| JUEGO DE BOLOS |
Practicados
en el Siglo de Oro español como birlos, adquirieron el término de bolos
asimilando el nombre del elemento usado para impactarlos y que, en algunas formas de
juego, coincidía con una bola esférica, detalle corroborado por Sebastián de
Covarrubias, en 1611, al afirmar que "de bola se dijeron bolos, juego
ordinario en España".

El Diccionario de Autoridades (1726) lo describe, sucintamente,
adaptado a la generalidad de los juegos practicados por hombres: "Juego bien
conocido en España, que consiste en poner sobre el suelo nueve bolos derechos, apartados
entre sí como una cuarta, y a veces menos, y formando tres hileras igualmente distantes,
y más adelante se pone otro, que se llama diez de bolos; y tirando con una bola desde una
raya que se señala, gana los que derriba como pase del diez, porque si se queda antes es
cinca, y aunque haya derribado bolos no los cuenta: y desde el paraje donde paran las
bolas se birla después".
Hoy, los juegos de bolos pueden clasificarse según
necesiten la precisión en el lanzamiento de la bola (a derribar), o busquen
golpear y enviar los bolos lo más lejos posible (de pasabolo). En
aquéllos, se
pueden realizar dos tiradas diferentes. En la primera, se intenta derribar la mayor
cantidad de bolos y que la bola realice determinados recorridos en el suelo para una mayor
puntuación. Si la bola, siendo válida, se para en el espacio del birle, se
efectua la segunda tirada. En pasabolos, se debe golpear los bolos con un
proyectil, no necesariamente esférico, para enviarlos lo más lejos posible. Para ello,
los jugadores se colocan muy cerca de los bolos. En ocasiones, se permite un segundo
lanzamiento, desde gran distancia.
Juegos de bolos.- Bolo Leonés (media bola y bola redonda), Bolo Tres
Tablones, Bolo Palentino (llano, media bola y femenino), Bolo Ribereño,
Bolo Femenino Segoviano, Bolo Burgalés, Pasabolo de Tablón, Bolos
Maragatos, Bolos Bercianos y Bolillos. |
| LA CALVA |
Fueron,
probablemente, los pastores quienes, para distraer los momentos de hastío, colocaban el
asta de una res o macho cabrío en el suelo y le lanzaban piedras desde una distancia
convenida para tocarla. Extendida en buena parte de Castilla, sobre todo, en Salamanca,
Avila, Zamora y Valladolid, actualmente, el jugador lanza sobre la calva
(objeto de madera usado como blanco), un cilindro metálico, el marro. Se debe
impactar el mayor número de veces en la calva. Varia en Palencia y Zamora,
donde utilizan como blanco el cuerno de un animal y, como proyectil, una piedra. |
| LA LLAVE |
Se
juega en algunas localidades de El Bierzo (León) como Molinaseca.
Practicada en recintos cerrados como las bodegas de los pueblos, el juego utiliza dos
elementos metálicos: la llave y los tejos. La primera, un hierro clavado en
el suelo que puede tener unas aspas giratorias, se debe tocar con los tejos. El
equipo campeón por mayor número de impactos disfruta del porrón de vino o de las
viandas apostadas previamente. |
| LA TANGA |
Extendido
por toda la geografía española, aunque con diferentes nombres. Emplea unas fichas
metálicas o tostones, una pieza de madera o tanga y una chapa o
moneda que se coloca en la parte superior de aquélla. Los tostones deben derribar
la tanga y quedar más cerca de la chapa que ésta de la tanga. Para
apostar, todos los jugadores colocan un número igual de monedas encima de la tanga.
El orden de tirada se establece por sorteo. Cada jugador lanza tres tostones o pulsos
para tirar la tanga y lograr que las monedas queden más próximas a los tostones,
en cuyo caso pasan a su posesión. Si no es así, se levanta la tanga, se colocan
nuevamente las monedas y lanzan los demás jugadores. |
| LA RANA |
Juego de lanzamiento de precisión múltiple, donde se
intenta introducir diez fichas o discos de hierro en los múltiples agujeros que existen
en la mesa de la rana. Algunos de ellos tienen obstáculos que dificultan la
precisión del lanzamiento. Las partidas se celebran a diez tiradas. La rana da
cincuenta puntos; el molino, veinticinco; el puente, diez; y el resto, cinco
puntos.
