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CASTROPOL
. A medio camino entre monte y mar, el
concejo de Castropol ofrece multitud de contrastes: la costa, la ría, las playas,
el llano litoral modelado por las labores agrarias, el interior quebrado y montañoso de
la Sierra de la Bobia
La villa ocupa un promontorio y semeja la
imagen de un navío con la proa hundida en las aguas. Castropol, la de los antiguos
palacios, calles y jardines, ha sido objeto de semblanza poética por un buen número de
autores, como rememora, por ejemplo, la asturiana Angeles Caso: "Callejas
empedradas, ventanas cuyos visillos la esposa de un marino consumió los años bordando,
en soledad; parques de novela decimonónica bajo cuyos plátanos jugaron niños de blanco
y azul, casonas de antiguos señores donde se consumaron amores y desamores
".
El puerto y las calles invitan a perderse
para descubrir interesantes monumentos como la iglesia parroquial bajo la advocación de Santiago
que guarda buenos retablos y la capilla de los Montenegro; el ayuntamiento
edificado en el siglo XIX sobre el antiguo castillo de Fiel; Villa Rosita,
casa-palacio de los Bermúdez con torre almenada; el palacio de Valledor,
del siglo XVI; el palacio de las Cuatro Torres; el palacio de Pasarón; el
parque de Vicente Loriente
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