El Toro
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EL TRAPIO

La negra figura del toro ha estado desde tiempos remotos unida al hombre.

Antes, los toros se lidiaban con cinco o seis años, ni flacos, ni gordos, pelo brillante, buen trapío, piernas nerviosas, ojos negros y vivos. Eran seis años lentos, normales, engordados según la naturaleza, con hierba de mayo y rastrojos de agosto, con morrillo de grama y no de habas molidas. Hoy, el toro tiene cuatro o cinco años y es cebado desde pequeño. Más chico, precisa estar más gordo para dar el peso reglamentado.

El toro es un animal glotón. Devora siete u ocho kilos diarios de piensos fuertes: habas, garbanzos negros, concentrados y piensos compuestos. Así, el toro gordo debe ser más bravo, porque no sólo se mueve, sino que, además, tiene que arrastrar más peso. Pero pierde agilidad, movilidad y fuerza.

El toro de hoy, seleccionado por bravura, es un toro pequeño. Los toros antiguos eran grandes y aparatosos. Con edad. Toros para la suerte de varas, la misma que, en la actualidad, se ha reducido a preparar el toro para la muleta.

No obstante, ante el trapío, el peso es secundario. Sin trapío, un toro no es interesante, pues no brillará la bravura con plena intensidad.



 
 
 

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