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Cantabria megalítica

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Todos conocemos, o hemos oído hablar, de los hermosos caminos que atraviesan Cantabria. Algunos, por su verde interior . Otros, en cambio, por su magnífica costa. Pero también tiene un camino desconocido. Uno que se remonta a los inicios del todo. Un camino megalítico que se empeña en demostrar su paso por esta tierra.

No sabemos muy bien cuál era su utilidad y qué significaban estas enormes masas de piedra. Clavadas en vertical en el suelo, retan al tiempo y a los hombres. Pero sobre todo al tiempo.

Algunas teorías dicen que alrededor de ellos surgen corrientes telúricas, y allí quedaron para indicarnos que estamos en un lugar mágico y poderoso. También se dice que es punto de comunicación entre el cielo, la tierra y el mundo subterráneo.

¿Qué sabemos de la Cantabria megalítica?

Tienen la particularidad de encontrarse en zona de piedra caliza siendo ellos de material arenisco. Esto hace suponer que fueron transportados durante kilómetros. Además, su alineación es prácticamente rectilínea y la orientación hacia el sudoeste.

Sobre la función, como en todas las leyendas, existen muchas especulaciones. Los grabados de algunos de ellos (pequeñas cruces) se remiten a una época posterior. Posiblemente del Medievo. Del mismo modo, otros puntos grabados en la roca delimitarían zonas controladas por distintos valles o poblaciones en siglos posteriores. O quizás sean símbolos astrales y mágicos. Puede que nunca lo sepamos.

Toda estas teorías respecto a su significado y origen les hacen testigos de una futura visita que espero realicéis para admirar la ruta, los menhires y sus extraños símbolos.

El misterio de las piedras

No hay nada cierto acerca del origen etimológico del nombre de Cantabria, aunque parece que el término “cántabro” procede de la raíz “cant”, de origen gaélico y que significa roca, y del sufijo “abr”, utilizado en numerosas regiones celtas. De esto, se deduce que el término “cántabro” vendría a significar “pueblo que habita en las peñas o rocas” o “montañés”.

En el siglo II a.C., los romanos ya identifican al pueblo cántabro como un pueblo diferenciado de los que habitaban el norte de España. Una visita muy interesante para conocer la historia del antiguo pueblo cántabro es el Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander. Quizás los menhires contribuyeron a dar nombre a esta tierra y sus habitantes.

Ruta de los Menhires cántabros

Nuestro paseo entre los Menhires cántabros se puede hacer a pie, en bicicleta o en coche. Esta última opción con algunos problemas. Durante 13 kilómetros, esta aventura nos permite contemplar el valle y sus paisajes de gran interés y belleza. La ruta de Cantabria se inicia entre Mataporquera (Municipio de Valdeolea) y Mata de Hoz. Los primeros menhires los vemos en un prado, el llamado Campo Calí, desde donde se puede alcanzar la cima de un pequeño otero y ahí está el primero de los que existen en el lugar: el Menhir “El Cañón”.

También conocido por el nombre de “Piedrahita”, tiene 3’68 metros y se le llama así porque antes de su restauración, estaba hincado y tan inclinado que recordaba a un cañón. Siguiendo el trazado, a lo largo de Cantabria encontramos el segundo del recorrido que es el Menhir “El Peñuco”. Situado en el paraje denominado Mandafril, lindante al pueblo de Bercedo, tiene 4 metros de altura. Pero la ruta no acaba aquí. Si continuamos hacia el norte, llegamos a un nuevo cruce junto al cual existe un manantial con restos de un antiguo lavadero conocido en el lugar como Las Fuentes y allí encontramos el tercero de la ruta, el Menhir “El Cabezudo”; sito en el paraje denominado El Olmo , es el mas grande de los encontrados en el municipio de Valdeolea y uno de los más importantes de España, con 4’85 metros de altura.

El cuarto, el Menhir “La Llaneda”; tiene 3’78 metros de altura, y había sido desplazado de su lugar original, desconocido, por lo que se ha levantado en este sitio por su fácil acceso desde la carretera. El siguiente se encuentra a la altura del desvío a la localidad de La Cuadra, y es el Menhir “La Puentecilla”; con 2’35 metros de altura, ha sido restaurado, pues se encontraba partido. En dirección a Olea podemos apreciar los Menhires “La Matorra I” y “La Matorra II”; están juntos y son los más pequeños de todos, con 1’60 y 2’20 metros respectivamente.

Por último, cerca de Reinosilla, encontramos la Laja megalítica o el “menhir-puente” de Reinosilla; la laja casi seguro que perteneció a un dolmen destruido, siendo posteriormente utilizada en este lugar para la construcción de rústico puente sobre el cauce de agua. Acabaremos la ruta visitando el Menhir “Peñahincada”; también conocido como “La piedra de Sansón”, tiene 3 metros de altura y la leyenda cuenta que el legendario forzudo lo lanzó desde un cerro cercano y quedo clavado en este lugar.

Todos están perfectamente señalizados y son muy fáciles de encontrar, quizás sentándonos debajo de alguno de ellos podamos escucharlos y descubrir porque estos gigantes de piedra decidieron quedarse para siempre en Cantabria.

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