Un total de nueve cuevas que se suman a las de Altamira conformando una red de una decena de cavidades que alto valor a nivel mundial en Cantabria. Un valor añadido de las cuevas prehistóricas de Cantabria y uno de sus principales atractivos es que muchas de ellas son visitables y permiten al visitante disfrutar de la aventura arqueológica en vivo y en directo.
Chufín, un paseo por el
arte prehistórico
En un paraje singular del Valle del Nansa, en un acantilado del
embalse de la Palombera, se abre la cueva de Chufín. La cavidad tiene
una boca amplia y un vestíbulo espacioso que da paso a una galería ancha
y baja. En el fondo de la cueva hay una sala amplia donde se forma un
curioso lago interior.
Por las excavaciones
realizadas en el vestíbulo se sabe que la cueva fue ocupada, al menos,
durante el Solutrense Superior (hace 17.500 años). Las representaciones
artísticas de la cueva, sin embargo, son de diferentes momentos, algunas
bastante anteriores, hasta de hace 25.0000 años.
El arte de Chufín se puede
dividir en dos grandes conjuntos: las representaciones del vestíbulo y
las del interior de la cueva. En el vestíbulo, aparecen paneles con
grabados de trazo profundo. En el más interesante de los paneles
aparecen grabados que representan un bisonte y varias ciervas. Además
hay peces, signos, etc. En la sala interior, las figuras se distribuyen
por ambas paredes y hay tanto pinturas como grabados. En la pared
derecha hay un “macarrón” abstracto, el grabado de una zancuda y un gran
panel de pinturas rojas, con un uro y un caballo, puntuaciones y signos
complejos. En la pared izquierda hay un antropomorfo grabado en trazo
grueso, entre otras figuras de caballos, cérvidos.
Hornos de la Peña, un
auténtico bestiario
En la
localidad de San Felices de Buelna se encuentra la cueva de Horno de la
Peña. Esta cavidad es destacada por su entrada en forma de arco que
configura un singular paisaje. En el interior de esta cueva se hallan
algunos vestigios artísticos que se han catalogado como parietales. Las
primeras figuras que nos encontramos durante la visita es un caballo,
pocos son los vestigios que se conservan en esta parte de la cueva ya
que debido a la insolación y las condiciones climáticas éstos han ido
desapareciendo a lo largo de los años. Sin embargo, en el interior de la
cueva, se encuentran varios motivos artísticos que conforman uno de los
conjuntos de grabados más completos de la región.
Una de
las figuras más destacadas de la cueva de Hornos de la Peña es un
antropomorfo con un brazo levantado y larga cola. Asimismo, acompaña a
esta figura un auténtico bestiario prehistórico conformado por figuras
de tamaño grande y concepción naturalista que representan caballos,
bisontes, uros, cabras, ciervos e, incluso, lo que podría ser un reno.
Monte Castillo, un viaje
hacia el Paleolítico
El Conjunto de cuevas de Monte Castillo constituye uno de los
referentes más significativos de la riqueza arqueológica de Cantabria y
es, junto a Altamira, uno de los yacimientos prehistóricos más conocidos
a nivel mundial, dada su importancia científica y artística.
Además de la Cueva El
Castillo, el conjunto arqueológico cuenta con otras tres cavidades de
gran valor que también han sido declaradas como Patrimonio de la
Humanidad en esta convocatoria. Éstas son las cuevas de Las Monedas, La
Pasiega y Las Chimeneas. El Castillo y Las Monedas están abiertas al
público, mientras que La Pasiega y Las Chimenas no pueden visitarse.
Dichas cavidades ya eran frecuentadas hace 150.000 años.
En torno a la localidad
cántabra de Puente Viesgo, se concentran este importante número de
cuevas que aportan innumerables vestigios del hombre prehistórico de
alto valor histórico y artístico. La cueva del Castillo, descubierta en
1903, ofreció la primera y más clara secuencia de un asentamiento humano
desde el Paleolítico hasta la época histórica. En ella se pueden
observar sedimentos de distintos periodos prehistóricos y en su interior
sus habitantes dejaron huellas de lo que se supone sus manifestaciones
místicas y religiosas. La cueva del Castillo alberga pinturas, con un
margen de 6.000 años entre las primeras y las últimas figuras. Las
representaciones, colorido y técnicas utilizadas son muy variadas. Las
más representativas son los signos abstractos de puntuaciones y las
manos en positivo y negativo.
El interior de la cavidad
contiene uno de los conjuntos más singulares e importantes de la
Prehistoria de Europa, un referente para la Historia. Sus más de 275
figuras, todas ellas correspondientes a los albores de la presencia del
Homo sapiens en Europa, representan un paseo subterráneo por los
orígenes del pensamiento simbólico, la mente abstracta y la expresión
artística.
Las paredes de los casi 275 metros que el visitante recorre, y en los
cuales se encuentran repartidas la mayor parte de las representaciones,
ejemplifican las técnicas, los temas y los recursos gráficos que los
artistas del Paleolítico superior (36.000-10.000 a.C.) utilizaron para
expresar una parte de su mentalidad.