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| EL BILLAR ROMANO |
El
billar romano es un juego de bolas. Aunque se cree que procede de los antiguos
pasatiempos romanos, realmente recibe tal nombre porque uno de los primeros carteles
anunciando un concurso tenía pintado un jugador romano. La actividad se desarrolla en un
recinto cerrado, en cualquier época del año. El terreno de juego es octogonal y se
encuentra por debajo del nivel del suelo. Consta de una bola pequeña, denominada bili,
y ocho bolas (cuatro, blancas y cuatro, negras), que corresponden a los equipos
participantes. La puntuación se otorga en función del número de bolas del mismo equipo
que queden más cerca del bili, siempre y cuando no haya más próxima ninguna del
contrario. Cada bola vale un punto. Casa Marcos (C/ Buscarruidos, 15) y Bar
Oviedo (C/ San Juan de las Monjas, 8), en Zamoram son lugares ineludibles para
disfrutar de este juego. |
| LANZAMIENTO DE
BARRA CASTELLANA |
"De estas (barras) tienen en los molinos para levantar las piedras de
ellos, y los molineros, que de ordinario son hombres de fuerzas, suelen tirar con ellas y
hacer apuestas". Así refiere Sebastián de Cobarrubias, en 1611, este
juego que, en la actualidad, se ha extinguido. Su práctica consistía en el lanzamiento
a pecho, desde el pate, de un barra metálica de setenta y cinco centímetros
de longitud y cinco kilogramos de peso. El lanzamiento era nulo si la barra giraba en el
vuelo por su eje transversal o si salía del terreno marcado. Ganaba el lanzador que
conseguía enviarla lo más lejos posible. |
| LA LUCHA LEONESA |
Antaño,
a las romerías leonesas acudían muchos para no perderse el famoso corro del aluche.
La romería se iniciaba con la misa, a la que seguía la relación social, el festejo, la
comida, la bebida y una buena charla. Luego, la gente iba al prao, lugar escogido
para celebrar los aluches y los bailes. Allí, se formaba el corro, donde
tenían lugar los aluches. La gente se sentaba alrededor formando un amplio
círculo y, a la voz de "¿Hay quien luche?", se producía el primer
reto. A partir de ese momento, salían al corro jóvenes y no tan jóvenes a luchar con el
retador. El que era derribado se eliminaba para el resto de los aluches y el vencedor
seguía en el corro hasta que fuera derribado.
Actualmente, los luchadores están agarrados al cinturón del adversario e intentan
derribarse mutuamente con la intención de que el oponente, al caer, toque el suelo con la
espalda. Gana el luchador que consigue sumar más puntos durante el combate. |
| LA CORTA DE TRONCOS |
Las
competiciones de corta de troncos con hachas prácticamente no existen, limitadas a
algunos concursos de destreza. En Soria, se realiza en pueblos pinariegos, como Tardelcuende,
Quintana (al sur de la capital), Covaleda, Navaleno, Duruelo y
San Leonardo de Yagüe (en la Comarca de Pinares), junto con Vinuesa
y otros pueblos cercanos de la provincia de Burgos. El entorno se caracteriza por
abundantes bosques de pino, principalmente, albar y, también, negral. Por ello, la
profesión de leñador o hachero está directamente vinculada con los
participantes en competiciones y concursos. Quizás, tenga algo que ver también con los carboneros,
aunque apenas existen. La prueba consiste en cortar tres o cuatro troncos, colocados
horizontalmente en el suelo y sin ninguna sujección, en menor tiempo que el resto de
competidores. La prueba puede ser individual o por parejas.

Hay constancia de esta actividad en Segovia, de donde la Federación
de Deportes Autóctonos de Castilla y León recoge un reglamento marcado por la
esencia de las pruebas del País Vasco y Navarra. Esta modalidad, se
caracteriza por cortar con hacha lotes de madera de indeterminadas medidas en la
comparación de lotes, en el menor tiempo posible. Se usa, fundamentalmente, pino. Hay dos
formas de cortar: la horizontal (con la madera tumbada y clavada en travesaños para
facilitar su corta) y la vertical (el tronco fijado perpendicularmente al suelo). |
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