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La
fascinación del hombre por el sol ha estado siempre presente en las
diferentes civilizaciones. Por ello, no es raro que cada una de ellas lo
haya representado de una u otra manera. Esta atracción está estrechamente
ligada al trabajo humano, tomando los días y las noches como unidad básica
del tiempo. Por ello, la observación de los primeros humanos de los
movimientos del sol, debió llevar a crear los primeros relojes de
sol.
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Egipcio
es el reloj de sol más antiguo que ha llegado hasta nuestros días.
Está compuesto por dos listones en forma de T. No da las horas
precisas, sino momentos del día |
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En
la Edad Media surgió un reloj que permitía conocer las horas de los
rezos de los monjes. De ahí que tomará el nombre de "horas
canónicas" |
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En la
Comunidad de Madrid se pueden contar una cincuentena de relojes, en mejor o
peor estado de conservación. Lo cierto, es que forman parte de la historia
del terreno, bien por el lugar donde se encuentran, bien porque a través de
ellos, los habitantes del lugar pudieron conocer la fecha exacta de un
acontecimiento de importancia histórica o de cualquier detalle de la vida
cotidiana.
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El Paular ©
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Madrid ©
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Ya en
el siglo XVI surgen tratados para la construcción de relojes y surgen los
primeros mecánicos, provocando la decadencia de los relojes de sol. Pero
sólo en parte, puesto que eran tan imperfectos que había que ajustarlos
con ayuda de los relojes de sol |
Pero mucho antes, en épocas primitivas, éstos ya existían. Según Jesús
de la Calle, de la Asociación de Amigos de los Relojes de Sol "quizá
el reloj más antiguo haya sido una estaca clavada en la tierra, que al
proyectar su sombra sobre el suelo permitía observar más fácilmente el
movimiento de la sombra, en lugar de mirar hacia la luz cegadora del
sol". De este modo, estudiando la sombra,
pudieron intuir el calendario, ayudándoles a deducir las épocas de siembra
y de las labores. Los egipcios fueron grandes observadores de este tema y,
curiosamente, egipcio es el reloj de sol más antiguo que ha llegado hasta
nuestros días. Este reloj que tiene en su haber más de 3.500 años, está
compuesto por dos listones en forma de T. No da las horas precisas sino
momentos del día como media mañana, media tarde, mediodía, etc.
"Indicar la hora por medio de la longitud en pies de nuestra propia
sombra es algo muy antiguo", afirma de la Calle, ya que hay una
relación muy precisa entre la altura de una persona y su pie. En la Edad
Media también se utilizaba este método, de hecho, existieron tablas que
relacionaban las horas con el número de pies. Uno de ellos existe en la
biblioteca del Monasterio de Silos. Si los egipcios aportaron obeliscos, que
pudieron servir como relojes y los babilonios usaron unos más elaborados,
los griegos y romanos los perfeccionaron. en Roma se seguían utilizando los
obeliscos. en época de Augusto se utilizaba para conocer la hora del
mediodía, momento en el que se dejaba de trabajar para comer.
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Universidad Comillas ©
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Plaza del Rey. Madrid ©
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El perfeccionamiento de los relojes
mecánicos y desarrollo de las comunicaciones, provocó la necesidad de
establecer un sistema horario que relacionara a los distintos lugares,
desplazando a los relojes de sol |
En la
Edad Media surgió un reloj que permitía conocer las horas de los rezos de
los monjes. De ahí que tomará el nombre de "horas canónicas".
Abul-Hassan, en el siglo XIII, introdujo la idea de hacer todas la horas del
mismo largo, idea que no se tomó hasta los siglos XIV y XV, al retomar el
conocimiento de la Astronomía y a recuperar las tracciones que hicieron los
árabes. En esta época se construyó la primera meridiana en la cúpula de
Santa María de Fiore. Un orificio de 90 metros dejaba pasar, a la hora del
mediodía, un rayo de sol sobre una línea del suelo. En Madrid, en el
Escorial, existen dos de este tipo.
Ya en
el siglo XVI surgen tratados para la construcción de relojes y surgen los
primeros mecánicos, provocando la decadencia de los relojes de sol. Pero
sólo en parte, puesto que eran tan imperfectos que había que ajustarlos
con ayuda de los relojes de sol. El perfeccionamiento de los relojes
mecánicos y desarrollo de las comunicaciones, provocó la necesidad de
establecer un sistema horario que relacionara a los distintos lugares. Así
en 1912 se estableció el tiempo universal. A ello contribuyó la llegada
del ferrocarril.
De este modo, a pesar de que este acontecimiento dejó en desuso los relojes
de sol, se mantuvieron como de gran utilidad en el campo, donde no se
disponían de relojes mecánicos y el trabajo se regulaba por las horas de
sol.
Relojes analemáticos
El gnomon es vertical y las horas se marcan circundando una elipse.
Este se mueve en cada época del año para que la sombra caiga sobre
el punto correcto.
Relojes ecuatoriales
Este es el reloj más sencillo e intuitivo. Consiste en una
varilla paralela al eje del mundo que pasa por el centro de un círculo
paralelo al ecuador. En Madrid hay un reloj monumental de este tipo, junto a
la Puerta de Toledo y otro en el Paseo de Recoletos.
Relojes horizontales
El gomon forma un ángulo igual a
la latitud de la ubicación para la que se diseñó suele encontrarse
habitualmente sobre pedestales. Muy común en jardines. Tamién existe un
tipo de reloj cuyo plano no es ni vertical ni horizontal. A estos se les
denomina inclinados.
Relojes
reflejados en
el techo
Se coloca un espejo
mirando al sur y la sombra se proyecta en el techo.
Relojes
polares
Tienen
el plano del reloj paralelo al eje de la tierra.
Relojes verticales
Son la mayoría de los que vamos a encontrar en este reportaje. Se
sitúan sobre las paredes de los edificios (iglesias, viviendas, casonas...)
Asociación
de amigos de los relojes de sol
Esta asociación
fue fundada en abril de 1988 con el fin de desarrollar y fomentar las
investigaciones y estudios acerca de temas relacionados con los relojes de
sol y otros instrumentos astronómicos análogos
Ofrece a los asociados información bibliográfica, cálculo y trazado de
cuadrantes y relojes solares, a petición de los asociados o de cualquier
entidad pública y privada; asesora en la construcción o reparación de
relojes solares o instrumentos semejantes, entre otras actividades. Editan
periodicamente un boletín llamado Analema, que reciben los asociados.
Para poder ingresar en la asociación el interesado debe ser presentado
por dos socios y ser aprobado su ingreso en la Junta de Gobierno. La
aportación económica, es fijada por el interesado. En cambio, si desea
recibir el boletín la aportación será como mínimo, el valor de los
gastos de envío.
Asociación de Amigos de los Relojes de Sol.
Isaac Peral, 48. 28040 Madrid. Tel.- 91 439 25 12.
*La
elaboración de este reportaje no hubiera sido posible sin la documentación
facilitada por Jesús de la Calle, miembro de la Asociación
de Amigos de los Relojes de Sol, así como de dicha Asociación, en
especial su presidente, Luis Hidalgo, quienes nos han facilitado la
localización y algunas de las descripciones de relojes que se reseñan en
este reportaje.
(*)
Esta, tan sólo es una pequeña muestra de algunos relojes de son
que se pueden encontrar en la Comunidad
de Madrid. Por
supuesto, no están todos los que son, ni son todos los que
están.
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