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La belleza de La Haya

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En La Haya, las paralelas que guían los tranvías y el imaginario trazo incesante de las bicicletas acompañan el improvisado rumbo del recién llegado. Un trazado urbano sorprendente y majestuoso que ya desde el siglo XIII fuera reconocido como núcleo administrativo y político de Holanda.

 

Den Haag, popularmente conocida como La Haya, disfrutó en su pasado de la protección y los privilegios que le otorgaron los Príncipes de Orange. También la clase aristocrática y el cuerpo diplomático promovieron la construcción de edificios señoriales y palacios que, siglos más tarde, dotan de un característico aire Voorhout y Hofvijver.

Hoy, la histórica ciudad de la Haya es un conjunto admirable de museos, áreas expositivas y lugares de interés. Todo ello hace de este lugar un destino indispensable entre toda la oferta cultural europea. Además, el colorido de Mauritshuis, el Gemeentemuseum o las perspectivas inexplicables de la exposición permanente del artista Escher es solo una mínima parte de su atractivo turístico.

 

Visitar La Haya

En el centro urbano se localizan los anticuarios, las concurridas librerías y los animados cafés de Dennneweg. Del mismo modo, la zona cuenta con las tiendas de lujo en los alrededores del Palacio de la Reina. Y en la ampliación más actual de la ciudad, en el barrio Spui, se levanta el edificio del Ayuntamiento, de espacios blancos y líneas paralelas.

Ya a las afueras, a tan sólo quince minutos de viaje en tranvía, se extiende el barrio costero de Sheveningen, reconocido centro vacacional le la costa holandesa. Como tal, en él se encuentra una buena selección de restaurantes y marisquerías al pie de la playa. Llama la atención el señorial edificio Kurhaus, de estilo imperio, construido en 1885 y que hoy se ha convertido en un lujoso hotel.

A medio camino entre la ciudad y la playa, se encuentra el recinto Madurodam, una singular exposición que representa toda Holanda en miniatura, a escala 1:25, hasta el más mínimo detalle. Son réplicas de las casas señoriales al borde de los canales de Amsterdam o el mercado de quesos de Alkmaar, molinos que giran, barcos turísticos navegando por los canales y modernos trenes que recorren toda la ciudad sobre la red de ferrocarriles en miniatura más grande de todo el mundo.

 

Perspectivas, colores y grafías en Den Haag (La Haya)

Mauritshuis. Las cromáticas salas de Pinacoteca Real, repartidas en tres plantas, se encuentran repletas de cuadros, aparentemente con una disposición desordenada. No obstante, la exposición recoge los mejores trabajos del Siglo de Oro. El ambiente que desprenden las salas, el colorido y la extraordinaria belleza de las obras  hace que el Mauritshuis sea uno de los mejores museos de Europa.

En su catálogo destacan pinturas como la Vista de Delf y la Joven de la perla, de Verrneer, sus dos preciadas joyas. También, La lección de anatomía, de Rembrant; La comedora de ostras, de Jan Steen; El toro de Potter o El pequeño jilguero de Fabritius, entre otras que atraen igualmente a estudiosos del arte y al público en general. Una valiosa y extensa muestra de retratos, naturalezas muertas, vistas de ciudades y paisajes del XVII.

Más reducida, pero también interesante, es la colección de los maestros flamencos del siglo XVIII como Van Dyck, Rubens, Jan Brueghel el Mayor; y otras muestras tempranas de Alemania y Flandes: Vander Weyden y Memling, Holbeing y Cranach.

Escher en el Palacio Lange Voorhout. “Hasta la eternidad” Bajo este epígrafe se expone una muestra temática de los trabajos del famoso artista holandés Cornelis Escher. Cada sala recoge un tema o un motivo diferente, pero siempre con alguna referencia a la eternidad y el infinito, sus dos grandes inquietudes. O sea tiempo, eternidad, y espacio infinito.

En las representaciones del trabajo de Escher, estas dos vertientes siempre se explican y contemplan por separado. “Escher hasta la eternidad” deja ver, por primera vez, la conexión entre sus primeros y sus últimos trabajos. El edificio que acoge la exposición es proyecto del arquitecto H. P. Berlage.

En él se recoge una extensa colección de Arte Moderno. Sus obras pertenecen a destacados pintores, especialmente Van Gogh, Monet y Jongkind, aunque la más importante colección referida a un artista es la que corresponde a Piet Mondrian, con obras de las diferentes épocas del pintor. Destaca entre ellas Victory Boogie Woogie. Además, se exponen también trabajos de Weissenbruch y de los hermanos Maris Josef Israëls, todos ellos representantes de la escuela de La Haya, la cual se inspiró especialmente en el paisaje costero.

En 1998, tras una compleja renovación, el museo reabrió sus puertas. A partir de entonces, el público puede disfrutar también con la contemplación de esa otra obra de arte, el edificio en sí mismo, de diseño, su color y su iluminación.

Con la reinauguración, se amplió la galería dedicada a la moda, que en la actualidad cuenta con más de mil metros cuadrados. Se encuentra en el subsuelo del edificio, y desde entonces es escenario de numerosas muestras temporales en donde se exhiben los más logrados diseños de moda actual.

Otra de las novedades es la mayor presencia de la corriente de Arte Noveau que caracterizó al año 1900 en adelante. En el espacio de arte industrial, se exponen muebles provenientes de Oriente y una colección de objetos de vidrio, plata de La Haya, porcelana de Delft y también la tradicional porcelana de la China.

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