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Rutas y destinos por
Extremadura
Rutas de Turismo Rural en Cáceres
Guadalupe
y su imponente monasterio, Patrimonio de la Humanidad |
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Un itinerario marcado por la riqueza monumental de Cáceres y Trujillo, cuna de conquistadores como Pizarro y Orellana, arriba, 80 kilómetros después, al encantador pueblo extremeño de Guadalupe que, con su monasterio declarado Patrimonio de la Humanidad, emerge colosal tal cual fortaleza y recibe al visitante como uno de los centros de peregrinación más importantes de toda la Península Ibérica.
Textos y fotografías: Javier Ramos
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La ciudad, declarada
conjunto histórico, se desarrolla en torno al santuario, edificado en el
siglo XIII, que alcanzó su esplendor entre los siglos XIV-XVII, después de
que el gobierno del monasterio fuera encomendado a la orden jerónima y se
convirtiera en un célebre centro cultural y científico: fue Colegio de
Medicina (donde se realizó la primera disección humana en España) y de
Gramática, que disponía de una escuela de copistas, miniaturistas y
encuadernadores.
A lo largo de la conquista de América, la devoción a la Virgen de Guadalupe
fue exportada al Nuevo Mundo, e incluso Cristóbal Colón, antes de iniciar su
viaje, se encomendó a esta Virgen. Otro ilustre peregrino mariano fue Miguel
de Cervantes, quien dejó en el monasterio las cadenas de su cautiverio en
Argel. En sus trabajos de Persiles y Segismunda, hace una bellísima y
detallada descripción del templo. El año 1907, la Virgen de Guadalupe fue
proclamada patrona de Extremadura y, en 1928, reina de las Españas. Pero
fueron los Reyes Católicos los que más vinculaciones y dádivas le
ofrecieron. En este lugar los monarcas recibieron al descubridor de América
cuando éste buscaba financiación para su aventura.
La Puebla, nombre con el que se conoce el casco antiguo de Guadalupe, nació
como residencia de los siervos sometidos a la jurisdicción del monasterio, y
conserva el trazado propio del Medievo, así como notables muestras de
arquitectura popular: balcones en voladizo, soportales o paredes con
entramado de madera cuajados de flores y plantas, así como recoletas plazas.
También ha sabido guardar una industria artesana en la que destaca el
trabajo en latón y cobre de objetos como calderos y braseros. Su principal
atractivo recae en el imponente monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe,
declarado monumento nacional histórico-artístico en 1879 y Patrimonio de las
Humanidad en 1993, construido en el siglo XIII por orden de Alfonso XI para
conmemorar su victoria sobe los árabes en la batalla del Salado. Hay que
dotarse de paciencia porque es mucho lo que hay que ver.
Amplios tesoros por descubrir
Fundamentado en un rotundo estilo gótico-mudéjar, tal como muestran sus
torreones defensivos y templo, el monasterio se convirtió en objeto de
posteriores reformas de corte renacentista y barroco. Pero en sus antiguos
espacios se hallan sus mayores tesoros, como el claustro mudéjar, con
portada plateresca de acceso al coro, que guarda el sepulcro del pintor
Gonzalo de Illescas y templete que conserva un lavatorio de bronce. También
es de reconocido valor artístico la rica sacristía contigua, con cinco
bóvedas de medio punto sobre pilastras toscanas que exhiben ocho lienzos de
gran tamaño realizados por Francisco de Zurbarán en el siglo XVII. Conocida
como la Capilla Sixtina española, irradia una belleza sobresaliente y en la
que, por encima del resto, brilla la pintura La apoteosis de San Jerónimo.
La visita del templo debe tener presente, además, otras obras de arte, como
la propia iglesia, cuyo interior es de tres naves, crucero y ábside
poligonal, fachada principal gótica del siglo XV, coro con importante
sillería barroca y monumental verja de hierro forjado realizada entre los
años 1510 y 1514. Su fábrica barroca se atribuye al prolífico Manuel de
Larra Churriguera y desde aquí se tiene una magnífica vista del conjunto del
templo. En el centro del altar está el escritorio de Felipe II, del siglo
XVI. Asimismo, la Sala Capitular, hoy museo, alberga 82 libros de coro y
grandes códices de los siglos XV al XVIII muy bien conservados. En sus
bóvedas lucen bellísimas pinturas de Juan de Flandes. En el Retablo Mayor de
la iglesia se admiran obras de Carducci, Caxés, Merlo y Jorge Manuel
Theotocópulus, el hijo de El Greco.
