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Villamanrique del Tajo
En
Villamanrique se encuentra el Palacio de Buenamesón, edificio de
principios del siglo XVII, con puerta rectangular con orejeras planas y
escudos a los lados, uno con flores de Lis, media luna y en el escosón un
castillo, el otro con bordadura encadenada y un campo con banda.
Este
poblado, uno de los hitos novelescos mencionados por José Luis Sampedro,
queda a la izquierda de la carretera que comunica Fuentidueña con
Villamanrique. Allí el río se ensancha y, desde aquí, se avistan una iglesia
del s. XVI y el Palacio. Están en una finca particular, y se accede por un
camino de la carretera que va a Santa Cruz de la Zarza, pasado el caserío de
Castillo de Tajo.
Siempre, disfrutando de
la frescura del cauce del río tajo, desde Villamanrique se pueden realizar
otros itinerarios no menos interesantes: como la visita a las Salinas de
Carcaballana, el Azud de Valdajos o en centro de la Naturaleza para
descubrir los cerros yesíferos del Tajo.
De su historia, se tienen noticias de Villamanrique de Tajo en 1.099,
cuando Alfonso VI donó a la Iglesia de Toledo los lugares de Perales,
Montroleas, Villamanrique y Villarejo.
Aunque posteriormente la corona retomó los territorios y los donó a la Orden
de Santiago, para que defendiera el territorio.
En 1.573 pasó a manos de la familia Lasso. En 1.666 fue cuando el rey Carlos
II concedió a don Francisco Lasso de Castilla el título de Conde de
Villamanrique de Tajo; en 1.750 dicho título se cambio por Castillo de Tajo.
En manos de esta familia permaneció hasta el siglo XIX cuando se abolieron
los señoríos definitivamente.
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