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Si
damos un paseo
por la comarca podremos observar bonitas y cuidadas poblaciones como
Jérica. En
esta población se eleva la torre llamada
"de las campanas" de estilo mudéjar -monumento nacional- , única
de la Comunidad Valenciana y cabe destacar
su museo municipal se cobija una importante colección de
inscripciones romanas.
A
poca distancia de Jérica se encuentra Viver,
lugar de placer y veraneo desde la época romana, denominado "Belsino"
-bello seno- y más tarde "Vivarium".
El aporte de sus manantiales engrosan notablemente el caudal del río
Palancia y sus remansos incitan a un refrescante baño. En el parque natural
de "La Floresta" se
asoman las inalterables casas colgantes, recordándonos a las existentes en
Cuenca.
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Jérica
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Castellnovo
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Bejís,
es la cuna de Antonio Ponz, autor de los famosos "Viajes
por España". En esta población se halla un acueducto romano y podemos satisfacer nuestra sed a la sombra
de la fuente de los Cloticos, próxima
al camping del mismo nombre.
En
el centro del valle aparece Castellnovo,
Este municipio de calles céntricas estrechas y
sombrías nos hace comprender la importancia de la huella moruna,
gentes que perfeccionaron las técnicas agrícolas
edificando útiles construcciones antes de que se decretara su
expulsión. Un claro ejemplo es la
Cisterna, que consta de una cámara subterránea y se accede a ella por
medio de una gran escalinata.
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Bejís
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Segorbe
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Altura
presenta una de las muestras arquitectónicas con más renombre entre el gótico
y el neoclásico; la
Cartuja de Vall de Cristo. Fundada por el Rey Martín "El
humano" en 1385, fue residencia real y tuvo entre sus priores más
ilustres a Bonifacio Ferrer. Sus bienes se hallan repartidos entre numerosos
museos y colecciones, y actualmente se realizan varios trabajos de
restauración. Si desde esta población tomamos la vía en dirección a Las
Alcublas descubriremos la Cueva Santa,
lugar de culto desde tiempos remotos.
Uno
de los árboles más viejos de nuestro país se conserva en Navajas.
El olmo fue plantado en 1636 por Roque Pastor y actualmente es uno de los
centros de reunión del municipio. Sus itinerarios más señalados nos dejan
en la Cascada del Brazal o en la
Fuente Mosén Miguel.
El
origen de Segorbe, -cabeza de comarca-, se remonta al período Neolítico. Durante varios siglos fue un
asentamiento musulmán y su fortaleza la habitó el rey moro Zeyt Abu Zeyt
que se convirtió al cristianismo adoptando el nombre de Vicente Bellvís.
En el interior de la catedral-basílica del siglo XII, encontramos
su claustro gótico donde el silencio del recinto, es quebrado únicamente
por los murmullos de un surtidor. Antes de continuar nuestro camino
no podemos olvidarnos de beber en la
Fuente de los 50 caños, donde cada uno representa a una provincia española,
identificable mediante su escudo. Según la tradición debemos probar el
agua de cada uno de ellos.
La
sierras de Espina y Eslida están salpicadas de tranquilas poblaciones como
Gaibiel, donde sus
manantiales son indicados para las dolencias de riñón.
En Pavías, Azuébar,
Montán, Fuente la Reina
o Pina de Montalgrao, podemos
degustar los platos que componen su gastronomía: las codornices en
escabeche, las paletillas de cordero o las conocidas "ollicas"
en sus diferentes variantes. Los embutidos y jamones son muy apreciados en
toda la comarca.
Descendiendo
hacia el mar mediterráneo por la N-234 (autovía), no tardaremos en
contemplar las blancas y zigzagueantes paredes del característico Vía
Crucis de Sot de Ferrer, que
remontan el cerro hasta alcanzar la Ermita
de San Antonio.
Percibiendo
los aromas de azahar encontramos la Balsa
de la Dehesa en Soneja, espacio
ecológico más relevante de la zona. Pero nuestros ojos quedaran
deslumbrados por el precioso parque municipal de la localidad. Los 10.000 m2.
de jardines son cuidados con esmero y atravesados por un río que aunque de
diseño artificial, cumple sobradamente su función y es abordado por
docenas de nenúfares que se instalan como colorido oasis, para descanso de
los revoloteos de las libélulas. En Almedijár
la fuente del Cañar o de la Divina
Pastora tiene la
particularidad de manar siempre a la misma temperatura; 20º. En esta
población como en Geldo, Caudiel, Vall de Almonacid
y Chóvar, descubriremos
bonitas calles,
decoradas con maceteros de
donde emerge una policromía floral que contrasta con las níveas e
inmaculadas fachadas de las casas, encaladas anualmente.
Recorrer
la comarca del Alto Palancia significa adentrarse en un mundo rebosante de cultura
y naturaleza, que ofrece a sus tierras un enorme potencial turístico.
La Ruta de los Manantiales
es un fiel reflejo de estos atractivos, la cual
nos muestra el patrimonio artístico de las localidades, su artesanía
y los rincones de mayor interés ecológico, siempre con el fluir del agua como
elemento común.
*Rafael
Tudón Presas
es autor del libro; "La villa de El Toro. Buscando su pasado".
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