Rafael Calvete

Acuarios del mundo

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“Rincones marinos de la tierra para observar a grandes y pequeñas criaturas sin necesidad de tener que mojarse”

Acuarios por el mundoEn la mayoría de estos acuarios del mundo, además de los típicos programas de entretenimiento con algunos animales, llámense, delfines, orcas, focas, pingüinos, ballenas, etc., hay otro tipo de actividades que merecen bastante más la pena contemplar. Nos referimos a los peces, poríferos, anélidos, crustáceos, equinodermos, moluscos, algas, fanerógamas… algo que normalmente no está al alcance de la mayoría de los humanos por lo que poder observarlos será toda una experiencia. Conservar la biodiversidad -campo éste aún mal conocido por la ciencia- es una cuestión prioritaria. Para que los esfuerzos dedicados a este fin sean más efectivos es preciso estudiar las formas de vida que existen en los diferentes ecosistemas y así comprender mejor cómo la biodiversidad aparece, cómo se mantiene o, incluso, cómo desaparece. Es por ello que de un tiempo a esta parte se han venido creando infinidad de grandes y sofisticados acuarios en los que, además de poder mostrar al público las especies de flora y fauna que viven en el mar, o en ríos y lagos, también es posible estudiarlos en su “propio hábitat”.

focas en acuariosAlgunos ejemplos de todo esto lo podemos ver en acuarios de mundo tan famosos como el de Atlanta, en los Estados Unidos, uno de los más grandes y modernos que existen hasta la fecha; o en el de Mónaco que es el más antiguo del mundo y que también merece la pena. Claro que no siempre es necesario desplazarse hasta esos países para poder disfrutar de una experiencia semejante. En nuestro país podemos satisfacer la curiosidad de los fondos marinos visitando varios de los más bonitos e importante, como es el caso del Acuario de Barcelona; el Zoo-Acuario de Madrid; L´Oceanografico de Valencia; el Acuario Finisterrae de La Coruña; el acuario de Vigo, etc.

Por supuesto que hay otra opción para poder contemplar a todas estas criaturas en vivo y en directo, lo que es igual a viajar hasta las cristalinas aguas del Caribe, o del océano Indico, o del Pacífico… Aguas claras, transparentes e incontaminadas, en donde uno encuentra vida marina en abundancia, incluso a escasos metros de la playa cuando hemos decidido darnos un baño. En la mayoría de esos lugares en cuanto nos mojamos los pies ya podemos encontrar langostas, peces trompeta, cangrejos espinosos, rayas, lenguados, peces escorpión, calamares de arrecife, morenas pintadas, peces cofre, navajuelas, loras viejas, peces ángel en todas sus variedades, nubes de peces sargento… Porque es tal la abundancia de riqueza marina que podemos encontrar que a veces no es necesario desplazarse hasta un acuario para ver la naturaleza del mar.

Recuerdo mi última visita a la ciudad de Atlanta, en los Estados Unidos, donde se encuentra el Georgia Aquarium, el acuario público más grande del mundo. Lo de ser el “acuario de mundo más grande” no es por otra cosa que por tener un volumen total de 30 millones de litros de agua, entre dulce y salada, y cien mil animales que representan 500 especies de todo el planeta. Para hacernos una idea de la cantidad de agua que representa esta cifra, podemos imaginar una superficie de 5 kilómetros de longitud por 3 de ancho, inundada con 2 metros de agua. Más ilustrativo sería decir que el agua que hay en este acuario podría cubrir todo el municipio de La Coruña hasta casi un metro de altura, en unos 36 kilómetros cuadrados. Casi nada. En cuanto a las cifras de animales de este acuario, lo de cien mil individuos queda muy bien en los folletos publicitarios, y tendrán esos y muchos más si consideran como animales contables todos los pólipos de los corales y demás especies de vida colonial. Pero si hablamos de peces con aletas, no va a ser muy fácil, salvo que rellenen los tanques con sardinas, anchoas y otros pececillos de cardúmenes pelágicos.

Acuarios del mundoY, ya que estamos hablando de grandes acuarios fuera de nuestras fronteras habría que recordar que el Museo Oceanográfico de Montecarlo, en Mónaco, es el más antiguo del mundo y uno de los más emblemáticos y sobresalientes de esta ciudad. Una construcción que se erige sobre un acantilado del litoral monegasco, dominando el mar Mediterráneo, y destinado a los “Creadores de la Verdad Científica”.

Entre los mil y un detalles con los que cuenta este Museo, merece especial atención su Acuario, uno de los más espectaculares de Europa, con cerca de 4.500 peces, distribuidos en 90 estanques panorámicos. Y, en la planta baja encontramos la zona dedicada a la oceanografía zoológica, más conocida como “Sala de la Ballena”, y que está coronada por el esqueleto de un cetáceo de más de 20 metros de longitud. Dicho Museo que permanece abierto todo el año, acostumbra a recibir a más de un millón de visitantes anualmente. A pesar de los problemas de espacio que existen en el Principado, la bahía de Larvotto, donde se encuentra, ha sido declarada parque natural, por lo que está muy protegida a todos los niveles.

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