversos
países. Ha colaborado con sus artículos en Libros selectos, de México, Asturias
Semanal y en diversos diarios asturianos.
Las ciudades de Oviedo, Gijón, La Felguera, Cangas
de Narcea, Tieno, Luarca, Pola de Allande, León, Salamanca,
Torrelavega, Madrid, Valladolid, Lisboa, Sheffield, Burdeos,
Londres, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Estrasburgo....
han gozado con sus exposiciones individuales y sus obras figuran en museos y colecciones
privadas de Europa y América.
VOCABULARIO DEL MOLINO DE MAQUILA
Atacador.- palo que se usa para
llenar y presionar la harina en el fuelle.
Banzao.- retén de agua en el río
para desviar el agua hacia la presa. También trabenco.
Barranco.- piedra de granito
circular y fija, sita bajo la muela. También frayón.
Barrón.- barra de madera gruesa
que une el rodezno con la muela a través de la inera. También fusu
o arbul.
Berendal.- caja de madera, dentro
de la cual cae la harina molida. También branzal, brandal, blandial, blanzal o merendal.
Bulse.- lugar donde encaja el barrón
con la muela.
Camarao.- embalse de agua que
provoca la caída al rodezno.
Canarea.- pequeño canal de madera
por donde se desliza el grano de la mu's'ega a la bulse. También cuernu,
canaleta, canaletina o cuernao.
Cuarta.- medida de madera en forma
de pala con capacidad para ocho kilos. También copín.
Chapín.- medida de madera en forma
de pala, equivalente a cuatro kilos. También galipu.
Fuet's'e.- envase de piel de
cordero para transportar el grano al molino y de uso normal para conservar la harina.
También follicu y fuelle.
Guindastre.- pequeña grúa de
madera usada para el cambio o reparación de la muela.
Güevo de rodezno.- parte inferior
del rodezno que apoya sobre la sapa para girar. También escalina o peonera.
Inera.- parte superior del barrón
que encaja en la bulse para hacer girar la muela. También pión o puín.
Maquila.- medida para cobrar en
grano o harina los trabajos de molienda.
Molinete.- rodillo de madera
labrado que, al girar, hace que el grano pase de la canarea a la bulse.
También tabarica o fracalesa.
Muela.- piedra redonda que gira
sobre el barranco triturando el grano.
Mu's'ega.- tolva de madera de forma
cuadrada o hexagonal, donde se deposita el grano que se va a moler. También m~on's'eka,
moxeka o moseca.
Presa.- canal de agua que va del banzao
al camarao.
Rodezno.- rueda metálica dividida
en cuadros que reciben el agua y la hacen girar moviendo la muela a través del barrón.
Antiguamente, eran de madera y las aspas se parecían a las cestas de pelota vasca.
También rudiezun, rodeznu, rodenu o rodeno.
Sapa o puente.- lugar donde apoya
el güevo.
'S'iplo.- lugar por donde sale el
agua a la caída del camarao.
Tambor.- caja de madera que cubre
la muela y el barranco.