Unas
vacaciones en Galicia,
guiados por los propios marineros o pescadores, nos pueden llevar a
navegar entre delfines y marsopas, subir a uno de los más de 50 faros
que hay en los puertos y acantilados de su costa, embarcarse en un
antiguo barco bonitero, reconvertido en museo flotante, o acercarse a
alguna de las miles de bateas en las que se producen los mejores
mejillones del mundo.
El
alquiler de vacaciones
es, también en Galicia, uno de los
segmentos turísticos con una media de pernoctaciones superior a la que
registra el hotelero, ya que puede adaptarse a presupuestos más
ajustados y permite alargar la estancia para poder realizar
desplazamientos hasta localizaciones algo alejadas del alojamiento
contratado.
La tradición que arranca del
medievo para hacer el Camino de Santiago, que adquiere carácter
extraordinario el Año Jacobeo (hasta el 2021 no habrá otro) y que
converge en la Catedral cada 25 de julio, puede ser un magnífico
pretexto para adentrarse un poco más en la Galicia más auténtica.
Sin renunciar a poder
deleitarse con la tradicional “quema de la fachada” de O Obradoiro a la
media noche de la víspera del Día del Apóstol, o con la Romería en las
carballeiras, optar por el
alquiler de vacaciones en Galicia
nos puede acercar hasta el municipio lucense de Chantada o al
pontevedrés de Catoira donde se celebran fiestas más que particulares.
En Catoira, cada primer
domingo de agosto, tiene lugar una invasión vikinga, en la que podemos
participar como tripulación si nos inscribimos en el plazo que establece
el Concello de la localidad. Basta con ser mayor de 18 años y aceptar
las normas que regulan esta particular Romería.
Es
una fiesta profana que rememora el papel de Catoira en la defensa de
Galicia frente a los ataques de los piratas normandos y sarracenos en
busca de los tesoros de la iglesia compostelana. El escenario es la
costa de este municipio y las Torres de Oeste, edificaciones medievales
sobre un asentamiento romano, que sirvieron de defensa de los accesos
por el río Ulla a Jacobsland, como le llamaban los nórdicos a la ciudad
de Santiago.
Para participar o ver esta
escenificación de las invasiones de los dakkar vikingos y la defensa
cristiana, blandiendo las espadas, bajo el sonido de los gritos
“aturuxos” y las bombas de palenque resonando en toda la ría de
Arousa, es necesario buscar un buen alojamiento de alquiler, ya que el
hotel más cercano se encuentra a más de 6 kilómetros.
Tras las invasiones vikingas,
el 27 de agosto, en Chantada, tiene lugar el Folión de Carros, (alusión
a las hogueras nocturnas) tirados por vacas y bueyes, que recorren las
calles de la villa, escenificando tareas de oficios tradicionales y
labores agrícolas. Para realizar este recorrido, que se realiza el
primer día de las fiestas patronales, es condición indispensable mojar
los ejes de las carretas con el fin de que chirríen y hagan ruído:
"Se queres que o carro cante, móllalle o eixe no río, que despois de ben
mollado, canta como un asubío” ("si quieres que el carro cante,
mójale el eje en el río, que después de bien mojado, canta como un
silbido").