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Al oeste de Gran Canaria, en La Aldea de San Nicolás de Tolentino, puntiagudas formas tratan de hacerse hueco en un enorme espacio. Miles de metros cuadrados dedicados por entero al cuidado de más de 1300 especies de cáctus. Todo un canto, no sólo a esta particular planta, sino a las tradiciones canarias más ancestrales.
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Redondos, rechonchos, gigantescos, enanos o
retorcidos. Miles de formas se muestran bajo la mirada atenta de La Aldea de San
Nicolás como gusta llamar a los canariones a San Nicolás de Tolentino. Cactualdea resurge en medio de la nada como un auténtico parque natural
dedicado por entero al cactus. Miles de metros cuadrados en donde el aloe, el drago y la
palmera hacen las veces de vigías de tan singulares y espinosas plantas.
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Cactualdea contiene miles de
metros cuadrados en donde el aloe, el drago y la palmera hacen las veces de vigías de tan
singulares y espinosas plantas |
Así, bajo la atenta mirada de unos cuantos camellos, las más de 1300
especies de cactus que alberga el lugar, tratan de hacerse un hueco por mostrarse más
bellas, retorcidas, enormes o sinuosas. Y es que en este particular lugar, al oeste de Gran
Canaria, los cactus son los protagonistas, especialmente sus colores cuando se
encuentran en flor. Toda la gama cromática se deja ver y cada una de las flores compite
en belleza y hermosura. |

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Así, bajo la atenta mirada de unos cuantos camellos, las más de 1300 especies
de cactus que alberga el lugar, tratan de hacerse un hueco por mostrarse más bellas,
retorcidas, enormes o sinuosas
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A pesar de lo que el visitante pueda imaginarse, un rumor de cascadas
recibe al viajero que encontrará no sólo uno de los parques más singulares del mundo,
sino también un homenaje constante a la cultura canaria. Tras realizar uno de los
itinerarios posibles, dependiendo del |
tiempo y del gusto por el
senderismo, el ánimo se verá reconfortado con un vaso de buen vino canario. Cuentan con
una bodega que ofrece un amplio abanico de caldos del archipiélago. Pero no sólo en Cactualdea
la visita se resume al jardín. Un simulado volcán recuerda el origen de la isla y dirige
la mirada hacia la cueva de Los Guanches, homenaje a las formas de vida de los aborígenes
canarios.
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Fuera, en el anfiteatro, los reflejos de lapislázuli desprenden de las paredes
las diferentes modalidades de deportes autóctonos canarios, como el salto del pastor o la
afamada lucha canaria
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Fuera, en el anfiteatro, los reflejos de lapislázuli desprenden de las
paredes las diferentes modalidades de deportes autóctonos canarios como el salto del
pastor o la afamada lucha canaria.
En medio del trajinar del agua se halla el restaurante donde poder
degustar los mejores platos de la cocina tradicional canaria, desde las internacionales papas
arrrugás con mojo o cilantro, el queso de cabra o multitud de clases de pescado.
De la tierra
al agua
Pero visitar Cactualdea no
es el único atractivo de este municipio. Para los amantes de las playas vírgenes no hay
que marcharse sin visitar la playa de Güi-Güi a la que sólo se puede
acceder por barco o andando por los pinares de Inagua (unas cuatro
horas).
Si la fortaleza
física o el ánimo no lo permiten, el viajero puede darse un reconfortante chapuzón en
la playa de La Aldea o visitar el molino de agua de la localidad.
Todo un mundo de
sensaciones en un pequeño rincón de
Gran Canaria.
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