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El código de honestidad establecido por la Asociación de Tarotistas y Videntes

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La popularidad de las tarotistas y videntes ha crecido notablemente en los últimos años. Esto se debe a diversos factores, entre los que resaltan los resultados y experiencias ofrecidas a sus clientes. No obstante, es preciso diferenciar entre las buenas tarotistas, y quienes sólo pretenden serlo.

 

Esto es dado al mencionado auge que ha surgido de falsas tarotistas, cuyo único propósito es obtener dinero por parte de sus clientes. Conviene, entonces, ocuparse de escoger tarotistas y videntes telefónicas sin gabinetes.

Las mejores videntes telefónicas suelen pertenecer a organizaciones como la Asociación de Tarotistas y Videntes Españolas. Asimismo, se caracterizan por poseer fuertes y arraigados valores en todas sus respuestas.

Sin embargo, algunas personas creen erradamente que debido a que las videntes telefónicas cobran por sus servicios, estas carecen de ética. Nada más lejos de la realidad. Las tarotistas reales disfrutan de una saludable ética en el ejercicio de su profesión. Por ello, siguen rigurosamente el Código Ético para Tarotistas y consultantes.

Este documento es una rigurosa guía que dictamina el camino de la ética en la lectura de las cartas. El Código de honestidad es un compromiso voluntario que cada una de las videntes suscritas ejerce con sus clientes. Así, entre los valores más relevantes a seguir por las mejores tarotistas telefónicas, están los que se explican a continuación.

Vocación de servicio

Toda tarotista debe tener entre sus motivaciones el deseo de servir. Este es uno de los rasgos más característicos de las videntes telefónicas. Además, reconocen el valor de su don y deciden compartirlo con el mundo, a fin de ayudar a las personas con problemas.

Así, de acuerdo con el código de ética, la videncia y sus videntes, si bien precisan generar ingresos para poder vivir, también deben ocuparse de brindar guía a quien lo necesite.

Confidencialidad

Es habitual que a lo largo de una sesión de tarot telefónico, que tanto el consultante como las cartas revelen aspectos de la vida privada de la persona. Es el deber de la tarotista guardar los detalles de la vida privada de sus consultantes.

Por ello, bajo ninguna circunstancia debe compartir ni comentar la información íntima de sus clientes. Pues, la confidencialidad es una norma fundamental en el ejercicio de la videncia telefónica.

Bienestar

Los clientes acuden al tarot telefónico pidiendo ayuda y bienestar. Así, cada sesión suele contribuir en el estado mental, físico y emocional del consultante. Ayuda por conseguir paz ante los problemas e incertidumbres, e incluso lleva al descubrimiento y al desarrollo personal.

No obstante, toda vidente debe aclarar a su consultante que el tarot no es un método para realizar diagnósticos médicos. Por tanto, ante la presencia de dolencias físicas o mentales lo mejor es acudir a los especialistas indicados para tales males.

Consultas emocionales

Los problemas amorosos son una de las consultas más comunes en el tarot telefónico. Las personas acuden con grandes expectativas en busca de soluciones y respuestas. Sin embargo, las videntes buenas conocen los límites del tarot y se los hacen saber a sus clientes.

En este sentido, el tarot no realiza cosas tales como trabajos para separar parejas, ni se ocupa en perjudicar a las personas. El tarot telefónico es un camino que conduce a la luz y al amor hacia sí mismo y hacia los demás. Cualquier vidente que ofrezca algo distinto a guía y comprensión para despertar el amor dentro de sí, es una vidente falsa con grandes faltas de ética.

Honestidad

Este es un valor clave en el desempeño de una buena tarotista telefónica. Desde la primera sesión, las videntes deben ser absolutamente sinceras con sus clientes. De acuerdo con esto, han de comunicar el 100% de la información provista por las cartas.

No obstante, deben hablar con tacto y comprensión en el momento de revelar respuestas dolorosas, desconcertantes o difíciles para el cliente. En especial, cuando los naipes muestran un destino negativo o con dificultades.

Realidad

El tarot se encarga de interpretar las respuestas dadas por las cartas a preguntas específicas. Sin embargo, mucha de la información está enfocada en el futuro. Por tanto, los escenarios planteados por los naipes pueden cambiar según las decisiones y acciones que el consultante tome.

Así, una de las normas éticas que toda tarotista debe cumplir es el explicarle al consultante que las cartas sólo predicen. Dichas predicciones no son sentencias, y pueden cambiar. Esto debe manejarse desde la esperanza y el optimismo, tratando de comunicar el lado positivo de cada situación.

Juicios

Este es un principio que va de la mano con el de la confidencialidad. Las tarotistas y videntes telefónicas, no deben emitir juicios sobre las situaciones consultadas o las revelaciones de las barajas.

Una buena tarotista ha de ser objetiva e imparcial, esto no sólo denota respeto hacia la consultante y los designios de las cartas, también ayuda a crear un vínculo de confianza que favorece la lectura de las cartas.

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