Las Lagunas de Ruidera. Por tierras del Quijote
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Tierras de Don Quijote de La Mancha,
Las Lagunas de Ruidera
 

© Editorial Ocitur  Por Luis Medina



El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera está formado por quince lagunas naturales situadas entre las provincias Albacete y Ciudad Real. Las lagunas, de origen tectónico, acumulan el agua de los manantiales del Campo de Montiel y han obtenido su nombre del ruido que hace el agua al saltar de una laguna a otra formando cascadas
 


Son un total de quince lagunas en pleno campo de Montiel, una especie de milagro de la geografía peninsular. Fenómeno que a además de ser escenario de uno de los más episodios más leídos del Quijote, protagoniza otras páginas de nuestra literatura. Azorín así dejó interesantes notas del conjunto en "La Ruta de Don Quijote" y Victor de la Serna menciona los ojos del Guadiana en "Nuevo Viaje a España.

El término Ruidera, en la edad media "la roidera del Guadiana", expresa claramente el ruido producido por la caída del agua, escorrentías, de una a otra laguna. Posiblemente tendrían estos parajes a su nombre árabe, como antes lo tendrían latino o ibérico, pero sólo se ha conservado este popular y posterior, que denomina Ruidera, como lugar ruidoso.

Con una superficie de 3.772 hectáreas, una longitud de veintiocho kilómetros y un descenso, de la primera a la última, de 120 metros, los terrenos del parque se distribuyen, principalmente, entre los términos municipales de Ossa de Montiel y Ruidera. Cerca de la laguna de San Pedro y del camino que lleva a la ermita del mismo nombre, se encuentra la Cueva de Montesinos, también inmortalizada por Miguel de Cervantes. Muy próximos se encuentran los restos del llamado Castillo de Rochafrida.

El parque dispone de un conjunto de comunidades vegetales típicamente meseteñas entre las que dominan los encinares, que conviven con sabinos, olmos, álamos y un denso matorral compuesto por coscojares, aliagas y espinos. Además, debido a las influencias combinadas de los climas mediterráneo y continental, es un destacado punto de encuentro de numerosos animales, sobre todo, aves acuáticas - ánade real, pato colorado, focha común, somormujo, porrón moñudo - y gran cantidad de rapaces, anfibios, avutardas y sisones.

Remontando el curso del agua, se puede ver el castillo de Peñarroya, situado entre Argamasilla de Alba y Ruidera, de origen musulmán y construido sobre el pantano del mismo nombre. Es un enclave ideal para contemplar la transición entre el paisaje del Campo de Montiel y la llanura manchega. Dejando a un lado las lagunas Cenagal y Coladilla, aparece el pueblo de Ruidera, donde se encuentra la Cascada del Hundimiento y donde desemboca el agua que corre de laguna en laguna. Al otro lado de la carretera, la laguna del Rey abre el camino para bordear el resto: Colgada, Batana, Salvadora, Lengua, Redondilla, San Pedro, Tinaja, Tomilla, Conceja, Blanca y La Nava.

A lo largo de todo el recorrido hay numerosos hoteles, restaurantes, campings y zonas de recreo. Además, existe la posibilidad de realizar una variada gama de actividades relacionadas con el entorno: senderismo, cicloturismo, rutas a caballo, espeleología, pesca, náutica, natación...

COMO LLEGAR
Las Lagunas de Ruidera se encuentran en el límite entre las provincias de Ciudad Real y Abacete. Para acceder a ellas, lo mejor es llegar a la población de Manzanares, limítrofe con la carretera nacional N_IV Madrid-Cádiz y desde allí desviarse hasta el destino por la N-430

YANTAR Y PERNOCTAR

Estas tierras producen tres ingredientes básicos en cualquier cocina: azafrán, vino y queso. El azafrán, con Denominación de Origen, se popularizó en España gracias a la influencia musulmana y encontró en tierras manchegas el lugar ideal para su cultivo. Es éste, acaso, el mejor del mundo, de exquisito aroma y gran calidad de coloración e inspiración de numerosos artistas, entre ellos el maestro Guerrero, que compuso la zarzuela “La rosa del azafrán”, a la que estos pueblos dedican una particular fiesta. Del queso manchego se pueden distinguir dos tipos: los tradicionales y los industriales. Aún así, cualquiera de ellos sirve para un buen aperitivo, aunque constituye un pefecto postre y se puede usar en la elaboración de increíbles y refinados platos, como la tarta imperial, el lomo de ternera gratinado de queso y el queso frito. Indudablemente, se debe acompañar de pan candeal y de vino, capaces de potenciar todo su sabor.

Los vinos de esta zona comparten denominación de origen con La Mancha y con Valdepeñas. Las escasas lluvias y un clima continental extremado proporcionan a los viñedos unas características muy determinadas. Los vinos manchegos se elaboran con uva blanca de los tipos airen, pardilla, viura, chardonnays y sauvignon blanco y tinta de las variedades cencibel, garnacha, cabernet sauvignon, moravia y merlot. Las más usuales, no obstante, son la blanca airen y la tinta cencibel. Muchos vinos han tenido un cantor, mas los de La Mancha pueden presumir de haber sido mil veces glosados por Miguel de Cervantes .



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