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Estocolmo, el museo Wasa

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También conocida como “la Venencia del Norte”, Estocolmo destaca principalmente por estar estrechamente conectada al agua. De hecho, es posible decir que sus habitantes no conciben su existencia sin el mar. Claro que la necesidad de vivir con “el agua al cuello”, se extiende a todos los rincones del país.

 

Si estás pensando en una ciudad con canales estrechos, estás muy equivocado. Aquí, las lagunas abiertas y soleadas entre isla e isla son grandiosas, tal y como lo demuestra la bahía donde se encuentra el archipiélago de Estocolmo. Junto a este, se encuentra uno de los museos más bonitos y originales del mundo: el museo Vasa (Wasa Museet). Aquí se conserva un buque de guerra del siglo XVIII que se hundió en el puerto en el año 1628.

El Museo Wasa de Estocolmo

Este gran museo,que alberga el único buque del siglo XVII que se conserva intacto, se encuentra en una pequeña isla con solo 800 habitantes, llamada Djurgarden. El Wasa es el museo más visitado de toda Escandinavia, con más de 800.000 visitas anuales. Se trata de un gran logro de arqueología marina cuyo contenido permite un acercamiento a la vida de los marinos de aquella época.

Su hundimiento se produjo en aguas de la bahía de Estocolmo, aguas no saladas, justo al dejar el muelle en su primer viaje. El motivo fue una fuerte ráfaga de viento acompañada de la mala ubicación de la carga que transportaba. El Vasa (Wasa) era un navío de guerra de la Armada sueca, que contaba con 64 cañones de bronce y una dotación de 130 marineros y 300 soldados.

La historia del Wasa

Este navío real, de 70 metros de eslora por 11,50 de anchura, nos cuenta que en aquel año, concretamente el 10 agosto de 1628, realizó su primera y última salida, ya que se hundió a escasos metros del puerto donde se encontraba atracado. Tras varios intentos por rescatarlo, fue elevado a la superficie. Y, tras permanecer 17 años protegido para impedir que se pudriera, se expone en un museo especial que lleva su nombre.

Aunque ya en 1664 se hiciera un intento para rescatar el mencionado navío, solo se llegó a conseguir esto con una primitiva campana de inmersión.

Un rescate en Estocolmo

La tarea fue complicada, igual que si se resolviera un rompecabezas. Los navíos de guerra del siglo XVII no eran solo máquinas de guerra, sino también palacios flotantes. Las esculturas recuperadas del Vasa contenían restos de dorados y de diferentes tipos de pinturas. Hoy día, su buena preservación depende por completo de una atmósfera estable, ya que mientras estuvo sumergido, los pernos de hierro se oxidaron y ennegrecieron la madera de roble, aunque la investigación sobre los hallazgos todavía continúa. En el museo se exhiben muchas piezas únicas que hacen revivir una época ya pasada, y a sus gentes.

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