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Imola, con o sin motores

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En torno a la marca Ferrari y su circuito de velocidad, Imola y sus localidades vecinas proponen al visitante una extensa oferta compatible e imprescindible. Más deporte, ahora en contacto con la naturaleza, una excelente gastronomía e históricos rincones envueltos en un excepcional marco paisajístico.

En las proximidades de la pista de Enzo y Dino Ferrari, otros municipios completan una interesante ruta que merece la pena descubrir: El Castel de San Pietro, Terme, Borgo Tossignano, Casalfiumanese, Fontanelice (Ciudad del Vino), Castel del Rio (Ciudad del Castaño), Medicina, Castel Guelfo, Mordano y Dozza. Este último considerado como uno de los pueblos más bellos de Italia.

El rugir de Imola

La parrilla de salida de este particular circuito turístico se localiza en Imola, una ciudad antigua, del tiempo de los romanos. Conserva La Fortaleza o la Rocca Sforzesca. Se trata de una construcción soberbia, un ejemplo de arquitectura fortificada del periodo medieval y renacentista. Se construyó en el siglo XIII y fue modificada posteriormente, pero todavía se ven construcciones del período más temprano. Desde sus terrazas se disfruta de una vista maravillosa de la ciudad. Perteneció a los Sforza, los señores de la ciudad y alberga hoy una colección de armas y cerámicas que el público puede visitar.

Otra parada obligada en la ciudad es el Palazzo Tozzoni situado sobre la Vía Garibaldi. En su interior podemos conocer cómo era la vida de una familia noble en una ciudad de provincia. La casa está en muy buenas condiciones, con sus muebles originales del siglo XVIII, pinturas y objetos de arte que recrean a la perfección la atmósfera refinada de otro tiempo.

Dozza, uno de los pueblos más bellos de Italia

Con algunas curvas de por medio y a 6 kilómetros de distancia de Imola, se alza el pueblo medieval de Dozza. Su casco antiguo, en perfecto estado de conservación, es un verdadero museo de arte contemporáneo ya que aquí, y desde 1960, se celebra la Bienal «El Muro Pintado», en el que participan artistas de renombre a nivel internacional que se encargan de la decoración de las fachadas de las viviendas.

Entre los bellos edificios de Dozza, el más importantes es la Roca o Castillo, situado en la entrada del pueblo, fue construido por la ciudad de Bolonia en 1250 y reconstruido a finales del siglo XV por Caterina Sforza. En el interior hay que visitar la planta principal con salones, salas de estar y dormitorios, cocina, cárceles, las cámaras de tortura y los pasillos de las torres. Si subimos una planta, nos encontramos la Galería de Arte de las pinturas murales y el Centro de Documentación y Estudios de la pared pintada. Y, por último, en el sótano se encuentra la Enoteca Regionale dell’Emilia Romagna. También de interés es la iglesia parroquial del siglo XV, con algunas notables pinturas de la escuela boloñesa del siglo XVI-XVII y el contiguo Museo de Arte Sacro.

Pero, antes de dar por finalizada la visita por los alrededores de Imola, merece alargar el recorrido para disfrutar de la naturaleza y del entorno paisajístico de Santerno Valle, Sillaro y Sellustra Val.

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