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El outfit ideal para el “Camino de Santiago”

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Un día haré el camino de Santiago, te dices, cuando algún conocido te comenta la experiencia renovadora, única e inolvidable de hacer este viaje a pie hacia la ciudad gallega. Finalmente este año has pasado a la acción y te preparas para emprender la aventura. ¿Qué camino harás, el Francés, el del Norte, el de la Vía de la Plata o algún otro? Depende de cuántos días vaya a durar tu viaje, de la época del año y de la ruta, necesitarás más ropa de abrigo o más prevención contra el sol y el calor, pero lo básico que debes llevar no cambia en ningún caso.

Camino de Santiago

Al ir a pie, todo lo que lleves tiene que caber en una mochila. Hay mochilas muy amplias en las que puedes meter de todo, pero piensa en que llevarás ese peso a cuesta un día tras otro. Al principio del camino quizá no importe mucho, pero cuando lleves días y kilómetros sobre tu espalda y tus pies, cambiarás de idea. Por eso te damos a continuación estos consejos de qué llevar y cómo vestir para hacer un camino de Santiago exitoso y memorable y no olvides que con este código descuento Sprinter podrás adquirir lo necesario para la aventura y ahorrarte unos euros.

Además de la mochila, de entre 30 y 45 litros de capacidad, y un saco de dormir ligero, una cantimplora y unos bastones (aunque siempre puedes apoyarte en alguna rama que encuentres por el camino), esto es lo que no puedes olvidar en tu viaje:

Calzado

Llévate unas zapatillas botas de senderismo, ligeras y cómodas para andar. Y para cuando llegues al albergue y para descansar, llévate unas chanclas o sandalias de montaña; es decir, un calzado abierto, flexible y ligero para que tus pies transpiren y se relajen después de las horas de caminata. 

Camisetas

No tienes que llevar muchísimas, pero sí al menos un par que sean técnicas, es decir que transpiren el sudor y mantengan la temperatura corporal. Utilízalas para las caminatas. Lo bueno es que son muy ligeras y ocupan muy poco espacio. Y llévate un par de camisetas para después.

Pantalones 

Los que utilices para caminar que también sean técnicos, para que sequen rápido y permitan a tus piernas transpirar durante las horas de caminata. Mejor si puedes llevarte dos que uno solo. Uno de ellos puede ser modular, de esos que puedes llevar largos o cortos según el momento. Y llévate un pantalón, largo o corto, para las horas de descanso.

Ropa interior

Mete en la mochila dos o tres mudas y varios pares de calcetines. Un bañador también puede ser conveniente, por si acaso. Los calcetines y la ropa interior no deben tener costuras y mejor si son de algodón. 

Sombrero y/o gorra con visera

Dependiendo del momento del año en el que vayas a hacer el viaje deberás cubrir tu cabeza y protegerla del frío y del sol. También puedes llevar un pañuelo, que siendo más versátil, te lo puedes poner en la cabeza o en torno al cuello si lo necesitas.

Ropa de abrigo 

Actualmente existen forros polares y chaquetas cortavientos ultraligeros, transpirables y efectivos para mantener la temperatura corporal y protegernos de los agentes externos, como el frío y el viento.

Chubasquero 

También puede ser una capa impermeable, por si llueve. La ventaja de la capa es que te puede cubrir la mochila, y así tus pertenencias permanecerán también secas.

Te aconsejamos que te vistas con estilo “cebolla”, por capas, para que puedas quitar o añadir capas en función del cambio de tiempo o de temperatura. Piensa que no podrás pararte a cambiarte de ropa durante la jornada del camino, al menos normalmente y las capas son una solución efectiva y práctica. No olvides meter en la mochila un neceser y un botiquín, una pastilla de jabón para lavar la ropa, algunas pinzas y algún que otro imperdible; así podrás dejar que la ropa se seque sobre tu mochila a la par que caminas. ¡La practicidad ante todo!

Independientemente de la ruta que escojas, piensa que el Camino de Santiago es una prueba física que te llevará, etapa a etapa, al desgaste y al cansancio físico al tiempo que a nivel psicológico irás desprendiéndote de lo superfluo y quedándote con lo esencial. De este modo, cuando llegues a Santiago te sentirás ligero y lleno a un tiempo; por eso es una experiencia inolvidable, un viaje iniciático que en realidad te llevará al centro de ti mismo. Vívelo y disfrútalo intensamente, ¡merece la pena!

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