La
precisión de la fecha conmemorativa viene dada por la inscripción fundacional que se
conserva en lo que hoy es la fachada principal del edificio, donde, en caracteres árabes
formados con ladrillo, puede leerse:
Bismala (En el
nombre de Allah). Hizo levantar esta mezquita Ahmad ibn Hadidi, de su peculio, solicitando
la recompensa ultraterrena de Allah por ella. Y se terminó, con el auxilio de
Allah, bajo
la dirección de Musà ibnAlí, el arquitecto, y de Saaada, concluyéndose en
Muharram del año trescientos noventa.
Esta fecha se correspondería con el periodo comprendido entre el 13 de
diciembre de 999 y el 11 de enero de 1000, por lo que entre finales de este año y
comienzos del próximo se cumplirá el primer milenario del edificio.
¿Quién era ese ibn Hadidi que hizo levantar el
edificio? Algunos investigadores han podido precisar que sería miembro de una familia de
gran prestigio en el periodo de la Taifa toledana, hasta el punto de que algunos de sus
miembros llegaron a ocupar el cargo de visir. La situación de la mezquita, en uno de los
barrios más antiguos de la ciudad, donde durante la dominación árabe debieron
levantarse las mansiones de los más importantes personajes musulmanes de la época,
refuerza esta idea.
De lo que sí hay más precisión es de la sucesión de avatares por
los que ha atravesado este pequeño edificio a lo largo de su historia. Situada a pocos
pasos de una puerta de la muralla conocida como Bab al Mardum (puerta tapiada) ello
hizo que la mezquita recibiera también esta denominación, al haberse perdido su nombre
original árabe.
|
¿Quién era
ese ibn Hadidi que hizo levantar el edificio? Algunos investigadores han podido precisar
que sería miembro de una familia de gran prestigio en el periodo de la Taifa toledana
|
Pero esta referencia nominal experimentó a lo largo del
tiempo una transformación mucho más curiosa hasta deparar hoy la circunstancia de que
una mezquita sea conocida con el nombre de "Cristo de la Luz".
Para entender este proceso
de cambio debemos remontarnos al momento mismo de la reconquista de Toledo por las huestes
cristianas comandadas por el rey Alfonso VI, en 1085. Una popular leyenda que todavía
sigue siendo de las más relatadas en Toledo, nos habla de que cuando los ejércitos
cristianos entraron en la ciudad, precedidos por el monarca, el caballo de éste cayó de
rodillas al llegar justo a la altura de la mezquita; para más precisión, en el lugar que
hoy está marcado con una piedra blanca en el pavimento. (Otra versión señala que fue la
cabalgadura del Cid Campeador la que se vio en dicho trance). En cualquier caso, todos los
esfuerzos por intentar que el animal se pusiera en pie resultaron valdíos, lo que
inmediatamente se interpretó como un signo divino. Por esta misma inspiración alguien
decidió entonces excavar en un muro del edificio y allí apareció la imagen de un Cristo
crucificado junto a una lamparilla de aceite que se había mantenido inexplicablemente
encendida durante los más de 300 años, en el lugar donde los cristianos ocultaron la
sagrada imagen para evitar su profanación por los musulmanes cuando éstos ocuparon
Toledo.
Leyendas al margen, lo que sí parece muy probable es que la mezquita
se levantara en su día sobre el solar que ocupó anteriormente una iglesia visigoda, como
lo probaría el reaprovechamiento de los capiteles con decoración foliada todavía
reconocibles.
|
El
EDIFICIO. Tiene planta cuadrada, de 7,74 por 8,60 metros de lado. Cuatro
columnas con capiteles visigodos dividen el espacio en tres naves paralelas cruzadas en
sentido contrario por otras tres que generan nueve compartimentos comunicados entre sí
por arcos de herradura, hechos de ladrillo y cubiertos por nueve bovedillas de crucería
de tipo califal entre las que destaca la central a un nivel más elevado que las
restantes. En el lado sureste, correspondiente al muro de la qibla, sobresalía el
mihrab,
el cual ha desaparecido completamente y que, según Gómez Moreno, era de base cuadrada y
de dimensiones ligeramente superiores a la de cualquiera de los tramos. La altura del
edificio es de 8 metros, alcanzando los 10,30 m. en el cupulín central.
La Mezquita del Cristo de la Luz, o de Bab al
Mardum, pertenece a un
tipo de edificación localizada tanto en Túnez como en Al Andalus y Egipto, caracterizada
por una estructura cuadrada de pequeñas dimensiones y, según el investigador Geoffrey
King, ocuparía el quinto lugar por antigüedad entre las que se conservan de tales
características en el mundo.
Pero su importancia principal, desde el punto de vista artístico,
reside en haber servido como modelo --"una copia" dice el profesor Christian
Ewert-- de la arquitectura califal de Córdoba y, en concreto, de la mezquita mayor de
aquella ciudad. Así, las fajas de decoración simulando dientes de sierra y los arcos
lobulados entrelazados que se ven en las fachadas de la mezquita toledana, al igual que
sus bóvedas de crucería, corresponden a modelos ya utilizados en Córdoba. Pero además,
en la mezquita del Cristo de la Luz nacen las fábricas y los arcos decorativos que
habrán de caracterizar las iglesias mudéjares toledanas.
En la actualidad, el edificio pertenece al Arzobispado de Toledo y
depende de la parroquia de San Nicolás. Se halla junto a unos pequeños jardines que
constituyen una grata sorpresa para el visitante, desde los cuales se accede a la parte
más alta de la cercana Puerta del Sol.
La visita a este histórico lugar no se encuentra incluida en los
grandes circuitos del turismo toledano y sólo es posible realizarla si se contacta con el
guarda que se ocupa de su conservación. |
En 1182 el arzobispo Gonzalo Pérez pone la antigua mezquita,
convertida ya en iglesia cristiana, a disposición de los Hospitalarios bajo la
advocación de la Santa Cruz, según se la denomina en los documentos mozárabes del siglo
XII. Al edificio se le adosa un ábside poligonal decorado exteriormente con dos órdenes
de arcos y, en el interior, por pinturas románico-mudéjares que en la actualidad se
conservan bastante deterioradas. De aquí, y sin que se haya podido establecer todavía
por qué razón, el nombre de Cristo de la Cruz se transformó en Cristo de la Luz, igual
que la imagen de la Virgen que se veneraba en la misma ermita.
La mezquita permaneció casi oculta durante muchos años por la casa
del santero, adosada a su fachada principal, hasta que en 1899 González Simancas
descubrió la inscripción fundacional, realizada en ladrillo, la cual pudo ser leída
poco después por Amador de los Ríos. A principios de este siglo fue derruida la citada
casa y restaurada la mezquita.
|