La Saca
comienza con los primeros rayos de luz, cuando empiezan a desplazarse
las cuadrillas de “sacaores” a las dehesas de alcornoques. Utilizan
herramientas casi artesanales, la más importante el hacha curvada, con
la que los más expertos “sacaores” trazan un corte recto y preciso (sin
llegar a tocar la madera del árbol), gracias al cual se puede introducir
un palo de madera a modo de cuña, para ayudar a descorchar al
alcornoque.
Los descorchadores, expertos trepadores, van cosiendo el
árbol con sus hachas de arriba abajo. Cuando éste es grande unos
empiezan por las alturas mientras otros trabajan desde abajo. De esta
manera trazan unos cortes en la corteza del árbol en forma vertical,
redondeando los cuellos horizontalmente. Luego ayudados del cabo del
hacha y de las palancas introducen en los cortes éstos y van
desprendiendo el corcho del tronco poco a poco hasta dejarlo desnudo.
Para realizar esta labor se requiere obligatoriamente de buena fortaleza
física, maestría con el hacha y destreza en el árbol entre otras
habilidades. El corcho se saca cada nueve años y bien merece la pena
pasar uno de esos días de trabajo en el campo para seguir aprendiendo de
la naturaleza y los oficios que aún siguen ligados a ella.
También participan en la extracción el rajador, que una vez
está la corcha en el suelo la va cortando en tiras más pequeñas para su
mejor manejo y también limpiando de zapatas, y el juntador se encarga de
ir apilando las corchas en diferentes montones, que luego el acarreador
se encarga de llevar al lugar dónde tienen acceso los camiones.
Una vez cargados los camiones, a mano, estos llevaran las
corchas a las fábricas donde comenzarán su proceso de transformación en
tapones de corcho, para tapar y conservar algunos de los mejores vinos,
de nuestro país y del resto del mundo. La mayoría del corcho llega a San Vicente de Alcántara,
conocida como la capital del corcho, y de donde salen casi el 70% de los
tapones de corcho, tanto naturales como de aglomerado.
Por muchas razones,
el Alcornocal constituye una joya ecológica y cultural legada por
nuestros antepasados que no podemos dejar que desaparezca. La saca del
corcho asegura su futuro y mantiene la economía de muchas zonas rurales
de nuestro país.
El corcho
El corcho es un
tejido protector de los tallos y de las raíces viejas, producido por el
anillo generador suberofelodérmico. Las células de este tejido se
impregnan de suberina, lo que las hace impermeables. El corcho se forma
en capas más o menos espesas según las especies (muy espesas en el caso
del alcornoque); las capas externas pueden desprenderse en láminas o
persistir, después de horadarse, para formar el ritidoma. Al corcho
joven se le forman unos pequeños orificios, lenticelas, que desempeñan
el papel de estomas de los tejidos epidérmicos primarios. El alcornoque
presenta la particularidad de volver a formar su capa protectora cuando
ésta le ha sido quitada; además, si esta operación se efectúa en el
momento de la circulación de la savia, se forma de manera regular un
corcho fino y homogéneo.
Entre sus propiedades cuenta como aislante térmico y acústico, aislante
eléctrico y de poco peso, empleándose en la decoración por su
resistencia a los productos químicos y a los roedores.
Desde la antigüedad ha sido utilizado para la fabricación de enseres
para el hogar. Lo citan el historiador Plinio y sus paisanos Catón y
Horacio. Pero su mayor resurgimiento aparece en el siglo XVII con el
descubrimiento del champagne por un fraile francés, en 1681;
utilizándose desde este momento en el ámbito industrial para elaborar
tapones. La saca del corcho se realiza durante los meses de verano.
Visitas guiadas
gratuitas
Durante los meses que dura la extracción del corcho, la Casa
Rural “La Vega” ofrece a sus clientes visitas guiadas gratuitas para
poder contemplar y vivir esta antigua labor. La Casa la Vega se
encuentra ubicada en la comarca de La Sierra de San Pedro, una ZEPA
(Zona de Especial Protección para las Aves). Es el mayor espacio
protegido de Extremadura, y dónde todavía sobreviven algunos de los
animales con mayor riesgo de extinción de la península ibérica, así que
durante la Saca, es posible disfrutar de todo lo que la dehesa ofrece,
la visión de algunos de los más imponentes alcornoques, y toda su
vegetación asociada, jaras, madroños, escobas, que dan cobijo y alimento
a una gran cantidad de aves, tanto de grandes rapaces, como el águila
imperial ibérica, el buitre negro, el águila real, búho real, etc. Como
a otras aves más pequeñas y coloristas, carboneros, pinzones, abubillas,
etc. Y por supuesto, sin olvidar a los grandes mamíferos, linces,
jinetas, muflones y ciervos. Estos últimos preparándose para la época de
celo, que será en los meses de septiembre y octubre, la famosa “Berrea”.