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Nuestra
marcha nos conducirá por montañas, neveros, pedreras que nos permitirán
disfrutar de una de las satisfacciones más hermosas que podamos
imaginar: la contemplación del majestuoso Circo de Gredos y sus cumbres,
rozando los tres mil metros de altitud como El Almanzor o La Galana.
No obstante
debemos ser cautelosos en nuestra empresa. Los cambios climáticos y la
adversidad meteorológica de estos parajes son siempre impredecibles.
Igualmente es importante conocer nuestra capacidad física y nuestros
conocimientos previos de otras rutas realizadas en entornos parecidos.
Cualquier itinerario propuesto en un espacio como la Sierra de Gredos
requiere un mínimo de práctica en otras rutas de montaña de menor
dificultad.
El
itinerario propuesto es una de las mejores opciones para quienes deseen
admirar la grandiosidad del circo sin necesidad de llegar hasta la
denominada Laguna Grande. Una excursión entretenida, apta también para
niños de cierta edad y que se entusiasmen con los paisajes de montaña,
ya que la marcha tiene tramos de cierta pendiente y es necesario prever
más de cuatro horas de marcha, en las que se incluyen las obligadas
paradas para la contemplación, la foto y el avituallamiento.
Desde la conocida Plataforma de Gredos, tomamos el camino empedrado que
comienza con una pendiente ascendente detrás del kiosco. Este es
conocido como la Trocha Real, construida a principios de siglo cuando el
rey Alfonso XIII venía a cazar a estas montañas.
El camino continúa siempre en ascenso, con algunos zig-zag sin hasta que
se suaviza la pendiente. En invierno este tramo puede resultar algo
delicado por las
posibles placas de hielo que encontremos. Unos doscientos metros, antes
de alcanzar el característico
pluviómetro, continúa a la derecha el camino empedrado y balizado. En
este punto un cartel indica hacia la Laguna Grande. Unos metros de
pendiente acusada nos sitúan en el Prado Pozas, ahora perfectamente
señalizados con guías que nos marcan el camino. Cruzando el prado
podemos observar a nuestra derecha las ruinas del antiguo refugio del
Club Alpino Español y a su lado el refugio de Reguero Llano donde, si lo
deseamos, hacer una parada y descansar, aunque para acercarnos debemos
desviarnos unos metros de nuestro sendero.
Al
frente vemos como se levantan los cortados que forman las Paredes
Negras, hacia donde nos conduce el camino. En la vaguada, cruzamos un
puente de hormigón, por otra parte muy poco afortunado, por el que
cruzamos las el río Pozas. A partir de aquí, se inicia una fuerte subida
por una senda muy marcada que nos lleva hasta la fuente de Los
Cavadores, construcción también muy inoportuna. Los modernos proyectos
de recuperación de los espacios naturales optaron por cambiar la
ubicación de la fuente, antes manantial, levantando una construcción en
piedra que en nada es apreciada por los verdaderos amantes de la
naturaleza. Otrora la fuente de Los Cavadores era utilizada por nuestros
antepasados que explotaban unas cercanas minas de galena en estas
laderas.
La
senda continúa también en ascenso hasta la cuerda del Cuento, a 2170
metros, entrada a Los Barrerones, a nuestra derecha. En este punto,
dependiendo de nuestra fortaleza, llevaremos aproximadamente una hora y
media de marcha, sin descansos, siendo un lugar apropiado para efectuar
una parada y admirar el paisaje. Tras continuar la marcha comenzamos a
descender por el antiguo camino de la Trocha Real, vía que desde
Candelada ascendía hasta la Hoya de las Cinco Lagunas.
Descendiendo
un poco más, encontramos a la derecha un espléndido mirador en la “Peña
del Rayo”, donde podemos tener toda la visión del fascinante Circo de
Gredos, protegido por las más altas cumbres del Sistema Central. Nos
encontramos a 2032 metros de altitud. Y a nuestro frente, encima del
refugio que divisaremos al otro lado de la Laguna, se encuentra nuestra
fortaleza, “El Almanzor” con sus 2.592 metros, seguido del Ameal de
Pablo. Al lado “La Galana”, que dista sólo 24 metros de altura con el
Almanzor, hecho por el cual (contemplando los dos en la lejanía) da la
impresión de que fuera más elevada que el famoso pico y por último
Cabeza Nevada.

Todo montañero - andarín toma buena cuenta del tiempo de regreso, nada
peor que se nos precipite la noche. Hasta el Mirador de Peña el Rayo
habremos invertido más de dos horas, y cuanto menos debemos contar con
algo más de una hora de vuelta. Reandar el camino en busca de la
Plataforma y el merecido refrigerio, con lo que daremos por concluida
nuestra excursión.
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