Arte Románico Catalán. La Vall de Boí
www.revistaiberica.com

Alta en Guías | Contactar | Suscríbete Gratis

PARA VIAJAR POR ESPAÑA Y PORTUGAL

De viaje por...

[Portugal]

Rutas y Destinos por España y Portugal
Rutas y Destinos por Cataluña

La Vall de Boí: Cuna del románico Catalán

LA VALL DE BOI. Pueblos, caminos, ríos, paisajes, árboles y flores. Todo esto forma parte de la realidad de una comarca por la que dicen que estuvo Julio Cesar por lo menos diez siglos antes de empezar a construirse las iglesias románicas que le han dado bien merecida fama. Curiosamente, quien fuera máximo gobernante de uno de los mayores imperios de la historia, debió visitar estas tierras en busca de las propiedades curativas de las aguas termales de Caldes de Boí.

La Vall de Boí atesora múltiples y variados accidentes orográficos: de las altas cumbres al cauce del Noguera del Tor existe un desnivel de dos mil metros. Aquí se concentran cimas que superan los tres mil metros de altura: Punta Passet, Besiberri Sud, Besiberri Nord, Besiberri Mig y Coma-les-bienes. Aquí el agua cobra muy diferentes formas: fuentes, cascadas, torrenteras y riachuelos. Todo ello, se debe a los fenómenos de erosión glacial y fluvial. Alrededor de Barruera, el valle presenta un fondo casi plano y sus vertientes son especialmente abruptas y verticales, confirmación de la antigua existencia de un gran lago glacial. No obstante, lo que realmente distingue este lugar son sus habitantes. Gentes que conservan los caminos tradicionales; que atraviesan los valles mientras pastan los rebaños; que práctican la pesca; que admiran cómo se funde la nieve; que han construido sus pueblos sin dañar el paisaje.

La historia de Boí está ligada, desde el siglo XII, al señorío de Erill, antiguo linaje feudal dependiente del Condado de Pallars y documentado desde el año 1077. Las poblaciones del valle estuvieron bajo la égida de este linaje y disfrutaron título de baronía desde el siglo XII. Posteriormente, hasta el final del antiguo régimen, fue condado de Erill. Las construcciones románicas fueron resultado de la protección de los señores de Erill y el mecenazgo ofrecido a artistas, constructores y pintores románicos.

Por todo ello, el arte románico más genuino y representativo de Cataluña encontró aquí el escenario más adecuado. Los pueblos de Coll, Cardet, Barruera, Durro, Boí, Erill-la-Vall y Taüll poseen esbeltos campanarios, tallas y retablos. Fueron construidas entre los años finales del siglo XI y los principios del XII y corresponden al periodo del románico lombardo. A su considerable, y muchas veces inestimable valor arquitectónico, es obligado sumar el conjunto de pinturas murales que decoraron algunos de sus interiores y que, hoy, es posible ver en diversos museos del mundo.

 

LA AVENTURA DE LOS ABSIDES. A mediados del siglo XIX, el movimiento romántico imperante rastreaba en la historia y en las tradiciones culturales, las señas de identidad nacional. Así, estudiosos y coleccionistas descubrieron la pintura románica en diversas exposiciones celebradas en Vic y en Barcelona y que culminaron, años más tarde, con la publicación, a cargo de la Junta de Museos, de un catálogo en el que se describen las pinturas murales existentes en Cataluña.

Mas, en 1918, se descubrió en Mur que un grupo de financieros y anticuarios extranjeros habían comprado en bloque la mayor parte de los frescos con la idea de arrancarlos y llevarlos a Estados Unidos. El negocio fue emprendido por el empresario y coleccionista Lluís Plandiura i Pou, quien no tuvo problemas para convencer sacerdotes, alcaldes y vecinos de unos pueblos muy alejados de los ambientes culturales. Así, consiguió comprar piezas únicas y obras maestras con bastante facilidad y se inició el arrancamiento masivo de pinturas murales. Los mejores especialistas del mundo fueron contratados para arrancar las pinturas de los ábsides y montarlas en estructuras de igual tamaño sin que sufrieran desperfectos.

Un año más tarde, los hechos fueron conocidos por la Junta de Museos de Barcelona, que inició desesperadas negociaciones para impedir el tráfico de las obras. La Junta de Museos recompró casi todas las pinturas, aunque sigue siendo un misterio la cantidad pagada. Se perdieron algunas, como las pinturas del ábside mayor de la colegiata de Mur, que se encuentran actualmente en el museo de Boston. Las que fueron recuperadas se pueden contemplar en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, ubicado en Montjuïc.





Datos prácticos
Desde Lleida, la C-230 conduce a Benabarre. Desde aquí, la carretera se interna en el Pirineo hasta Pont de Suert. Un par de kilómetros más allá de esta localidad, una desviación a la derecha asciende paralela al río Noguera de Tor, en dirección a Caldes de Boí.

Oficina de Turismo. Patronato de la Vall de Boí. Ayuntamiento de Barruera. Tel.- 973 69 40 00.

Direcciones
     
 

© Editorial Ocitur, S.L
Doña Francisquita, 8.  1ª Planta. 28041 Madrid     iberica@revistaiberica.com