Caballos, bisontes, ciervas, uros, ciervos, cabras, un mamut, etc,
forman el elenco figurativo animal, un bestiario variado que representa
una parte de los animales que cohabitaron con el hombre. Las referencias
a la figura humana son numerosas pero abreviadas, expresadas mediante la
mano, un motivo especial en esta cueva debido a su elevado número, más
de 50.
La cueva de la Pasiega,
situada a escasa distancia, contiene una importante acumulación de
animales pintados y signos, realizados en varias técnicas y estilos.
Las Chimeneas, perteneciente
al mismo grupo, contiene pinturas en negro y grabados en arcilla y
muchas de ellas representan animales con un estilo muy expresivo.
Las Monedas, la cuarta cueva
situada en el monte Castillo, es la más espectacular por las
formaciones geológicas y el colorido natural de sus cascadas
estalactíticas. Sus pinturas, realizadas en negro y con pocas
indicaciones de volumen, son más monótonas y concentradas que las del
resto de las cuevas. Hay representados caballos, renos, cabras,
bisontes, ciervos y uno oso incompleto.
El Pendo, uno de los
legados más importantes de los artistas del Paleolítico
La Cueva de El Pendo (Escobedo de Camargo) fue descubierta en 1878
(un año antes que Altamira) por Marcelino Sanz de Sautuola y desde
entonces hasta nuestros días esta cavidad ha sido fuente constante de
información y una joya única para investigadores y estudiosos. Lo
más granado de la investigación prehistórica nacional e internacional
(Alcalde del Río, Breuil, Obermaier o Carballo, por citar algunos) se ha
dado cita en esta cueva, que ha regalado a la comunidad científica
internacional datos muy relevantes para el conocimiento de los
asentamientos humanos, desde el hombre de Neardenthal (entre 84.000 y
35.000 años atrás), al del Paleolítco (33.000 años atrás) y varios de
los más bellos ejemplares del arte mueble de este periodo histórico,
entre ellos el célebre bastón perforado.
El Pendo es uno de los
yacimientos arqueológicos más importantes de la región. Cuenta con una
especial formación geológica y registros humanos de hace más de 80.000
años. En 1997 fue descubierto el “friso de las pinturas”, un gran panel
de 25 metros de longitud, con 16 representaciones de animales, además de
algunos signos, a los que se atribuye una antigüedad de alrededor de
20.000 años atrás. El conjunto del friso es de gran espectacularidad.
Lo componen varias ciervas, una cabra, un caballo y otros dos animales
sin identificar. Las pinturas están realizadas con pigmento de óxido de
hierro de color rojo.
Las visitas se pueden realizar de miércoles
a domingo en horario de 10:00 a 13:00 concertando cita en el teléfono
670 43 90 10.
La Garma, un laberinto del
Paleolítico
El monte
de La Garma en la localidad de Omoño, en Ribamontán al Monte, guarda en
su interior uno de los conjuntos prehistóricos más importantes del
Paleolítico. Se trata de uno de los yacimientos más complejos y más
curiosos de Cantabria ya que en su interior se han hallado, incluso,
varias inhumaciones de la época medieval, así como grabados y pinturas
del magdaleniense. Este patrimonio, dada su complejidad y el gran número
de yacimientos que se han encontrado, se encuentra en proceso de
catalogación y documentación.
Otro de
los grandes atractivos de la cueva de La Garma es un río que circula por
el interior de la cavidad lo que dota a este enclave de misticismo y
tranquilidad. A este sonido del acuífero se le suman otros atractivos
figurativos como la representación de un caballo modelado en negro y de
gran naturalismo.
La
magnitud de esta cueva queda patente en sus tres pisos fósiles y las
abundantes formaciones kársticas que se hallan en su interior. La cueva
de La Garma se caracteriza por sus corredores y salas de gran tamaño que
descienden hasta el río subterráneo.
Covalanas, la cueva con
mayor número de representaciones
La cueva de Las Covalanas está localizada a escasos kilómetros de
Ramales de la Victoria. En una zona profunda encontramos una galería en
la que se localiza el conjunto de representaciones más numeroso de la
cueva, con 22 figuras de las cuales 18 son ciervas, animal
característico de las cuevas decoradas de Cantabria, un caballo, un reno
(animal escasamente representado en la región cántabra), un uro y un
animal difícil de identificar. Dispersos por toda la cueva existen
trazos negros y en la zona terminal se ven algunos restos de pintura
roja indescifrables.
Cueva de Altamira, la
tecnología al servicio de la Arqueología
La cueva
de Altamira se haya en el término municipal de Santillana del Mar.
Actualmente las visitas a la cueva original siguen estando muy
restringidas, pero gracias a la tecnología se puede contemplar en toda
su magnitud el arte del hombre que habitó aquellos parajes en la réplica
situada en el Museo de Altamira. El complejo museístico de Altamira, que
comprende la Neocueva, el Museo y el centro de investigación, está
considerado como el centro europeo más importante en la divulgación
prehistórica. Junto a este Complejo, se halla la cueva de Altamira, cuyo
arte aparece disperso en toda su longitud, de más de 300 metros, aunque
se pueden distinguir varias zonas en forma de salas, en las que los
artistas paleolíticos realizaron sus representaciones pictóricas.