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César Pérez de Tudela nombrado “Asturcón Internacional”

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De los Andes del Perú… a las ruinas del Machu Picchu, para terminar en el Amazonas… Y al llegar a España… de inmediato… fui a las montañas del Sueve, al lado mismo de los Picos de Europa y de la cordillera Cantábrica, en Arriondas…

 

En el Sueve, en la majada de Espineres, tenía lugar la 37 fiesta del Asturcón… Y yo, sencillo explorador de montañas, había sido nombrado nada menos que “Asturcón Internacional” un galardón que nunca había pensado que podría recibir… a pesar de que Asturias siempre se mostró conmigo generosa… quizás desde que fui protagonista en los célebres rescates del Naranjo de Bulnes en los años 1969, 1970… y en 1973, realizando la escalada más espectacular que recuerda la historiografía –arte de escribir la historia- del alpinismo español…

Y sin ningún día de descanso, allá fui, ya que había prometido llegar la tarde anterior para ponerme de acuerdo con los organizadores en las palabras que tendría que pronunciar… al serme entregado el trofeo…

En Villamayor, en el Hotel Benidorm, me esperaba el director de la Fiesta del Asturcón, Víctor Villar Pís, un conocido escritor de turismo, montañero y organizador de muchas actividades en las Federaciones de Montañismo de Asturias y de España… Le acompañaban otros directivos de la Asociación del Caballo Asturcón,  junto a Bernabé Aguirre, el gran escalador asturiano que lleva más de 600 ascensiones al Naranjo de Bulnes –se dice pronto- y prepara una Reunión Internacional de cuantos protagonistas han intervenido en la Historia del Naranjo de Bulnes…

El Asturcón es un poni asturiano, una raza de pequeño tamaño que todavía mantiene su independencia, y que sigue en libertad por las montañas de las que es original… colaborando en trabajos agrícolas con extraordinario rendimiento… Cola con mucho pelo, frente pectoral con amplio musculo, utilizado por los astures como animal de monta y de tiro. Es por tanto un testigo de la historia, un sobreviviente que continúa siendo protagonista, protegido por la ACAS, la asociación organizadora de la fiesta anual, en la que se produce un control de los asturcones salvajes mediante su oportuno marcaje.

La subida a Espineres tuvo una emoción inesperada, ascendiendo en un verdadero “raid automovilístico” reservado naturalmente a conductores con valor y con experiencia en montaña, entre la niebla, con curvas y contra-curvas, bajando y subiendo, sin desviarse… ni siquiera unos centímetros hasta coronar los 700 u 800 m metros de desnivel…

Allí, por fin, en la majada de Espineres estaba el espectáculo: varios cientos de montañeros, centenares de tiendas de campaña montadas bajo la lluvia, numerosos participantes que habían hecho noche en los parajes circundantes… Solo tanta gente vestida de colores -montañeros al fin- ya era digno de verse…

Seguidamente comenzó la fiesta con unos afamados cantadores, el primero de bronca y perfilada voz, al que siguió una mujer bien plantada que cantaba tan bien como su antecesor… Detrás vinieron los gaiteros que interpretaron Asturias Patria Querida, a modo de introducción.

Mientras que yo saludaba a cientos de montañeros que hasta esas montañas habían acudido para ver el espectáculo multicolor y diverso de los caballos salvajes. Abrazos, sonrisas y recuerdos en apoteosis de amistad, que me retrotraían al inmediato pasado, a reencuentros en montañas y refugios, un verdadero gusto poder saludar a tantas personas con las que la pasión-afición por el montañismo me unía…

Enseguida fuimos llamados… Allí comenzaba la Misa de Campaña, como es normal en un acto público en España, y llegó el pregón por el escritor Álvarez Alías, un precioso recital de versos elevando la fiesta del Asturcón hasta las cimas que rodeaban Espineres…

Y llegó mi nombramiento, a cargo Víctor Villar Pis, el organizador principal, quien dijo de mí que era alpinista, aventurero, explorador, abogado escritor y periodista. Y me entregó el precioso trofeo hecho puntualmente para la ocasión, una cerámica de Sargadelos que yo envíe a mi mujer, que se escondía entre el numeroso público –ella era la doctora Sabau- una investigadora espacial, que nunca desea ser famosa a pesar de su bien ganado prestigio…

No me acuerdo cual fue mi discurso… pero conté lo bonito que eran aquellas montañas, entre una niebla que comenzaba a despejarse… hablé de los caballos asturcones, pero especialmente del grandioso espectáculo de luces y coloridos… Esta fiesta merece ser conocida fuera de Asturias, una aportación más de estas regiones que mantienen su diferencia, sin pretender ejercer su independencia como ocurre con otros rincones de España…

Un gran día lleno de abrazos y emociones… Yo regresaba de estar bajo la montaña de Salcantay, y de recorrer el Machu Picchu, y he de confesar que estuve más interesado y con mayor satisfacción en las bellas montañas del Sueve, que en ese Machu Picchu del ayer incaico sobre las cimas sagradas del Urubamba.

Asturias y el Asturcón son así de importantes…

 

César Pérez de Tudela es alpinista, explorador, abogado, escritor y periodista

 

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