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Pleno de historia, los restos más antiguos encontrados en su
entorno corresponden al Neolítico, y también conserva restos de un
poblado celtíbero al que siguieron los romanos, después los visigodos y,
antes de la reconquista definitiva por los cristianos, los musulmanes.
En su sistema de comunicaciones se ve reflejada la antigua presencia
romana, así como la musulmana se advierte en el sistema de regadíos del
Tajuña.
Más tarde, al ser reconquistada la comarca por Fernando I el
Magno en 1060, y definitivamente en 1082 por Alfonso VI de Castilla, el
pueblo de Chinchón queda vinculado al Concejo de Segovia y fuera del
dominio musulmán. En 1480 los Reyes Católicos conceden el Señorío de
Chinchón a los Marqueses de Moya, y en 1520 Carlos I de España y V de
Alemania concede el título de Conde de Chinchón al segundo hijo de los
Marqueses como premio por la defensa del Alcázar de Segovia ante el
ataque de los comuneros. En 1739 Felipe V le otorga el título de “Muy
Noble y Muy Leal” gracias a la lealtad que mantuvo hacia la casa de
Borbón en la Guerra de Sucesión. En la Guerra de la Independencia sufrió
una fuerte represión por parte de las tropas francesas, que asolaron la
población, ajusticiando a muchos de sus moradores, de quienes sobrevivió
entre otros Francisco de Goya que por aquel tiempo era vecino de esta
localidad. Finalmente, en el año 1916, Alfonso XIII le otorga el título
de Ciudad, y en 1974 fue declarada Conjunto Histórico Artístico.

En su cultura alimenticia son famosos sobre todo su anís, pan, aceite,
ajo, queso, y vino, y cultiva una variada y sabrosa gastronomía
típicamente castellana entre la que destacan la sopa de ajo y los
repápalos. Asimismo, también es reputada por su artesana tradición
alfarera, de forja, de mimbre y de esparto.
Chinchón en fiestas
En cuanto a sus fiestas, son destacables la del 5 de enero con la
Cabalgata de Reyes que recorre las calles culminando su periplo en la
Plaza Mayor. El 17 del mismo mes, fecha en que se celebra la festividad
de San Antón, se organiza la bendición de los animales con una procesión
por las calles portando la imagen del santo y repartiendo limonada.
De merecido renombre son también los carnavales durante los
cuales Chinchón regresa a la Edad Media con su Mercado Medieval.
Aplaudida es asimismo la Semana Santa de Chinchón en la que destaca la
representación viviente de la Pasión de Cristo con los propios
habitantes como actores, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional
en 1980, que se celebra al anochecer del Sábado Santo, y que recoge la
tradición de los autos sacramentales que se representaban en el XVII. En
abril vienen las fiestas del anís y del vino, mientras en mayo celebran
al santo patrón de la capital, San Isidro. Y en junio festejan la
Celebración de la Eucaristía donde los más pequeños recorren las calles
repartiendo flores y sonrisas.
No menos importante, el 25 de julio, la festividad de
Santiago Apóstol, en la que una novillada abre paso a la temporada
taurina. En agosto, del 12 al 18, llegan las fiestas patronales de
Nuestra Señora de Gracia y San Roque con corridas de toros, verbenas,
actuaciones, competiciones deportivas, exposiciones, bailes y actos
religiosos. En septiembre, las festividades de Nuestra Señora de la
Misericordia y Nuestra Señora del Rosario. Un mes después, en octubre se
celebra, desde 1923, un festival benéfico taurino. Y, por último, una
semana después vienen las fiestas del ajo.
Recorrido monumental
La visita de esta población se puede realizar de muy diversas maneras,
pues es un pueblo pintoresco en sí mismo y que posee una gran variedad
de edificios, monumentos y plazas dignos de conocer. Una de ellas es
comenzar por el Convento de las Madres Clarisas, de estilo barroco
español, que fue fundado en el XVII por el quinto conde de Chinchón,
aunque se empezó a construir en el XVI. Acercándonos hacia el centro,
encontramos la Ermita de San Roque, patrón de Chinchón, también de
estilo barroco español.
Continuando hacia la Plaza Mayor, llegamos al Convento de San
Agustín, que quedó constituido en el siglo XVII, y cuya parte habitada
antaño por los Agustinos Calzados es ahora el Parador Nacional de
Turismo de Chinchón. La Ermita de Nuestra Señora del Rosario, de estilo
barroco, era la Iglesia del antiguo Convento.
Llegados ya a la Plaza mayor, de gran interés y de
arquitectura popular, con diferencia una de las más bellas de la
comunidad, se puede observar que es típica de la Edad Media. Los
edificios, cuyas primeras casas con soportales y balcones de madera se
empezaron a construir en el siglo XV y se finalizaron en el XVII
cerrando la plaza, tienen forma irregular y son de tres plantas. La
plaza hace las veces de teatro y plaza de toros, y los espectáculos se
ven desde las balconadas.
Subiendo por una estrecha calle empedrada, se accede a la
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico, que comenzó
a edificarse en el XV y se terminó en el XVI. En 1808 las tropas de
Napoleón la incendiaron y no se reconstruyó hasta 20 años más tarde. En
ella se aprecian los distintos estilos arquitectónicos que la han
afectado a lo largo de los siglos: gótico, plateresco, renacentista y
barroco.
Alcanzamos la Torre del Reloj, que formaba parte de la
antigua Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, construida en el siglo XV,
que fue restaurada años después de que los franceses destruyeran la
iglesia.
Para culminar en el Castillo de los Condes de Chinchón, de
estilo renacentista, que debió construirse en el siglo XV, y fue
arrasado en el XVI por el ataque de los comuneros. Años después lo
reconstruyó el III Conde de Chinchón, y fue conservado hasta el XVIII,
en que las tropas imperiales del Marqués de la Mina, lo destruyeron
durante la guerra de Sucesión. Su último uso, hasta el siglo XX, fue
como destilería de licores.
Ruta
por los alrededores y espacios naturales
Entre los espacios naturales más recomendables para visitar por los
alrededores de Chichón se encuentra la Laguna de San Juan, enclavada en
la vega del Tajuña y refugio de aves acuáticas y declarado Refugio de
Fauna por su importancia biológica. Con un poco más de tiempo, se puede
recorrer la ruta entre el río Tajo y el Henares, cuyo recorrido
comprende poblaciones, de espectaculares centros históricos y magníficos
paisajes, tan hermosas como Alcalá de Henares, Nuevo Baztán, Villar del
Olmo, Tielmes, Valdelaguna, la propia Chinchón y Aranjuez.
Curiosidades
Existe una versión que cuenta que la quinina fue traída a España por la
condesa de Chinchón, esposa del cuarto conde de Chinchón, Luis Jerónimo,
que fue virrey del Perú. Encontrándose allí enfermó de paludismo, o
malaria, y los indígenas le dieron un brebaje a base de algo que
llamaban cascarilla que la curó. Así, la virreina trajo la
quinina –al parecer así llamada por deformación italianizada del
término chinchona- al continente y contribuyó a su difusión por
Europa.
Las gentes de Chinchón, aunque habitantes de un pueblo, carecen del
provincianismo típico de las pequeñas poblaciones debido a su cercanía a
la gran ciudad y a la cantidad de visitantes que acogen sus muros.
Abiertos con el viajero, orgullosos de su villa, y conservadores de su
historia y estilo, le muestran complacidos sus tesoros con la seguridad
de que volverá.
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