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La
avifauna de la reserva es completamente diferente en invierno y en
verano, con especies residentes y otras de paso que sólo se ven en
determinadas temporadas. La riqueza biológica ligada a la marisma radica
en el contacto del medio terrestre con el acuático. Las zonas húmedas,
el espacio intermareal, o las masas vegetales de diversas clases que se
encuentran al borde mismo del agua o en sus proximidades, constituyen
fuente de alimento para muchas especies. Para otras son lugar de
descanso, de residencia o de cría, escondidas entre la vegetación, a
salvo de los depredadores. Miles de aves, unas 20.000, pertenecientes a
medio centenar de especies, dan vida y color a las marismas. Entre
otras, garzas, ánades reales, cormoranes, garcetas, patos buceadores,
chorlitos, zarapitos, carriceros, rascones, zampullines o espátulas,
hacen escala en las marismas en su migración hacia el sur. Junto a
ellas, viven rapaces como el halcón peregrino, el milano negro o la
lechuza y las aves marinas como las gaviotas, alcas o charranes
patinegros.
En esta zona es posible contemplar este humedal desde su propio
interior, ya que cuenta con un servicio de visitas ornitológicas guiadas
con embarcación que permitirán a todas aquellas personas interesadas
realizar un recorrido en barco para la observación de aves acuáticas
durante la bajamar. Asimismo, se ofrece, desde la Oficina de Turismo del
Ayuntamiento de Santoña, una ruta guiada por el entorno, concretamente,
atravesando el dique que se encuentra en las Marismas. En esta ruta se
muestran paisajes tan maravillosos como la marisma de Solija o Bengoa,
la canal de Boo o la laguna del Sorbal. Esta última es la única laguna
de agua dulce de todo el complejo de humedales que conforman el Parque
Natural. En este paraje se suele divisar una fauna completamente
diferente al resto de las marismas conformada por fochas, zampullines y
porrones.
Una
excursión por la ruta del Monte Buciero
Esta espectacular ruta rodea todo el monte en el que está asentada la
villa pesquera de Santoña, El Buciero. Todo el monte es una península
con una gran encinar y esculpido por grandes acantilados. La ruta nos
conduce por magníficos paisajes costeros, dos míticos faros y tres
antiguos fuertes defensivos.
Hay una parte de esta ruta que se puede realizar en automóvil, y el
resto hay que hacerla a pie. Para los que les guste el senderismo y
estén acostumbrados a caminar por el monte, desde el Ayuntamiento de
Santoña (www.aytosantona.org) se ofrecen visitas guiadas por el Monte
Buciero. Las excursiones suelen realizarse los jueves por la tarde y los
domingos por la mañana.
El recorrido comienza en el Paseo Marítimo de Santoña hacia el Fuerte
San Martín. A nuestro paso, podremos disfrutar de los más singulares
lugares que alberga este Monte como la Casa de La Leña, la Batería de
San Felipe, el Faro del Caballo, el Faro del Pescador o la Punta del
Águila. Asimismo, son inigualables las panorámicas que ofrece el Monte
Buciero. Desde él, llegamos a divisar el histórico penal de El Dueso, la
villa de Santoña y las Marismas, así como los acantilados y las playas.
Además del atractivo paisajístico, este destacable el patrimonio
histórico de este Monte. Por ejemplo, en sus cavidades han aparecido
numerosos vestigios de este hábitat prehistórico del Magdaleniense Final
y Epipaleolítico.
Un
paseo subterráneo para abrir boca
Las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es un gran estuario formado en
la desembocadura del río Asón. Este cauce, a lo largo de toda la
geografía modela un paisaje espectacular de reminiscencias glaciares en
las que se ha configurado un entorno de cuevas. Esta red subterránea se
encuentra en el Alto Asón, comarca que cuenta con un patrimonio en el
que se contabilizan cerca de 4.500 cavidades.
Destacan en esta comarca algunas cuevas en las que se pueden realizar
espeleo-paseos como las de Coventosa, Cofiar, Sopladoras - del Agua,
Fresca y de la Reñada. Estas rutas permiten disfrutar del paisaje de una
forma más espectacular, en el que la aventura está garantizada a cada
paso pudiendo elegir el nivel de dificultad y el tiempo de recorrido.
Esta red de cuevas es accesible a todo el público (Más información:
www.altoason.com) y suelen partir desde la localidad de Ramales de la
Victoria. En el entorno del Alto Asón se encuentran también cuevas tan
conocidas como Covalanas, Cullavera o Cueva del Valle.
Cuevas
espeleo-paseos
Coventosa: La aproximación a la cueva dura en torno a los 15-20
minutos, y se salva un desnivel de 30 metros hasta la boca de la cueva.
El desnivel de la cueva es de unos 75 metros, de los que 10 son con
cuerda, en concreto se salva un pozo-rampa con rapel y se sube con
escala. Se trata de un nivel fácil-medio. En esa vista se observan
preciosas formaciones, grandes volúmenes. Se trata de una de las
cavidades más emblemáticas de España.
Cofiar: La aproximación es de 1,30 horas y el desnivel hasta la
boca de la cueva es de 130 metros. Dentro de la cavidad el desnivel es
inapreciable y su recorrido es sencillo, se trata de un paseo de ida y
vuelta algo largo, aunque por sendero. Se trata de la travesía más fácil
de Cantabria, se entra por una cueva y se sale por otra, con unos 800
metros de recorrido. Se discurre por un entorno kárstico sin igual en
España, con la depresión de Cellagua, el sistema Grama Ciega…
Sopladoras del Agua: La aproximación dura unas dos horas y se
salva un desnivel hasta la boca de la cueva de 400 metros. El desnivel
dentro la cueva es de 192 metros y la travesía es de 2.600 metros, con
una duración aproximada de 4,30 horas. Dentro de las dificultades que se
puede encontrar en el paseo están un pasamanos con una cuerda
descendente de 3 metros y una escala ascendente de 4 metros de alto. Se
requiere una buena forma físicas y costumbre de andar, aunque no son
necesarios conocimientos de espeleología ni de cuerdas.
Fresca: El desnivel hasta la boca de la cueva es de 170 metros y
dentro de la cavidad 50 metros. Dentro de las dificultades técnicas de
la cueva están dos pasamanos y gateras (paso a rastras). En esta cueva
ya se requiere un nivel medio-alto. Esta cueva es una de las redes más
grandes de Cantabria, con enormes salas y cavidades muy variadas.
Reñada: La aproximación hasta la cueva es de sólo 10 minutos, con
un desnivel de 20 metros. Dentro de la cavidad el desnivel es de 50
metros. Dentro de las dificultades técnicas de la cueva están dos
cuerdas y gateras con agua, por lo que es inevitable mojarse. El nivel
requerido es alto. Esta cueva está ubicada en el magnífico poljé de
Matienzo y constituye una de las redes subterráneas de mayor desarrollo
de Cantabria, con salida a cuatro valles distintos.
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