El Museo de Bordados, con una excelente colección de ornamentos, se ubica en
el antiguo refectorio jerónimo. Por su parte, el relicario es una pieza
ochavada del siglo XVI que contiene reliquias de santos, el crucifijo de
Enrique IV y diversos mantos de la Virgen. El camarín de la Virgen es de
estilo rococó, con pinturas de Lucas Jordán y, en su centro, con decoración
barroca, se halla la imagen de la Virgen de Guadalupe, arcaica talla
románica de color moreno. Otro importante museo que alberga, el de Pintura y
Escultura, conserva obras de El Greco, Zurbarán, Juan de Flandes y Goya. De
todas las capillas, la más hermosa es la de Santa Ana, decorada con pinturas
gótico-flamencas del siglo XV. El resto lo conforman la de San Gregorio,
Santa Catalina y la de San José.
Tras la exclaustración de los monjes jerónimos en la época de la
desamortización de Mendizábal, los franciscanos recuperaron el monasterio en
1908 y gestionaron su rehabilitación a cargo de los arquitectos Arturo
Mélida y, sobre todo, Luis Menéndez Pidal. Todos los conquistadores
extremeños del Nuevo Mundo profesaron intensa devoción a la Virgen de
Guadalupe, de cuyas repetidas visitas al monasterio hay constancia. Enrique
IV de Castilla y su madre Doña María de Aragón están enterrados en el
templo. Aquí también se conservan la farola de la nave capitana turca
vencida en Lepanto por don Juan de Austria, el manto regalado a la Virgen
por la Infanta Isabel Clara Eugenia y los sepulcros de don Dionisio de
Portugal y su esposa Juana de Castilla.
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Cómo llegar
El punto de referencia desde
Madrid (A-5) y norte de la Península (N-630) es Navalmoral de la Mata,
distante 65 km. del Parador. Desde Cáceres venimos por la N-521 hasta
Trujillo, donde viramos dirección Zorita (EX208) y Logrosan-Guadalupe
(EX102). Los accesos desde Portugal, Badajoz y Sur Peninsular van
encaminados a Mérida por la N-630. Siguiendo hacia Madrid (A-5) nos
salimos dirección Ciudad Real (N-430) hasta Obando donde nos desviamos a
la izquierda por la EX116 hasta Guadalupe.
Dónde dormir
Parador
de Guadalupe**** (En Guadalupe) El Parador de Guadalupe se
levanta sobre un convento, lo que le da un ambiente de calma y
tranquilidad reforzado por una abundante vegetación y encantadora
arquitectura. Se trata de una invitación a la paz y al disfrute de
la belleza del Parador y del pueblo de Guadalupe, declarado
Monumento Histórico y Artístico. . Tel.: (+34) 927 367 075
Hotel
Rural Atalaya (En Guadalupe) Ctra. Navalmoral, s/n.
Tranquilidad, aire puro, bellos paisajes, en un entorno de gran
riqueza como la Sierra de las Villuercas, encontrará un acogedor
alojamiento rural donde descansar y perderse de la rutina, EL HOTEL
RURAL ATALAYA. Goza de una situación privilegiada, dominando
Guadalupe, uno de los pueblos turísticos más importantes de
Extremadura. Tel.: (+34) 927 15 43
22
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Más información de Turismo y Viajes
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Revista de Turismo y Viajes
Las Villuercas.
Paisaje
humano.
Tan sólo una pequeña
incursión por Las Villuercas es suficiente para apreciar su riqueza natural. Tal
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que habitan, sea el mejor secreto para mantener estos lares en estado salvaje. .>>>
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Durante los meses de verano,
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suficiente para poder se transformada, en su mayor
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