Enrique Sancho

Valle de Benasque. Pirineos de Huesca

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Valle de Benasque, el secreto mejor guardado del Pirineo. Naturaleza, deporte, cultura y gastronomía en un entorno de excepción.

 

benasque-pirineosEn el valle de Benasque, en el Pirineo de Huesca, se advierte en los lugareños algo de timidez. Conscientes de que guardan una joya, no les gusta alardear de ella. Durante años su eslogan turístico fue “El valle escondido” aunque a muchos no les gustaba por lo de escondido, pero expresaba bastante claramente lo que define a este lugar.

Benasque y su valle ya no están tan escondidos y sus encantos se muestran abiertamente a quienes quieran descubrirlos. A poco más de cuatro horas desde Madrid (dos de AVE a Huesca y otras dos de autobús o coche hasta el centro de la población), esta villa y sus bellos alrededores son un privilegio para quien los visitan y una verdadera sorpresa por los recursos que ofrece, muchos de ellos de muy reciente creación. El valle de Benasque es el más abrupto y bello de cuantos conforman los Pirineos. Con sus más de 30 pueblos y villas, con su arquitectura altoaragonesa, sus iglesias románicas, sus costumbres, su lengua es, sin duda, un lugar de encuentro y reposo obligado en la visita a los Pirineos.

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El valle de Benasque sabe mucho de esfuerzos y también de logros. Tierra de paso en una dura travesía de los republicanos que huían a Francia durante la Guerra Civil, de contrabandistas y de maquis en los tiempos duros, de emigrantes en los años 40 y 50 que acabaron en la Guinea Española y Fernando Poo, –como bien ha contado la actual alcaldesa, Luz Gabás, en su best seller “Palmeras en la nieve”–, de inviernos muy fríos y de pendientes eternas… Pero el resultado, hoy, compensa todos los sacrificios.

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Naturaleza viva
En cualquier de las aventuras que se emprendan, la naturaleza sale al encuentro y se muestra en toda su grandiosidad. Uno de los paseos imprescindibles es el que atraviesa parte del Parque Natural Posets-Maladeta, con un impresionante conjunto de 13 glaciares, 95 lagos de origen glaciar y cascadas de gran belleza, para llegar al Forau d’Aiguallut donde se encuentran las aguas que, tras su viaje subterráneo, dan nacimiento al río Garona y la impresionante cumbre del Aneto que con sus 3.404 metros es la más alta de todos los Pirineos.

Pero hay más posibilidades. Desde pequeñas escapadas de unas horas hasta travesías de varios días, pernoctando en alguno de los múltiples refugios de montaña, son innumerables las opciones que el valle ofrece para la práctica del senderismo.

Claro que cuando llega el invierno y senderos, valles y montañas se cubren de nieve, Benasque ofrece su otra cara, tal vez la más conocida y atractiva para muchos. Cerler es la estación de esquí más próxima a Benasque y también la más alta del Pirineo aragonés. La belleza paisajística de la estación, rodeada de más de 60 picos que superan los 3.000 metros de altura hace de Cerler una estación con un extraordinario encanto natural.

Y también cultura
En el valle de Benasque todos los deportes son posibles, pero para los más tranquilos o los que después del ejercicio busquen algo más, también aquí hay posibilidades. Los espectaculares paisajes que regala a cada paso el valle de Benasque están jalonados por numerosas e interesantes muestras de arte románico. Junto a los templos, se alzan las viviendas del valle que fueron, durante siglos, unidad social y entidad básica de producción y autoconsumo. En las viviendas del valle se englobaban los establos y ganados, sus tierras, su pasado y el rango social que se desprendía de todo ello. Estas casas se construían principalmente con sillares de piedra, y sus forjados se realizaban de vigas de madera, mientras que los tejados se cubrían con lajas de piedra o pizarra. Las escasas ventanas solían tener un dintel de piedra o madera.

benasque-huescaBenasque albergó la capitalidad del Condado de Ribagorza, por lo que, más allá de las casas tradicionales, cuenta con la presencia de edificios nobles en su atractivo casco urbano. El más llamativo es el Palacio de los Condes de Ribagorza o Casa Albar, totalmente restaurada y que constituye un bello ejemplo de arquitectura renacentista. También destacan otras construcciones como Casa Faure, Casa Juste o Casa Suprián, en Anciles. Naturalmente en Benasque y los otros pueblos del valle abundan los hoteles de todas las categorías, muchos de ellos dotados de balnearios y spas para encontrar el relajo adecuado tras las jornadas activas.

Sabores y aromas
Y, claro, después de una intensa jornada en la montaña, merece la pena saborear esos manjares que reconfortan el estómago y el espíritu trasladándonos a un tiempo en el que la comida se cocía y se disfrutaba sin prisa.

Entre sus especialidades destacan los “recaus”, platos de cuchara por excelencia y en los que conviven los más diversos productos. El de Villanova que, además de lentejas y chorizo, incorpora patatas y coles, es uno de los más conocidos. También es popular en el valle el guiso de garbanzos con patatas al que se añade longaniza, tocino, morcilla y costilla. En este mismo apartado figuran las judías en aceite, típicas de Castejón de Sos. Del cordero, se cocinan los “garrotets” o jarretes en localidades como Benasque, donde son un verdadero estandarte de la gastronomía local. En el mismo apartado cárnico, aunque de caza, destacan el “ixarso” o sarrio benasqués y el jabalí con chocolate. En cárnicos, junto a la deliciosa ternera del valle, se encuentran exquisitos productos derivados del cerdo como los embutidos, las chiretas o las tortetas.

De la huerta, patatas “al calibo”, cocinadas al amor de la lumbre, y platos como la ensalada benasquesa, más elaborada, en la que junto a las patatas, hay cebollas, sardinas de cubo y robellones en vinagre. La riqueza de los hongos de la zona –“robellons”, “muxardons”, y muchas otras variedades– ofrece, además, infinidad de recetas muy apetitosas. También producto de la naturaleza, en este caso de las cristalinas aguas que recorren el valle, las truchas se convierten en un manjar excepcional y desempeñan un papel fundamental en la cocina tradicional del valle de Benasque. Y para acompañarlo todo algunos de deliciosos vinos de la vecina Somontano.

 

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