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Difícilmente
se puede encontrar dentro de nuestra geografía un entorno más apropiado
para disfrutar del placer de montar a caballo. Aunque no se puede
afirmar que Hoyos del Espino haya sabido conservar el sabor y calor
típicamente rural de otros pueblos, bien es cierto que se encuentra en
un enclave natural incomparable. Rodeado de los bellos parajes que se
suceden en el Parque Nacional de la Sierra de Gredos, entre frondosos
bosques de pinos refrescados por el río Tormes. No obstante, existen
algunas iniciativas, como alojamientos de turismo rural y actividades
que hacen de esta zona un lugar privilegiado, muy agradable por su
hospitalidad y donde poder disfrutar de la magia del contacto con la
naturaleza en estado puro.
Sin
duda, el trabajo realizado por la empresa Gredos a Caballo es un modelo
destacado. Desde hace más de veinticinco años vienen
realizado rutas, no solamente en la sierra y los valles de Gredos, si no
que trabajan en favor del uso de las cañadas reales, ampliando los
recorridos hacia Soria, Cáceres, Salamanca, Zamora y otras latitudes.
Buena
cuenta de su sobresaliente trayectoria como empresa y su trabajo queda
de manifiesto por la gran variedad de recorridos ofertados. Tras
finalizar uno de los itinerarios propuestos, quienes han tenido la
oportunidad de disfrutar de este paisaje comentan el desarrollo de
mismo, elogian a sus gentes, la gastronomía de la zona, y por supuesto
la nobleza, la resistencia y las espectaculares galopadas de los
caballos.
Y los jinetes y amazonas, también protagonistas, al terminar
la jornada, cansados y satisfechos, hacen balance de la excursión. En la
amistosa tertulia que comparten
dan a conocer sus impresiones: “Era casi al amanecer cuando
llegamos a Hoyos
del Espino, donde habíamos quedado con
Rafael González, el guía de nuestra
excursión a caballo por los impresionantes parajes de la
Sierra de Gredos. Nos acompañó a su finca y, al entrar, pudimos comprobar el
excelente ambiente que allí se respiraba. Fue presentándonos a todos los
allí reunidos, lugareños y forasteros que se desplazan ocasionalmente
hasta Hoyos y se hospedan en el pueblo siempre que pueden para
participar en sus excursiones de varias horas, o incluso varios días, a
caballo”.
El guía de la excursión e instructor pregunta y se interesa
por conocer el nivel de monta de los participantes con el fin de asignar
los caballos más adecuados, al tiempo observa sus reacciones; “El
público no siempre es consciente de su nivel cuando responde a esta
pregunta, y una de mis misiones es averiguarlo”, comenta más tarde.
En
el transcurso de esta amena velada, van recreando en su imaginación el
día compartido. Son apuntes que se sobrevienen entre los participantes:
“Sacamos los caballos a la pista y comprobamos el estado de nuestras
cabalgaduras antes de montar” “Hay que crear una relación con el animal
desde el principio, y ésta es la mejor manera de empezar”.
Por la mañana también acompañó el buen tiempo: “El clima, nos
regaló un día precioso y soleado; el paisaje, sobrecogedor e
impresionante, con el colorido y los aromas del campo otoñal, inundaban
nuestros sentidos; los amigos que nos acompañaban, nos rodeaba de
atenciones y amabilidad.”
Tampoco
los asiduos de estos senderos se quedan indiferentes: “Si bien
conocíamos el entorno como caminantes, nunca antes lo habíamos
experimentado montados sobre un caballo, y la experiencia es difícil de
narrar, hay que vivirla. Los sonidos del silencio, los colores y olores
te envuelven y transportan a otro estado, a otro tiempo, eterno y de
infinitas sensaciones mientras recorres los caminos, las cañadas y las
rutas de trashumancia en una increíble comunión con la naturaleza. Los
animales, excelentes ejemplares hispano árabes, domados con maestría y
mimo, y acostumbrados a las imperfecciones del terreno, obedecían las
órdenes al instante, dando la sensación a quien nos viera de que todos
fuéramos expertos jinetes”
Abundando
en la descripción de la actividad, el grupo va formado por adultos y
niños, jinetes expertos y novatos, lo que nos demuestra que en esta
aventura puede participar público de todos los niveles y edades: “En un
día aprendimos, y mucho, de ese experto jinete, pionero en España del
turismo ecuestre, y galardonado hace unos años con el Premio de Turismo
de la Diputación de Ávila. Pendiente en todo momento de todos los
miembros de la excursión, impartía consejos y sugerencias destinados a
mejorar nuestra calidad de monta y comodidad sobre el caballo. Versado
como nadie sobre el terreno, no sólo nos acompañó por las zonas más
hermosas y aisladas, también nos informaba sobre las peculiaridades del
terreno, su historia, su clima, la orografía, la gastronomía y las
costumbres del lugar”.
Mas, la vuelta atrás es inevitable: “Tras varias horas a
caballo, poco acostumbrados a montar, deberíamos haber estado deseando
descabalgar y, sin embargo, al divisar de nuevo la fachada de su finca
nos encontrábamos apenados de que la aventura terminara. El balance de
la experiencia, muy positiva, nos obliga a recomendarlo a todos aquellos
que disfruten de la aventura y la buena compañía por tan bellos parajes…”
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